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El polifacético Ben Affleck

AUTOR: Fabián W. Waintal | FOTOGRAFÍA: AP | FECHA: 2011-01-06

El actor dirige, escribe, protagoniza... ¡Y también habla español!

Ene. 06, 2011

 

Lograr una entrevista exclusiva con Ben Affleck fue una agradable sorpresa, pero lo fue todavía más cuando nos recibió hablando en español, a solas, en medio del Festival Internacional de Cine de Toronto. Y aunque diga "hablo poquito español, no mucho", realmente lo habla a la perfección, con un simpático acento porque "viví en México durante un año cuando tenía 13 años, y tuve una novia que habla español: la actriz Gwyneth Paltrow". Y habiendo probado también el dulce idioma del éxito antes de conocer el amargo acento del fracaso, Ben supo encontrarle otro sabor a Hollywood detrás de las cámaras, para dirigir, escribir y protagonizar la nueva película The Town. Para alguien que disfrutó de la fama al ganar el Oscar por Good Will Hunting, o por sus romances con Gwyneth y Jennifer López, y su casamiento con Jennifer Garner, su vida toma ahora un nuevo rumbo.

¿Le encontró un sentido distinto a Hollywood con la dirección de cine?

Sí, es diferente. Le puedo poner mi sello. Y da miedo, porque también requiere más tiempo detrás de la cámara. Pero es maravilloso, porque me permite colocarla donde quiero.

¿Dirige una película tal cual como dirige su vida? ¿Vale la comparación?

Dirigir una película y dirigir mi vida es muy diferente, porque la dirección de cine es un esfuerzo compartido. No importa lo que te hayan dicho antes. Conté con un equipo de 300 personas y tuve un elenco extraordinario que trabajó conmigo. Nunca estuve solo, haciendo lo que quería, tenía que combinar los talentos de varias personas. En ese sentido, uno vive o muere por el talento de los demás.

 

La vida de Ben Affleck cambió por completo desde que se casó con Jennifer Garner. Ya es historia aquel noviazgo con Gwyneth Paltrow, justo después de que ella había dejado a Brad Pitt y en el mismo momento en que había ganado el Oscar por la película Shakespeare in Love. Juntos vivieron un romance de película, aunque el romance se terminó cuando filmaron juntos Bounce. Ni hablar de otro noviazgo mucho más publicitado, cuando Ben estuvo a punto de convertirse en el tercer marido de Jennifer López, comprometiéndose con un enorme anillo de diamante rosado de Harry Winston. La pareja compartió el romance con la fracasada película Gigli, y en la misma época cuando él protagonizó la película Pearl Harbor,  también conoció a Jennifer Garner, aunque en ese entonces ella también estaba casada con su primer esposo Scott Foley (actor de la serie de televisión Felicity).

Cuando Ben y Jennifer trabajaron juntos en Daredevil, entre ellos nació un amor... de película. Estaban en medio del rodaje cuando Jennifer Garner, al saltar, casi choca contra una pared y Ben Affleck la salvó de verdad con su traje de superhéroe. El noviazgo terminó en boda en el hotel Parrot Cay del Caribe, en junio de 2005. Y hoy ya tienen dos hijas: Violet (de casi 5 años de edad) y Seraphina (de un año y medio).

Aunque todavía sean demasiado pequeñas, ¿sus hijas muestran alguna señal de que puedan ser buenas actrices?

A todos nos gusta contar historias sobre nuestros hijos, pero no quiero hablar de ellas  porque alimenta la idea de que está bien convertirlas en celebridades.

Pero con dos padres actores, ¿no cree que llegará un momento en que alguna de sus hijas quiera seguir el mismo camino?

Mi esposa y yo tratamos a nuestras hijas lo mejor que podemos y enfrentaremos el futuro cuando llegue.

¿Quién es el director en la casa? ¿Jennifer Garner o usted?

Ah, no, en casa no soy para nada el jefe.

Hace menos de un año, Jennifer Garner dijo que le encantaría tenerlo a usted como director en una película. ¿Por qué no la ha contratado todavía?

Jennifer es una actriz brillante, pero no creo que el público pueda imaginarnos en una historia diferente cuando ya conocen nuestra relación fuera del cine... Me encantaría dirigirla, sin estar en la misma película. Espero hacerlo algún día.

 

Después de haberse destacado con la dirección de la película Gone Baby Gone, los estudios Warner contrataron a Ben Affleck para dirigir la superproducción The Town, sobre la historia de un ladrón profesional que se enamora de la directora de un banco y deja la vida criminal que había heredado de su padre, en la misma ciudad de Boston donde Ben Affleck también comenzó su carrera.

Cuando vivía en Boston, ¿era tan fácil conquistar chicas en una lavandería, como pasa en la película The Town?

(Ríe). Probablemente sea el momento más falso de la película. No sé si podrías entrar y conquistar alguien en una lavandería, pero no se me ocurrió otro lugar mejor. Por eso también corté la escena antes de terminarla, para mostrar más acción, con el investigador del FBI (Jon Hamm) rompiendo puertas para arrestar a alguien.

De soltero, ¿tenía un lugar específico para salir a conquistar chicas?

Eso nunca fue lo mío. Yo siempre fui mucho más conservador.

¿Ni siquiera algún bar?

Simplemente no me gustaban las conquistas de ese estilo. No sé, nunca pude empezar una relación, larga o corta, con solo acercarme a una chica con una frase divertida para ver hasta dónde llegaba. No soy tan avanzado en ese sentido.

¿Será que está mal acostumbrado a que las mujeres lo conquisten a usted?

(Risas). A lo mejor sí, a lo mejor... no sé.

¿Qué es lo que más extraña de la época cuando vivía en Boston y no era una persona conocida?

Supongo que mi vida era mucho menos complicada. En cierta forma, tenía relaciones más saludables con la gente, pues hoy son inciertas, ya que no sé si alguien seguiría siendo amigo mío si todo se fuera por la borda. En ese mismo sentido es difícil quejarme, porque siento que tuve mucha suerte.

¿Alguna vez consideró dejar Hollywood y cambiar el estilo de vida, como le pasa a su personaje de The Town?

No. Me gusta. Me encanta dirigir cine, me encanta trabajar como actor. A veces es fácil, otras veces es difícil. A veces es bueno, otras veces es malo, pero así es esta carrera. Con la película The Town me acordé bastante de la época de Good Will Hunting, porque hice las dos películas tratando de crear un rol para mí. Obviamente, escribir y actuar en las dos también tuvo un sentimiento parecido. Fue un poco como volver a casa. Lo sentí todo muy real.

Gracias a la película Good Will Hunting entró a Hollywood por la puerta grande, porque usted y Matt Damon terminaron ganando un Oscar en la categoría de Mejor Guión. ¿Cómo les surgió la idea de escribir esa trama?

La idea surgió en una reunión, en 1994. Matt Damon y yo tratábamos de encontrar algo para trabajar como actores. ¿Cómo podíamos fabricar personajes para nosotros? Y buscamos algo que tuviera que ver con nuestras vidas, con nuestras experiencias, nuestra imaginación. No llegó todo de golpe. Nos pasábamos planteando qué tal si usamos esto, lo otro o esta escena; qué tal si pasa esto al final... Y tuvimos que reescribir el guión un montón de veces. Nos tomó tres años llegar a escribir algo bueno.

¿El premio Oscar que ganó cambió su vida por completo?

Sí, definitivamente el Oscar me cambió para siempre. Si hay algo que la gente recuerda de mí, supongo que es eso. Es lo que te define en este negocio. Fue un honor tremendo y no sé si realmente lo entendí, porque tenía 25 años. Ahora, a los 38 años, tengo una mejor perspectiva de lo que significa y, como recuerdo, es maravilloso.

Cualquiera que llega a Hollywood sueña con protagonizar la película que más le gusta. Ni hablar de los que fantasean con Gwyneth Paltrow, Jennifer López o Jennifer Garner, o quienes quieren dirigir superproducciones, como lo logró ahora con The Town. ¿Se da cuenta de que cumplió el sueño de cualquier actor?

Tuve mucha suerte. He pasado por toda clase de experiencias y aprendí muchísimo. Aprendí tanto de los momentos buenos como de los malos; pude escribir, actuar y dirigir, y como bien dijiste, es un sueño hecho realidad. Trabajar en este negocio es un privilegio, porque hay gente muy talentosa. Y hay que seguir trabajando para mantener el derecho de ese privilegio. Es algo en lo que pienso todos los días.

Si volviera atrás en el tiempo, ¿cambiaría algo en particular?

No cambiaría nada, porque me siento muy bendecido de estar donde estoy ahora. Me da miedo cambiar algo que termine llevándome a un lugar diferente.

¿Lo dulce y lo amargo de su carrera?

Es una pregunta muy difícil, porque todo es complicado. A veces el cine funciona muy bien y otras veces detesto haberlo hecho. A veces, aunque no me gustó el resultado final de una película, sé que al trabajar tan duro aprendí algo sobre mí mismo. Lo único que te diría que no me gusta es la cultura de ciertas publicaciones que distorsionan a la gente y le dan un efecto negativo al cine.

¿Se refiere a la época en que los paparazzi no lo dejaban en paz?

Sí, pero no tanto por los paparazzi como por la obsesión que hay por las celebridades, con todo lo que ocurre fuera de sus trabajos. No me parece que sea interesante. Cuando se enfocan tanto en los actores, arruinan el cine, porque terminan pensando demasiado en la vida privada del actor y no le permiten trabajar bien.

Pero al mismo tiempo, ¿entiende el interés de la gente por leer entrevistas como esta? Al público le interesa conocerlo.

Lo entiendo y me parece muy halagador. Pero yo me refiero más a los grandes titulares, a los escándalos, al periodismo amarillista. Y no me estoy quejando, sé que es parte de mi trabajo. Acepto como es mi vida, porque puedo hacer lo que realmente quiero. Por suerte para mí, el tema se redujo bastante, porque mi vida privada es bastante estable y se volvió mucho más aburrida para el público. Es lo mejor que pudo haberme pasado.

 

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