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El nuevo auge de la dieta HCG

AUTOR: Redacción | FOTOGRAFÍA: Vanidades | FECHA: 2012-01-20
El nuevo auge de la dieta HCG

Atrás quedaron Atkins, The Zone, South Beach... Esta nueva dieta exige más que vigilar lo que comes... Pero antes de decidirte a hacerla, ¡infórmate!

La idea de perder 30 libras (casi 15 kg) en 30 días es suficientemente tentadora como para despertar la curiosidad por una dieta, pero si junto con la pérdida de peso también promete redistribuir la grasa del cuerpo, de modo que tu cintura, abdomen y muslos queden como si te hubieras hecho la liposucción, resistirse a ponerla a prueba es prácticamente imposible. Y eso es lo que están haciendo miles de mujeres ahora: diciéndole "sí" a la dieta HCG, y a juzgar por las historias de éxito que circulan en los foros de Internet y el número cada vez mayor de spas y centros médicos que la están ofreciendo entre sus servicios, parece que la tendencia va a seguir ganando fans por un buen rato.

El plan comprende dos elementos clave: inyecciones o gotas diarias de una hormona (la HCG) y una dieta de solo 500 calorías al día. Aunque con tal restricción calórica pensarás que vas a morirte de hambre, sus promotores aseguran que no vas ni a enterarte. ¿De veras es posible eso? ¿Cómo puede alguien tener energía consumiendo en todo el día el equivalente a un sándwich de pavo y queso?

UNA HORMONA QUE ADELGAZA

La gonadotropina coriónica humana (HCG, por su sigla en inglés) es una hormona producida durante el embarazo por las células que forman la placenta. Es detectada en la sangre alrededor de 11 días después de la concepción, y en la orina, entre los 12 y 14 días siguientes. De hecho, esta es la hormona que sirve de base a los tests de embarazo que hay en la farmacia.

Su función es clave para que el feto pueda obtener los nutrientes que necesita. La HCG le envía señales al hipotálamo para que movilice y lleve hasta el feto las reservas de grasa del cuerpo, que en el caso particular de las mujeres suelen encontrarse en los muslos, abdomen y caderas. De esta manera, si la madre no consume los nutrientes que el bebé necesita para crecer en esos primeros meses decisivos de la gestación, sus reservas de grasa proveerán por ella.

Como la HCG actúa sobre el hipotálamo durante el embarazo y moviliza los depósitos de grasa que más trabajo nos cuesta perder, los promotores de la dieta sostienen que inyectar pequeñas cantidades de la hormona, o suministrarla en forma de gotas, puede provocar el mismo efecto en el metabolismo de las mujeres que no están embarazadas. Y también en el de los hombres, porque el hipotálamo masculino responde a la hormona de igual forma. Una vez que la HCG está activa en el sistema (usualmente al tercer día después de empezar a administrarla), el apetito se reduce, porque las propias reservas de grasa liberadas le suministran al cuerpo la energía que necesite; de ahí que puedas mantenerte con solo 500
calorías diarias sin morirte de hambre ni sentirte drenada.

Por cuánto tiempo harás la dieta dependerá del peso que quieras perder. Por lo general, cada ciclo de tratamiento dura un mínimo de 26  días, con 23 de ellos requiriendo una dosis diaria de HCG. Se puede extender hasta 43 días como máximo (con 40 de ellos recibiendo HCG), porque después de ese tiempo suele desarrollarse una especie de inmunidad a la hormona. Como la HCG tarda tres días en surtir efecto, durante las primeras 72 horas podrás comer todo cuanto quieras, pero después de recibir la última dosis, deberás continuar con las 500 calorías diarias por otros tres días (tu cuerpo aún estará inundado de hormona, así que no te costará trabajo) para poder eliminar cualquier rastro de HCG del organismo antes de regresar a la dieta normal. Si después de eso quieres perder más peso, necesitarás realizar otro ciclo de tratamiento traun receso de algunas semanas. No se recomienda más de un total de cuatro ciclos separados por recesos.

 


DEFENSORES Y DETRACTORES

En realidad, la idea de usar la HCG para perder peso no es nueva. Surgió en los años 50, cuando el Dr. Albert T. Simeons, de origen británico, descubrió su efecto sobre el metabolismo de las grasas. Cobró gran fuerza en los 70, pero una serie de estudios negativos redujo casi a cero su uso. Después que la FDA aprobó su empleo como tratamiento para la infertilidad, algunos médicos volvieron a empezar a prescribir las inyecciones como instrumento dietético, y con las actuales nuevas versiones de la hormona en forma de gotas, sprays, píldoras y hasta cremas, el proceso se ha simplificado y  la euforia ha vuelto a desatarse.

Para aquellos que han bajado el peso que ningún otro plan les permitió perder, la HCG es la cura contra la obesidad. Linda Prinster, autora de HCG Weight Loss Cure Guide, es una de sus defensoras. Después de haber tenido ocho hijos y probado sin éxito cuanta dieta encontró, comprobó los resultados de la HCG. Se sintió tan satisfecha, que hasta fundó Pounds and Inches Away, un programa para ayudar a los que quieren perder peso con este plan. En su website dice: "Con todo el conocimiento que gané después de incontables horas de investigación sobre el protocolo HCG, hice dos ciclos de la dieta y perdí 30 libras (casi 15 kg). Por primera vez en mi vida fui capaz de mantener el peso perdido".

En la comunidad médica las opiniones están divididas y mientras algunos sostienen que es un programa seguro si se realiza bajo una estricta supervisión médica, otros alertan sobre los peligros que puede tener la HCG a corto y a largo plazo. "Esta dieta es espantosa. Lleva los regímenes irresponsables a nuevas alturas", djo el Dr. David Katz, director del Prevention Research Center, de la Universidad de Yale.

Por su parte, la FDA ha emitido una declaración en la que subraya que no ha aprobado el uso de la HCG para ningún otro fin que no sea el tratamiento de la infertilidad, y que utilizar las gotas, sprays y píldoras como remedios homeopáticos para perder peso es fraudulento e ilegal.

COMPLICACIONES DE LA "A" A LA "Z"

La lista de posibles efectos secundarios es larga e incluye desde molestias ligeras, como agitación, dolores de cabeza, estreñimiento y sensibilidad en los senos (en otras palabras, puedes sentirte como si de verdad estuvieras embarazada), hasta problemas potencialmente mortales como el síndrome de hiperestimulación ovárica (los ovarios sobreestimulados por la hormona pueden inflamarse y liberar fluido al abdomen, lo que a su vez puede conducir a la formación de coágulos sanguíneos y fallo renal).

El Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Renales y Digestivas de los Estados Unidos ha advertido que la dieta HCG puede precipitar la formación de cálculos biliares. Y el Centro Médico de la Universidad de Maryland ha alertado sobre la posibilidad de que la HCG provoque una tirotoxicosis (seria elevación de los niveles de las hormonas de la tiroides en la sangre).

La severa restricción calórica también es preocupante. Según los Institutos Nacionales de Salud en los Estados Unidos, el consumo calórico más bajo recomendado por día es de 1.200 calorías para las mujeres y 1,500 para los hombres. Cuando se restringen las calorías a solo 500, secorre el riesgo de no proveer al organismo con suficientes aminoácidos esenciales, de modo que este puede tratar de buscarlos en lugares críticos, como el corazón.

Otro peligro alarmante: la posibilidad de que la HCG, que ahora puede comprarse libremente en muchos sitios online, esté infectada con la proteína prión, responsable de la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob, también llamada enfermedad de las vacas locas. Aunque algunos websites son fiables y alertan sobre la necesidad de consultar siempre con un médico, otros ofrecen muy poca información para tu seguridad.

Sin duda, 40 días de inyecciones o gotas pueden hacer realidad el sueño de perder peso sin esfuerzo, pero al final, los riesgos podrían superar los beneficios. No importa cuántas nuevas dietas se pongan de moda, elegir alimentos saludables y ejercitarse con regularidad sigue siendo el modo más sensato y seguro de eliminar los kilos extras y mantener el peso ideal.

 

FOTOGALERÍA: Para `esculpir´ el cuerpo

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