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Liz Taylor, la eterna rival de Marilyn Monroe

La búsqueda de una rivalidad entre las celebridades es algo de todos los días, así es como se creó el duelo entre Marilyn y Liz Taylor

Por: María del Carmen López

Liz Taylor vs Marilyn Monroe

Foto: EFE/Getty Images

Eran tan distintas. Su físico, su historia de vida, incluso su trayectoria artística marcaba enormes diferencias entre Elizabeth Taylor y la llamada bomba sexy. Quizá lo único que tenían en común es que trabajaban para 20th Century Fox, pero aun ahí no existía punto de comparación; mientras Liz obtenía jugosos ingresos por su trabajo, Marilyn apenas recibía una escasa paga. 

Fue así como se gestó la idea de que Marilyn sentía un odio descomunal por la mujer de los ojos color violeta, pues a ella la elegían para papeles con mayor impacto y trascendencia, en tanto que la rubia seguía atrapada en personajes que explotaban a tope su sensualidad y que no le ofrecían la oportunidad de mostrar sus dotes histriónicas. Sin embargo, Lawrence Schiller, el fotógrafo que la siguió de cerca durante sus dos últimos años de vida, aclara en su libro Marilyn & Me, editado por TASCHEN, que nunca existió un solo rasgo de envidia o coraje hacia Taylor, por el contrario, sentía hacia ella gran admiración como actriz y sabía reconocer su arte.

Aunque es verdad que sí llegó a sentirse frustrada debido a las grandes diferencias que marcaron los estudios cinematográficos, tanto en los sueldos como en las oportunidades de trabajo, ya que mientras Monroe llegó a ganar 250 mil dólares por filme, Liz se convirtió en la primera actriz en recibir un millón de dólares por su participación en la cinta Cleopatra, de la que, además, recibió el 10% de las ganancias en taquilla.

 

Marilyn vivió con la imagen de la actriz sexy y simple, mientras que Elizabeth Taylor fue reconocida por su imagen inocente y conservadora frente a las cámaras

Solo era una broma

En una entrevista concedida al canal Biography, Elizabeth Taylor admitió lo mucho que le disgustaba formar parte del elenco de Cleopatra y cuando la llamaron para confirmar su participación, en son de broma mandó decir que lo haría siempre que le pagaran las cifras mencionadas y para su sorpresa, la respuesta fue positiva. Liz se sorprendió tanto, que dijo haber tomado mucha agua de la bañera en la que se estaba duchando cuando recibió la noticia y es que no podía parar de reír por lo que estaba sucediendo.

Esta anécdota deja claro que la fortuna en el campo laboral conseguida por Taylor ni siquiera estaba dentro de sus planes, como tampoco propiciar con toda intención que hubiera un trato diferencial entre ella y Marilyn. Eran las circunstancias las que se encargaban de establecer parámetros que, desde luego, eran incómodos, injustos y dolorosos para la rubia que soñaba con ser tomada en serio por quienes conformaban el mundo cinematográfico.

De parte de Elizabeth nunca hubo una mala expresión hacia Monroe. Ambas vivieron víctimas de una rivalidad fabricada que lejos estaba de afectarles directamente. Como en muchos otros casos, fueron las diferencias salariales y de oportunidades de trabajo, las encargadas de establecer un canal para la lucha de poderes, en la que ninguna de las dos divas quiso participar, al menos no de manera pública.

 

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