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Errores y Aciertos de una boda

Errores y Aciertos de una boda
Rocío Flores Tapia

Todas las novias soñamos con que el día de la boda sea inolvidable. Pero, aunque parezca que haces lo correcto, hay detalles en la organización y el protocolo que debes tener en cuenta para lograr una fiesta de ensueño.

Desde afuera parece sencillo, pero nadie mejor que tú sabe que organizar una boda implica mucho esfuerzo. Mezclar tus gustos con los de tu novio, los de las familias y amigos no es una tarea fácil y, aunque tengas todo bajo control, cuando menos te lo esperas surgen situaciones inimaginables que pueden estresarte más de la cuenta. No pierdas la calma y déjate orientar por las experiencias de las famosas; descubrirás que incluso las personalidades del mundo del espectáculo han tenido mala y buena puntería al tomar decisiones para el día del matrimonio.

¿Vestido comprado o a la medida?
Para su boda con el actor Dean McDermott, Tori Spelling contrató al diseñador y estilista de moda Randolph Duke para crear su vestido de novia. La futura esposa buscaba un diseño único y, puesto que la boda se celebraría en las Islas Fiji, ella quería algo fresco, pero a la vez original. Sin embargo, cuando la actriz recibió el vestido se llevó una desagradable sorpresa y lo definió como un modelo de mal gusto. Como se negaba a llevar ese vestido, le pidió al diseñador que le regresara los 4,000 dólares que había dejado de depósito, pero Duke, indignado por la situación, explicó que él no trabajaba gratis para nadie y si Spelling no quería usar el vestido, no era su problema. Al poco tiempo, la actriz demandó al diseñador y finalmente terminó por usar un modelo de Dolce & Gabbana para su gran día.

Lo mejor para ti:
Aunque tengas en mente un modelo específico para tu vestido de novia, toma en cuenta el lugar donde celebrarás la boda y tu tipo de cuerpo, ya que, en ocasiones, lo que te gusta no es lo que mejor te queda. Ya sea un vestido comprado o hecho a la medida, nunca dejes que tu traje de novia se convierta en una pesadilla.

No se te ocurra:

  • Comprarte o mandarte a hacer un vestido pensando en que bajarás de peso. Lo mejor es esperar a hacer los ajustes un mes antes de la boda para asegurarte de que realmente te quedará perfecto.
  • Mandarte a hacer un vestido sin haberte probado un modelo similar previamente. Las telas y los modelos pueden influir mucho en la forma de tu cuerpo haciéndote ver más bajita o voluptuosa.
  • Visitar muchas tiendas el mismo día. Puedes agobiarte y saturarte de información.

Tómate tu tiempo y acepta los consejos de los profesionales de las tiendas. Los vestidos cambian mucho del aparador al cuerpo y los expertos de las casas de novias saben lo que a cada mujer le queda mejor. Así que pruébate todo.

Opta por:

  • Definir el presupuesto del que dispones. Ponte un límite sobre lo que puedes gastar y decide si lo más conveniente es comprarlo o mandarlo a hacer.
  • Infórmate sobre las últimas tendencias en moda nupcial en ferias y revistas de novias. Sin duda, encontrarás ideas para el vestido de tus sueños.
  • Si lo vas a encargar a la medida, elige un diseñador que de preferencia ya te haya hecho algo o, al menos, que hayas visto su trabajo. En este tipo de casos es fundamental que haya una excelente comunicación entre el diseñador y tú. Sé paciente y lleva todo tipo de fotografías, imágenes del lugar de la boda y cualquier cosa que le pueda servir como inspiración.
  • En un vestido hecho a la medida es fundamental comenzar la confección cuanto antes por si necesitas hacer cualquier tipo de cambio o ajuste.

Mima a tus invitados
Cuando Victoria Adams y David Beckham se casaron en 1999, quisieron celebrar la boda como si se tratara de una casa real: la fiesta se realizó en un castillo medieval irlandés y, por si fuera poco, crearon su propio escudo de armas y tronos para las celebraciones.

Para que la festividad fuera única, la pareja contrató a más de 437 personas para que atendieran a los invitados y no repararon en gastos al ofrecer un gran banquete y las mejores bebidas. También hubo una orquesta y, para cerrar con broche de oro, el cielo se decoró de fuegos artificiales al terminar la recepción. Aunque todo parecía perfecto, el detalle que arruinó la fiesta fue que cada uno de los 236 invitados -incluyendo a Brooklyn, el hijo de la pareja- fue registrado por un amplio equipo de seguridad, lo cual creó un ambiente de desconfianza.

Lo mejor para ti:
Ya sea que realices una boda sencilla o extravagante, es fundamental que de dar el "Sí quiero" y de vuelta a su sonrisa, la terrible historia se transformó en una anécdota divertida para la pareja.

*Si deseas obtener más sobre este artículo. Consulta revista Vanidades Novias.

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