realeza

Ernesto de Hannover

AUTOR: Mari Rodríguez Ichaso | FOTOGRAFÍA: Vanidades | FECHA: 2009-04-20

El hombre que pudo haber sido rey. ¿Quién es realmente Ernesto de Hannover, el controvertido esposo de Carolina de Mónaco?

El príncipe Ernesto Augusto de Hannover, el hombre que hubiera podido ser rey de Inglaterra, ahora no es famoso por su derecho a la corona, sino por ser el malgenioso y controvertido marido de la princesa Carolina de Mónaco. Pero, si leemos un poco de la historia inglesa, nos enteramos que Ernesto Augusto, por esos raros designios políticos de las dinastías, no es rey de Inglaterra porque en el año 1837, el trono (en aquellos momentos en manos de los poderosos Hannover de origen alemán) pasó a la sobrina del último rey, la reina Victoria, y se dividió en dos reinos, el de Inglaterra y el de Hannover. Por eso la rama directa del abuelo y padre de Ernesto -ambos descendientes del rey loco George III, quien era también el príncipe elector de Hannover- fue eliminada de la sucesión al trono inglés. Si la historia hubiera seguido su curso, ahora Ernesto Augusto podría llevar la corona y vivir junto a su amada princesa Carolina en el palacio
de Buckingham.

 

Aun así, Ernesto Augusto -cuyo nombre completo es Ernesto Augusto Alberto Pablo Otto Rupert Oscar Bertoldo Federico-Fernando Christian-Luis, príncipe de Hannover- se crió y sigue actuando como un rey. Es conocido por ser imperioso, autoritario y muy altivo, aunque puede ser muy simpático con los amigos, además de que es multimillonario, dueño de castillos estilo-cuentos-de-hadas, de tierras, de negocios, y poseedor de un sinfín de títulos nobiliarios. Entre estos están los muy rimbombantes de Su Alteza Real Príncipe de Hannover (donde si todavía existiera el Principado, eliminado en el año 1918 por el gobierno alemán, y del que todavía es pretendiente, sería llamado Ernesto Augusto V), y el importante título inglés de duque de Brunswick y Luneburg; duque de Cumberland y Teviotdale (todavía está negociando que su prima, la reina Isabel II de Inglaterra, le dé las tierras de sus varios ducados, de los que es heredero), y es todo un señor príncipe de Gran Bretaña e Irlanda, ya que es el descendiente masculino mayor del rey George III de Inglaterra, y jefe de la Casa Real de Hannover.

 

¿Agobiados ya con tantos títulos?

Pues quizás al propio Ernesto Augusto le pase lo mismo, porque es conocido por su carácter violento y sus escándalos muy plebeyos, como lo ha sido hacer pis en público, mientras visitaba una feria internacional en Alemania, donde hizo lo impensable contra la pared del Pabellón de Turquía. También le entró a golpes a desconocidos en varios lugares del mundo (como hizo en una ocasión en Kenia, cuando por poco mata al dueño de un cabaret local), gritó y peleó en público con camareros y empleados, y se emborrachó de tal forma la noche antes de la boda del príncipe Felipe de España con Letizia Ortiz en Madrid, que no pudo acompañar a Carolina el día de la ceremonia. ¿Recuerdan aquella foto de la Princesa caminando sola a la iglesia? Y esto a pesar de que la reina Sofía de España es su prima hermana, porque la reina Federica de Grecia, madre de Sofía, era hermana del padre de Ernesto Augusto, siendo de soltera princesa de Hannover. Es que el aristocrático Ernesto Augusto está emparentado con las principales casas reinantes de Europa, y adora que todo el mundo lo sepa. 

 

Otro gran escandalo 

El Príncipe provocó una gran crisis familiar en 2005, cuando fue ingresado en el mismo hospital donde agonizaba su suegro, el príncipe Rainiero de Mónaco, quien murió días más tarde, lo que volvió medio loca a la pobre Carolina, que tenía a dos enfermos moribundos en cuidados intensivos al mismo tiempo. Ernesto Augusto estuvo en coma y a punto de morir con una pancreatitis aguda causada por su abuso del alcohol. ¿Lo más increíble? Que sigue bebiendo, lo que comprobé hace un año en una cena en que estábamos mesa con mesa en New York, y Carolina se hizo la que no le importaban las copas de vino que consumió con evidente placer y grandes risotadas su poco educado marido. (Se dice que la porfiria que Ernesto Augusto podría haber heredado de su antepasado, el llamado rey loco George III,  puede provocarle esos ataques de violencia y falta de control.) 

 

Nacido hace 55 años en Hannover, Alemania, Ernesto Augusto es el hijo mayor de Ernesto Augusto IV, príncipe de Hannover, y su esposa, la princesa alemana Ortrud de Schleswig-Holstein-Sonderburg-Glücksburg. Después de haber sido educado en Alemania, Inglaterra y Canadá, el joven Ernesto Augusto se enamoró y se casó en 1981 con una millonaria heredera suiza de origen plebeyo, llamada Chantal Hochuli, y tuvieron dos hijos, los príncipes Ernesto Augusto y Christian, y formaban lo que parecía una familia muy feliz. Ellos alternaban sus vidas entre una mansión en Londres, otra en París y sus varios palacios alemanes -entre ellos el enorme castillo de Marienbourg-, hasta el día en que la princesa Carolina de Mónaco, una de las mejores amigas de Chantal, rompiera la armonía de aquel matrimonio.

 

Dicen que la princesa Grace de Mónaco siempre quiso que Carolina se casara con Ernesto Augusto, porque en aquellos años era uno de los príncipes europeos más ricos y con más impecables títulos, ¡pero la chica solo podía pensar en su amado Philippe Junot y otras aventuras parisinas! Y no fue hasta después de enviudar de su segundo esposo, Stefano Casiraghi -el padre de sus hijos Andrea, Carlota y Pierre- que la princesa de Mónaco (todavía recuperándose de la alopecia nerviosa que le produjo el accidente que le costó la vida a Stefano) comenzó su affair secreto con el entonces casado Ernesto Augusto. Este se convirtió en su tercer marido en 1999, cuando Carolina ya estaba embarazada de casi 5 meses de la princesa Alexandra, lo que provocó que a su buena amiga Chantal Hochuli le diera un ataque de nervios ante la traición de la que fue víctima, y acusara a Ernesto Augusto de adulterio.

 

Por otro lado, sus amigos me cuentan que la pareja "se lleva muy bien y están muy enamorados, especialmente Ernesto Augusto de Carolina", quien lo ha hecho muy feliz al darle una hija que es la viva estampa de él. Viendo fotos del Príncipe a la edad de la princesa Alexandra, es impresionante notar el parecido, ya que la niña no heredó el tono aceitunado-moreno de Carolina. Esta, a su vez, lo heredó de su bella abuela paterna Carlota, la madre de Rainiero, quien nació en Argelia, y era la hija ilegítima del príncipe heredero de Mónaco, Luis II Grimaldi, con la cantante de cabaret Marie Juliette Louvet. Carlota, hasta los 20 años de nacida, fue reconocida por su padre, quien la casó con el príncipe de Polignac, para que continuara el principado de los Grimaldi en Mónaco. La pequeña Alexandra, por el contrario, tiene el tono paliducho y un poco rojizo en las mejillas, típico de los Hannover. Ernesto Augusto -que dicen "adora tener una gran familia"- se lleva muy bien con los tres hijos de Carolina, los que a su vez son amigos de los dos chicos Hannover. 

 

¿Y a que se dedica el príncipe? 

¿Trabaja en algo el airado Ernesto Augusto? Pues se dedica a vigilar sus propiedades, y su fortuna, a viajar de palacio en palacio y a acompañar a Carolina en sus compromisos por el mundo. Dicen que él prefiere vivir sobre todo en Alemania, pero la familia viaja tanto, que usan todas sus mansiones, incluyendo una en París, otra propiedad en Mónaco, además de varias casas de vacaciones en las playas de Africa y cotos de caza "más pequeños" en Alemania.

 

Al casarse con una princesa católica -para lo que tuvo que pedir simbólicamente permiso a la reina Isabel II- Ernesto Augusto también perdió sus derechos de sucesión a la corona inglesa, lo que es otra señal de que debe querer mucho a Carolina, porque para él esos derechos dinásticos son muy importantes, ya que incluso por su herencia inglesa es el bisnieto del último emperador de Alemania, el káiser Guillermo II. Aunque dicen que en Inglaterra nadie lo quiere ver, ya que "lo detestan y la familia real evita invitarlo a eventos, pues temen su errático comportamiento".

 

¿Una nota muy curiosa? Que sus tres hijos están siendo criados como protestantes,  no como católicos, para que no pierdan sus derechos de sucesión en el Reino Unido.

 

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