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Royals sin corona

AUTOR: Mari Rodríguez Ichaso | FOTOGRAFÍA: Vanidades | FECHA: 2009-04-16
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No tienen país para reinar pero forman parte de un selecto grupo de aristócratas europeos que usan sus títulos nobiliarios para mantener un estilo de vida principesco.

Son Ex reyes y reinas, principes y princesas... ¡sin país al que pertenecer o donde reinar, pues tal vez la monarquía ya no existe! Pero aun así, forman un selecto grupo de aristócratas europeos, que hasta el día de hoy viven muy bien, y siguen usando sus títulos para mantener un estilo de vida exclusivo y principesco.

He conocido a muchos y es muy simpático verlos en acción. Algunos son un encanto, amables, amistosos y con los pies en la tierra. Otros, como todo en la vida, son pesadísimos, con una actitud de superioridad absurda en el siglo XXI, y muy aislados de la realidad, al creer que ser royals por títulos heredados, los pone en un mundo distinto al de los demás. Títulos hereditarios que datan de hace siglos, otorgados quizás después de una famosa batalla guerrera, de hacer favores a los reyes de turno y muchos proporcionados a hijos ilegítimos de orígenes desconocidos, mientras que otros son dados "de cortesía" (así se llaman), como premio al talento en la Literatura, la Ciencia o las Artes, como en Inglaterra han hecho con Sir Paul McCartney, Sir Andrew Lloyd Weber o la Dame Judi Dench.

Pero los más interesantes son los que hubieran sido reyes o reinas y ahora viven como pueden, ya sea del alquiler de antiguas propiedades heredadas, o haciendo negocios en los que sus apellidos y parentesco con otras casas reinantes forman parte de su allure como socios. Otros viven rodeados de escándalos, como ha sido el caso del heredero al trono de Italia, Vittorio Emmanuel de Saboya (casado con la plebeya Marina Doria, la que actúa mucho más royal que él), y quien ha estado envuelto en un sinfín de problemas, incluyendo acusaciones de asesinato involuntario y corrupción en una red de prostitución. Su hijo, el príncipe Emmanuel Filiberto, casado con la actriz francesa (y ahora princesa de Saboya) Clotilde Courau, recientemente participó como concursante en un reality show italiano.

Con mucha más discreción y dignidad viven los ex reyes de Grecia, Constantino (hermano de la reina Sofía de España) y su esposa, Ana María (princesa de la casa reinante de Dinamarca), los que desde que perdieron el trono en 1974, han vivido entre Londres y Madrid, arropados y ayudados económicamente por sus muchos parientes reales, y manteniendo una vida discreta, hasta que su hijo, el príncipe heredero Pablo de Grecia, hizo el suntuoso matrimonio con la multimillonaria heredera Marie-Chantal Miller, y su vida se convirtiera en un cuentos de hadas. Hoy en día, Pablo y Marie-Chantal (ambos muy amables) son una de las parejas doradas de la aristocracia y dicen que la esperanza de muchos es que ellos (quienes a veces dan la impresión de que se están preparando para ello) puedan recobrar algún día el trono familiar, restableciendo una monarquía moderna que pudiera estabilizar la convulsionada vida política del país. Y me han contado que Marie-Chantal (quien tiene una cadena de elegantes boutiques de ropa de niños) no sólo se ha convertido a la religión griega ortodoxa, tomando muy en serio su título de princesa, sino que está aprendiendo griego y hasta el más mínimo detalle del protocolo.

Todavía más discretos viven los Pahlevi: los hijos del ex sha de Irán, y su viuda, la bella y elegantísima emperatriz Farah Diba, quienes perdieron su trono al irse al exilio, y especialmente después de la muerte del Sha en 1980, han mantenido una actitud muy reservada y elegante.

Otros reyes sin corona, que siempre están en las primeras planas, son los de la familia real de Bulgaria, con el ex rey Simeón II, convertido ahora en un político sin títulos aristocráticos, llamado

Simeón Saxe-Coburgo, en su país. Bulgaria -de la que Simeón fue rey o zar, de los 6 a los 10 años- ahora es una república democrática que trata de salir adelante después de décadas de comunismo y pobreza, y parte de la Familia Real ha regresado al país, donde el ex Rey sirvió como Primer Ministro del 2001 al 2005, después de que miles de personas lo recibieron a su llegada a Bulgaria gritando: "Queremos a nuestro Rey".

Simeón se educó en España, donde se convirtió en un afluente hombre de negocios, y se casó con la española Margarita Gómez-Acebo, con la que tuvo 5 hijos que han hecho sus vidas en España: Kardam (quien recientemente sufrió un terrible accidente de auto), casado con Miriam de Ungría; el guapo Kirill, casado con Rosario Nadal (la siempre muy seria musa de Valentino); Kubrat, casado con Carla Royo-Villanova; Konstantin, casado con María García de la Rasilla, y Kalina, casada con Antonio "Kitín" Muñoz. Aunque no se cree que habrá un regreso a la monarquía, la familia está muy involucrada en los asuntos de su país de origen, donde en el 2001 el nuevo gobierno devolvió a Simeón -quien nunca ha renunciado a su derecho al trono- parte de las propiedades familiares confiscadas hace casi 60 años.

Muchos de estos royals, especialmente los más jóvenes y desocupados, cobran por asistir a fiestas (¡como lo hacía el duque de Windsor para jugar golf en Cuba en los años 50!) y "venden" la importancia de sus títulos uniéndose a la lista de celebridades que hacen lo mismo. Y así vemos a miembros de algunas casas reales en la primera fila de desfiles de moda y en presentaciones de productos, donde apellidos como van Orange-Nassau, Borbón-Dos Sicilias, zu Hohenlohe-Waldenburg-Schillingsfürst o von und zu Trauttmansdorff-Weinsberg son como magnetos para promotores que a veces ni los saben escribir, ¡pero les fascinan como suenan en los eventos!

La que fuera familia real de Yugoslavia está muy diseminada por el mundo, y entre sus miembros, el príncipe Dimitri de Yugoslavia (quien siempre usa su título y es el número 95 en la línea del trono inglés por sus muchas relaciones familiares) diseña joyas, las que según me dijo un amigo maliciosamente: "Nadie compraría si no fueran diseñadas por un príncipe". Su parienta, la princesa Elizabeth (Jelisaveta Karageorgevich), quien también está emparentada con ¡todas! las casas reinantes de Europa, y a quien entrevisté en una ocasión, vivía en New York cerca de mi casa, en un apartamentito mínimo, en el ático de un elegante edificio antiguo (alguien me dijo que había sido hecho para los sirvientes de las familias que originalmente vivían allí). La Princesa, quien ahora vive dedicada a causas de Derechos Humanos, siempre ha sido conocida por sus matrimonios, entre ellos con Howard Oxenberg, de cuya relación nació la bella actriz Catherine Oxenberg; el inglés Neil Balfour y el diplomático peruano Manuel Ulloa. Además, fue muy famoso su sonado romance con el actor Richard Burton.

Algunos aristócratas más jóvenes tienen ideas muy diferentes: Luis Alfonso de  Borbón (bisnieto de Franco por parte de su madre, Carmen Martínez Bordiú, y también del rey Alfonso XIII de España, por su fallecido padre, Alfonso de Borbón, duque de Cádiz), quien está casado con la rica venezolana María Margarita Vargas, es pretendiente muy en serio del trono de Francia. Este no existe desde hace cientos de años, siendo una república desde 1870, pero Luis Alfonso sigue el más estricto protocolo como duque de Anjou, habiendo inscrito a su hija Eugenia como Su Alteza Real en el registro notarial de la nunciatura de París.

Haciendo todo lo contrario, aunque no es heredero de una casa real, el guapo y moderno Alexander von Fürstenberg (hijo de la diseñadora Diane von Fürstenberg y de su ex esposo, el fallecido príncipe Egon von Fürstenberg y Agnelli), en un acto muy cool ha dicho que "no quiere usar" su ilustre título de príncipe Alexander Egon von und zu Fürstenberg, y prefiere que lo llamen Alex. Su divorcio de Alexandra Miller (la hermana de Marie-Chantal) provocó muchos comentarios, y ahora está comprometido en matrimonio con una chica plebeya, tan rica como él, llamada Ali Kay.

Hay algunos aristócratas que están indignados, porque a veces sus viejos títulos no abren las mismas puertas, como cuando el elegante hotel Claridge's de Londres cambió de dueños, y la nueva gerencia descontinuó la práctica de hospedarlos en el hotel gratis o por tarifas mínimas.

¿Otros que usan sus títulos? Muchos príncipes, condes, etc., viven en New York y Texas, donde los millonarios se vuelven locos por estar con alguien con un título, y los invitan a todas partes, y como hay miles de ellos sueltos por el mundo, nunca faltan en sus yates o grandes bailes. Los ingleses, con su elegante acento y actitud esnob son los más codiciados, y uno de los más populares es Rufus, Earl de Albermarle, y su mujer, Sally, quien tiene un título impresionante, aunque no mucho dinero, y ya apareció en anuncios de la tienda Gap. El conde Marc De Gontaut Biron, de la aristocracia francesa más rancia, es favorito en las fiestas neoyorquinas; Lord Frederic Windsor, el muy fiestero hijo de los príncipes de Kent, ha aparecido en anuncios de Burberry y vive de su apellido, mientras que el honorable Justin Portman, tercer hijo del vizconde Portman, aunque no heredará el elegante título, ha hecho dinero como productor de cine y es famoso por ser el esposo de la supermodelo Natalia Vodianova.

¿Lo que todos los aristócratas llevan sin falta? Sus anillos o signet rings con el escudo de la familia, igual que cigarreras de oro con monogramas, que son "reliquias de mi abuelito". También son conocidos por involucrarse en comités de caridad, donde no tienen más que prestar sus nombres, para atraer a otros contribuyentes y sentarse en la mejor mesa de la fiesta. 

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