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¿Método o locura? Técnicas extremas de actuación

AUTOR: G. B. Hernández | FOTOGRAFÍA: Vanidades | FECHA: 2013-02-19
¿Método o locura? Técnicas extremas de actuación

Algunos actores se meten tanto en sus personajes, que cruzan la raya del simulacro a la realidad...

Estás sentada en el cine, disfrutando de un filme de misterio, romance o acción, y aunque sabes que todo lo que ocurre en pantalla es producto de la alquimia hollywoodense... en algunas ocasiones te preguntas si eso que estás viendo es real. Y es que a veces los actores alcanzan un nivel de autenticidad --Marlon Brando en The Godfather (1972), Robert De Niro en Raging Bull (1980), Meryl Streep... en todo lo que hace-- que te convencen de que eso que ves no es pura actuación. En su mayoría, los actores practican una técnica conocida como The Method (El método), una escuela de actuación desarrollada en los años 1950 por el maestro de arte dramático estadounidense Lee Strasberg, a su vez influenciado por un proceso conocido como The System (El sistema), del ruso Constantin Stanislavski.

La premisa de El método es simple: el actor debe realizar una serie de ejercicios para buscar en su interior y ponerse en contacto con sus emociones y sus memorias más intensas. Esto le permite usarlas en su interpretación, haciéndola más real. De acuerdo con los practicantes de este sistema, el proceso es intenso y muchas veces sicológica y emocionalmente difícil, pues los ejercicios que realizan afloran recuerdos dolorosos. Lo que llama la atención es que algunos practicantes de El método lo siguen con tanta intensidad y dedicación, que nos llevan a preguntarnos si eso que hacen es método--- ¿o locura? Antes de responder, analiza estos interesantes casos...

CRISIS DE IDENTIDAD

Aunque originalmente no era parte de esta técnica, muchos actores que utilizan El método se sumergen totalmente en sus personajes --de hecho, se transforman en ellos--, adoptando sus características aun lejos de las cámaras. Como lo hizo el actor británico Daniel Day-Lewis durante el rodaje de Lincoln (2012), la biografía del decimosexto presidente estadounidense Abraham Lincoln, dirigida por Steven Spielberg. De acuerdo con su coestrella Sally Field: "Daniel se metió tanto en su personaje, que hasta cuando enviaba un mensaje de texto por su tele?fono celular lo firmaba Tuyo, A". Lo que resulta curioso es que aun dentro de su personaje anclado en los 1800... Day-Lewis no pudo dejar de usar su teléfono celular.

Kate Winslet admite que volvió locos a todos en su familia con el acento alemán que adoptó para el filme The Reader (2008), y Michelle Williams, sin duda, deleitó a la gente a su alrededor cuando se llevó a casa el personaje de Marilyn Monroe en My Week with Marilyn (2011). "Fuera del set, seguí usando su voz y su forma de caminar", dijo la actriz nominada al premio Oscar por ese rol.


Pero no todos los resultados de El método son tan benignos. La actriz Rooney Mara se identificó tanto con el papel de la violenta y atormentada Lisbeth en la versión hollywoodense del filme The Girl with the Dragon Tattoo (2011), que en una ocasión, cuando un joven se le acercó con intenciones seductoras... "Lo agarré por el cuello para alejarlo de mí", acabando con toda posibilidad de romance.

Por su parte, Rob Lowe cuenta en Stories I Only Tell My Friends (Historias que solo les cuento a mis amigos), que en 1983, cuando conoció a Tom Cruise durante el rodaje del filme The Outsiders (1983), Tom le advirtió que no serían amigos... porque sus personajes eran antagónicos. Y con una deslumbrante sonrisa dio media vuelta... ¡y nunca más volvió a dirigirle la palabra.

EXTREMOS PELIGROSOS

La bella sudafricana Charlize Theron aumentó más de 13 kilos (30 libras) para interpretar a la asesina condenada a muerte Aileen Wournos en Monster (2003). La hazaña le valió un premio Oscar.

Pero a veces los esfuerzos de los actores para lograr una transformación física y encarnar un personaje pueden ser peligrosos y hasta poner en peligro sus vidas. El ejemplo más sobresaliente de esto es Christian Bale. El actor que interpreta al fornido Batman en The Dark Knight Rises (2012), en el 2004 rebajó 28 kilos (62 libras) para interpretar a Trevor Reznik en The Machinist. Aunque inicialmente él consultó con un médico para regular el proceso, Bale admite que se metió tanto en el personaje, que "desarrollé una estúpida sensación de invencibilidad" y que la pérdida extrema de peso alteró su estado de ánimo y sus emociones. Admitió que aumentar posteriormente 45 kilos (100 libras) en cinco meses para su rol en Batman Begins (2005) fue estresante para su corazón. Y prometió que jamás volverá a hacer algo así.

Matthew McConaughey también ha perdido una alarmante cantidad de peso (18 kilos o 40 libras) para interpretar a un enfermo de SIDA en el filme Dallas Buyers Club (2013), pero el actor de 43 años asegura que se siente bien... aunque padece de dolores en el cuerpo y tiene muy poca energía. Los médicos que supervisan esa dieta extrema le han advertido que recuperar su peso normal requiere cuidados especiales, o su organismo podría entrar en shock y ponerlo en riesgo de contraer diabetes.

La camaleónica Meryl Streep aún no se ha sometido a semejante montaña rusa sobre la balanza por un papel, pero en una ocasión hizo pasar un enorme susto al equipo técnico de una de sus películas. En Ironweed (1987), Meryl interpretó a una desamparada que muere al final del filme. Para lograr un macabro realismo, la actriz se envolvió en hielo. Cuando las cámaras comenzaron a rodar, Meryl --gris, helada e inerte-- parecía realmente al borde de la muerte y se detuvo la filmación. La actriz se puso en peligro de sufrir de hipotermia, una condición que puede ser fatal.

 

Christian Bale, quien interpreta a Batman, está irreconocible en The Machinist


Y si Meryl casi enfrentó la muerte, Kerry Washington se sometió al flagelo de la esclavitud... ¡literalmente! En el filme Django Unchained (2012), de Quentin Tarantino, ella interpreta a la esclava Broomhilda, y sufrió latigazos reales en su espalda, pues no quiso simularlos ni usar un doble. "Todos en el set admiramos su valor", dijo Jamie Foxx, su coestrella. Ante todo esto, la rapada de cabeza de Sigourney Weaver para interpretar a la valiente Ripley en Alien 3 (1992) y la insistencia de Robert Redford de usar la basura auténtica de las oficinas del periódico The New York Times en el set del filme All the President's Men (1976), cuya trama tiene lugar en ese diario neoyorquino, palidecen.

ENCUENTROS CERCANOS...DE CIERTO TIPO

La noticia de que Shia LaBeouf realizará escenas de sexo reales en el filme del controversial Lars von Trier titulado Nymphomaniac ha corrido como un reguero de pólvora por Hollywood. Muchos incluso se preguntan si eso es legal. De acuerdo con el actor de 26 años, "al comienzo del guión, aparece una cláusula que dice que todo lo que haremos será real. Cualquier cosa que sea ilegal, la filmaremos borrosa, pero todas las escenas de sexo serán reales", aseguró con gran entusiasmo el actor, que anteriormente apareció desnudo en un video musical de Sigur Rés. A raíz de ese anuncio, su novia Karolyn Pho terminó con él. Y LaBeouf ahora estrena romance con la modelo y actriz de 19 años Mia Goth... su coestrella en Nymphomaniac. Pero no creas que esta es la primera vez que algo así ocurre. Al menos en dos ocasiones anteriores, las escenas de sexo en un filme de Hollywood han pasado de realistas a reales.. muchas veces sin que lo sospeche el mismísimo director.

En 1973, Warren Beatty, quien entonces vivía un romance con la inglesa Julie Christie, recibió una llamada de un amigo alertándolo de lo que ocurría en el set del filme de suspenso Don't Look Now, entre Christie y Donald Sutherland. Al parecer, las escenas de sexo entre estos habían pasado del simulacro a la realidad ante los atónitos ojos del director Nicolas Roeg. Enfurecido, Beatty llamó a Roeg para exigir que cortaran esas escenas. En su libro Infamous Players: A Tale of Movies, the Mob (and Sex), Peter Bart, que estuvo presente en el foro durante el rodaje, asegura que "era evidente que los actores no estaban actuando, que estaban teniendo sexo frente a las cámaras".

Lo mismo ocurrió durante la filmación de Tattoo (1981). Sin embargo, la actriz Maud Adams niega que el sexo era real, mientras que el actor Bruce Dern dice que "Maud puede negarlo, pero ella sabe muy bien lo que ocurrió". Sin duda, para estos actores El método raya en la locura... pero ¡todo es por amor al arte!

 

 

 

 

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