Roselyn Sánchez, todavía con sueños por cumplir Esta hermosa puertorriqueña de 36 años de edad salió de su isla hace más de una década, con el propósito de triunfar en Hollywood.
Nos confesó que hace mucho ejercicio y cuida su alimentación para mantenerse delgada
Comentarios:
Autor: Dora Pizzi Campos

Jun. 10, 2009 

 

A los 22 años de edad, Roselyn Sánchez se marchó de su tierra natal, Puerto Rico, con una maleta blindada de sueños por cumplir. Aquella hermosa chica conocida por sus compatriotas como bailarina del show de televisión ¡Qué vacilón! y, luego, cuando ganó los títulos de Miss Puerto Rico Petite en 1993 y Miss American Petite en 1994, ha logrado casi todo lo que se propuso. Estuvo tres años en New York, estudiando, hasta que recibió su primera propuesta de trabajo en inglés en la novela As The World Turns. Tiempo más tarde se fue a vivir a Los Angeles, California, en donde no ha permanecido "ni tres meses sin trabajar", y en estos momentos espera la confirmación de la octava temporada de la serie Without A Trace, la quinta para ella.    

 

-¿Y si no confirman esa temporada, qué planes tienes? 

-¡Pues feliz porque estoy loca por hacer otras cosas! Por ley no puedo salirme, porque tengo un contrato (con CBS) y me queda un año. Pero quiero trabajar en más películas (algunas de las que ha hecho son The Game Plan, Rush Hour 2 y Chasing Papi), bailar en el programa Dancing With The Stars, ¡me muero por hacerlo! Y cantar y actuar en un musical en Broadway, como In the Heights o West Side Story. He actuado y producido películas, he trabajado en televisión, saqué un disco, he hecho de todo menos lo que de verdad quiero hacer: ¡Broadway!   

 

-Siempre personificas a una latina, ¿no te gustaría que te ofrecieran otro papel?

 -¡Claro! Siempre he hecho de latina por mi acento, ese es mi obstáculo. Los latinos que pueden disimularlo es porque han llegado aquí mucho más jovencitos; ya de adultos es más difícil. ¡He gastado miles de dólares con maestros en New York y Los Angeles! Por eso pienso que he sido bendecida porque siempre, gracias a Dios, he conseguido trabajo. 

 

Roselyn no solo ha conseguido trabajo, sino que ha actuado con "grandes", como Cuba Gooding, en Boat Trip; con John Travolta y Samuel L. Jackson, en Basic, y con Morgan Freeman, Justin Timberlake y Kevin Spacey, en Edison.

 

El 29 de noviembre de 2008, Roselyn se casó con el actor norteamericano Eric Winter, en una boda de ensueño en La Isla del Encanto, celebración que se extendió por una semana completa de actividades.

 

Roselyn Sánchez y su esposo, el actor Eric Winter 

 

-¿Es tu esposo tan bueno como se ve en las fotografías?

-Sí, de verdad que así mismo es. Es buena persona, buen hijo, buen amigo, trabajador, noble y consciente con el dinero, ¡porque soy una derrochadora! 

 

-¿Cómo se acoplan dos actores?

-Es chévere, porque nos entendemos. Yo llevo en el negocio mucho más tiempo que él, pero pienso que Eric va a ser una estrella, porque es talentoso, guapísimo, tiene don de gente, es carismático... El entra a un sitio y se hace amigo de alguien en cinco segundos. De hecho, en marzo le ofrecieron hacer un programa, pero como se graba en Rhode Island y nosotros vivimos en Los Angeles, eso significaba la primera larga distancia entre nosotros. Pensé que me iba a decir: "Roselyn, te amo, pero me tengo que ir". Gracias a Dios él es tan espectacular que me dijo: "Nosotros nos casamos, estamos buscando una familia y a mí no me conviene irme a ningún sitio, prefiero quedarme en Los Angeles y seguir haciendo audiciones".

 

-¿Entonces para cuándo crees que llegarán los hijos?

-Ya, porque no sé si quedaré embarazada rápido. Estoy vieja, tengo 36 años.

 

-¿Vieja? Si ahora las mujeres tienen bebés después de los 40.  

­-Sí... Yo siempre lo iba posponiendo por mi carrera, pero si sigo así, nunca lo haré. Quiero tener dos lo más rápido posible, para salir de eso de una vez. Y tal vez ahí aproveche para pedir que me pongan en el programa Dancing With The Stars, con la excusa de recuperar mi figura, para que nadie se queje de que tengo experiencia en el baile.