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Confesiones de hombres: "Por qué soy infiel"

AUTOR: G.B. Hernández | FOTOGRAFÍA: Vanidades | FECHA: 2012-08-10
Confesiones de hombres:

Tres hombres abren su corazón para contar la verdad o, al menos... su verdad

Qué lleva a un hombre a ser infiel? Esta es la pregunta que se hacen las mujeres desde que se instituyó el matrimonio como base de la familia. La ciencia ha tratado de darle respuesta: el hombre, de acuerdo con algunos investigadores, es infiel por naturaleza, pues su misión es propagar su semilla paraprocrear con el mayor número de mujeres posible. Pero esta respuesta no explica a aquellos que se mantienen fieles y dedicados a su pareja a lo largo de décadas de matrimonio. ¿Es acaso que, como tanto se ha dicho, los problemas de la pareja llevan a algunos a buscar en otra lo que no reciben en casa? ¿De quién es la culpa? ¿O es que en algunos casos ni siquiera hay culpables?

La realidad es que hay tantas formas de responder nuestra pregunta inicial, como hay hombres. Cada uno de ellos tiene sus razones. Aquí te presentamos tres historias que te permiten ver lo que ocurre en la mente 'y el corazón' de un hombre infiel. ¿Qué opinas de estos casos? A ellos les pedimos que fueran honestos y que terminaran su relato con una sola frase: "Por eso soy infiel".

"ELLA NO SUFRE"

"Me considero un hombre de éxito. Soy dueño de mi propia empresa y no puedo quejarme de la vida. Mi esposa y mis hijos tampoco pueden quejarse, porque tienen todo lo que puedan desear: la casa, los autos, la educación, los viajes. Nadie me regaló lo que tengo. Desde muy joven estudié y trabajé muy duro para llegar adonde estoy.

Por eso creo que de la misma forma que mi esposa disfruta de mi éxito, tengo derecho a hacerlo yo. A ella le encanta ir a los desfiles de moda de New York, Milán y París; ese es su 'juego'. Y cuando ella está de viaje, yo 'juego' a mi manera. Mi afición no son los autos deportivos ni los relojes caros. Yo soy un admirador de la belleza femenina. Me encanta ver a una mujer bella de la misma forma que un coleccionista disfruta ante un cuadro de Rembrandt. Es por eso que mi recompensa es disfrutar de la compañía de mujeres guapas y fascinantes.

"Todo lo hago con mucha discreción, por supuesto. Frecuento los lugares a donde van las mujeres más sexy del mundo: modelos, actrices... No busco una relación, porque esa ya la tengo con mi esposa. Solo quiero disfrutar de una aventura sin consecuencias; del placer de estar con una mujer bella y nueva para mí.

"Muchas personas no entienden que amo a mi esposa, pero estar con una mujer atractiva nada tiene que ver con el amor; es un gusto, una necesidad. Los hombres podemos diferenciar entre el sexo y el amor, y una aventura no nos hace querer menos a nuestra esposa. Por el contrario, si no tuviera ese escape, viviría frustrado, y eso afectaría mi matrimonio. Ella no se entera, está completamente satisfecha con su vida y yo soy feliz. Aquí todos ganan y nadie sufre. Por eso soy infiel".


Ashton Kutcher, Arnold Schwarzenegger y Kevin Costner fueron infieles a sus esposas: Demi Moore, María Shriver y Cindy Silva, respectivamente

"NO LA PERDONO"

"Me casé muy enamorado. Para mí, Mónica era la mujer perfecta en todos los sentidos. Durante muchos años trabajé muy duro para darle el hogar que se merecía, y cuando llegaron mis hijos al mundo, pensé que ella me había bajado dos estrellas del cielo. Por supuesto, no digo que he sido un esposo perfecto. Quizás por las exigencias de mi trabajo y, sobre todo, porque es algo que no me llena, aunque sí me da mucho dinero, a veces pequé de malhumorado. Otras veces no pude estar en los momentos más importantes de la vida de mis hijos; pero siempre estuve pendiente de mi esposa y de mi hogar.

"Así fueron pasando los años. Yo me sentía seguro del amor de Mónica. Pero cuando por motivos médicos ella tuvo que someterse relativamente joven a una histerectomía 'tenía 40 años de edad', las cosas comenzaron a cambiar entre nosotros: la notaba más distante, como ausente.

"Fue un amigo quien me abrió los ojos: 'Tu mujer te está engañando', me dijo. Al principio quise matarlo a puñetazos. Después comprendí que solo me confirmó lo que yo sospechaba. Cuando la enfrenté, viví la escena más patética de mi vida: Mónica, destruida, me dijo que después de su enfermedad, su amante le había devuelto su autoestima como mujer. Mi mundo se vino abajo. Ella me pidió perdón, me dijo que había sido una crisis emocional, el shock de llegar a los 40 y sentirse poco atractiva. Aunque decidimos seguir juntos, porque aún la quiero, su infidelidad lo cambió todo. Me dio licencia para hacer lo que yo quiera, con quien quiera, siempre que sea discreto. A veces me pregunto si esta es una forma de vengarme, de reparar mi ego masculino. Sigo a su lado, pero no logro perdonarla del todo. Por eso soy infiel".

"LA QUIERO, PERO NO LA AMO"

"Dicen que la persona que eres a los 20 años de edad, no es la misma que eres a los 40. Yo me casé aún más joven, a los 18 años, en plena adolescencia. Mis padres trataron de convencerme para que esperara unos años; incluso hasta me amenazaron con quitarme la ayuda. Pero ¿quién escucha razones
a esa edad? Claudia y yo estábamos muy enamorados.

"A esa edad nos casamos. Por supuesto, nuestros padres nos ayudaron hasta que logramos salir adelante por nuestro propio esfuerzo. Los hijos fueron llegando, las obligaciones creciendo, los lazos estrechándose... y estamos juntos, a los 40 años. Yo la quiero con toda mi alma y sé que ella me quiere. Los dos adoramos a nuestros hijos y tenemos una vida familiar estable; no hay sorpresas, todo marcha sobre ruedas. Es una vida apacible, pero sin pasión. Sé que no amo a Claudia, pero es la persona más importante de mi vida, mi otra mitad, la madre de mis hijos, a quien nunca podría dejar.

"El hueco que hay en mi vida lo llena otra mujer: Inés. Con ella vivo la emoción, la aventura, la pasión que le falta a mi matrimonio. Inés sabe que nunca dejaré a Claudia; es una mujer independiente y se siente cómoda con nuestra relación. Por eso siento que tengo lo mejor de los dos mundos.

"Pero también tengo un amigo, José, a quien llamo 'Pepito Grillo', como la conciencia de Pinocho. El me dice que no estoy siendo justo con Claudia; que si la dejo libre, ella podría encontrar un hombre que la ame como se merece. Y sé que José tiene razón. Pero no puedo dar ese paso, primero, porque jamás desbarataré el hogar de mis hijos, y segundo, porque estoy con Claudia desde que éramos adolescentes; no sabría vivir sin ella. Ya lo dije la quiero, pero no la amo. Por eso soy infiel".

 

 

 

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