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El desafío de ser mamá

Traer a un bebé al mundo puede convertirse en un suceso aspiracional para muchas, pero aun así, no siempre es la mejor experiencia; reconocerlo no significa ser mala madre

Por: María del Carmen López

Madre y bebé en atardecer

Foto: Pixabay

Nadie creería que un miembro de la realeza vendría a sumar para cambiar la idea de que la maternidad es un asunto de entrega total, donde no es válido expresar insatisfacción ni desencanto. En un evento de la campaña Heads Together, Kate, duquesa de Cambridge, quien encabeza el proyecto junto con su esposo, William, y su cuñado, Harry de Gales, hizo referencia al tema y habló sobre su experiencia: "Ser madre es gratificante y maravilloso, pero también ha sido un desafío enorme. Incluso para mí, que tengo ayuda en casa, cuando la mayoría de las madres no tienen. Dos de cada 10 mujeres sufren de salud mental durante el embarazo y el primer año de vida de su bebé, lo enfrentan en silencio y, además, deben hacer lo mejor posible para cuidar de su familia. Esto a veces puede llevar a una falta de confianza", confesó.

 

Los duques de Cambridge esperan su tercer bebé para la primavera de 2018. (Foto: Getty Images)

¡Ya no exijan más!

Muchas, de todos los ambientes y clases sociales, experimentan la maternidad igual que la royal, dejando a un lado el mito de que las famosas lo pasan mejor, porque independiente al glamuroso mundo que las rodea, al final del día se acercan sigilosas a la cuna, con la culpa de haberse separado de sus críos para cumplir con sus compromisos. De cualquier modo, están a su lado cuando se enferman y desde el plano físico y emocional, sufren de los mismos dolores que cualquier mortal.

Pero no pesa nada más lo que es evidente: sólo el hecho de manifestar la opinión acerca de la maternidad, supone evitar ciertos términos o exponer algunas ideas, pues de inmediato se adquiere el título de 'insensible' o 'amargada', tal y como le ocurrió a Jennifer Aniston (1), quien cansada de las especulaciones sobre un embarazo, en 2016, envió una carta a los medios de comunicación para dejar clara su postura: “No estoy embarazada ni tampoco lo deseo. Las mujeres no estamos incompletas si no somos madres”, declaró.

¿Quién dijo que se debía ser perfecta?

Orna Donath, autora de #madres arrepentidas, editorial Reservoir Books, sostiene que el concepto de buena madre tiene sus exigencias, ya que quien aspira a serlo “debe personificar a la Virgen, es decir, a una persona asexuada, pura y sagrada”, pero ir por el mundo con esta carga, dice la escritora, obliga a alcanzar límites que ponen en riesgo la integridad de una mujer: su salud física, mental, tener la autoestima lastimada y la sensación de sentirse incapacitada para cumplir con semejante tarea.

¿Será éste un motivo por el que en la actualidad muchas decidan no embarazarse y dirigir su esfuerzo hacia el desarrollo personal? Al respecto, David Barash, profesor en Psicología y Biología Evolutiva de la Universidad de Washington, expresa que a partir del surgimiento del control de la natalidad, las mujeres tomaron en sus manos el poder de elección sobre su vida y la maternidad.

Según el especialista, “se abrió la puerta a la liberación femenina y a la igualdad en cuestión laboral, lo que les despertó el deseo de tenerlo todo”, y así fue como surgieron las supermujeres, obligadas a cumplir con un gran número de actividades al mismo tiempo.

Hoy, no sólo se incorporan al mercado profesional: estudian, son madres, esposas y buscadoras incansables del éxito económico con un resultado devastador, pues el agotamiento físico y mental fulmina sus aspiraciones.

Madres del mundo, ¡uníos!

En su libro The Whispering Within; Evolution and The Origin of Human Nature, el profesor de Psicología David Barash dice que no se trata de rechazar la posibilidad de ser madre ni de desvanecer la propia presencia para cumplir con la idea de la renuncia y perfección. Lo importante es vivirlo como una parte más que llega a integrarse a tu proyecto: hay que romper el mito de que es imposible tener hijos y realizarse en el resto de las facetas, eso sí, sin querer cumplir con todo al mismo tiempo con tal de quedar bien con los demás.

Y la duquesa de Cambridge ofrece un punto de vista igual de alentador: "Es justo hablar de la maternidad como algo maravilloso, pero también del estrés.

Está bien que no nos parezca un reto fácil y pedir ayuda no debería ser visto como un signo de debilidad”.

A estas famosas no les sentó bien…

Adele ha confesado que después del nacimiento de su hijo, Angelo, experimentó la depresión posparto. Según dijo, se sentía insuficiente e incapaz siquiera de tocarlo, pues no creía estar apta para hacerse cargo de él. ¿Cómo lo superó? Decidió darse un espacio a la semana para sí misma.

Gwyneth Paltrow ha compartido que con el arribo de su segundo hijo, Moses, no sintió la misma felicidad que con la pequeña Apple: “Me sentía como una zombi, no podía experimentar emociones y consideré que era un horror como madre y persona”. El apoyo que le dio el músico Chris Martin, su esposo en ese momento, fue una tabla de salvación.

Naomi Watts vivió fatiga emocional, y en una entrevista definió el hecho de lactar como la “lobotomía de la lactosa”, pues sentía que pasaba gran parte del día amamantando y su oportunidad para dormir era limitada. Los cambios corporales son otro de los temas que más agobian en la maternidad. 

Catherine Zeta-Jones fue tan comprometida con la lactancia, que sus senos sufrieron los estragos de tan hermosa labor, pero lo tomó con calma: “Me volví fan de la ropa interior”, y asegura que sentirte cómoda contigo misma marca la diferencia.

¿La maternidad te sobrepasa?

Haz que la ansiedad y la frustración se mantengan al límite. Reconoce los puntos de quiebre y pide ayuda si:

  • Sientes remordimiento cuando te dedicas tiempo o compras algo para ti.
  • Consideras que no eres buena mamá.
  • Has descuidado tu apariencia personal y crees que es innecesario ocuparte de ella.
  • Estar con tu pareja y familia se ha convertido en una obligación, no en satisfacción.
  • Sin importar qué hagas, siempre te encuentras insatisfecha.
  • El agotamiento físico y mental es permanente.

 

 

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