Secretos tras una boda real Diana de Gales, la transformación de una chica con estilo de colegiala a un icono de la moda internacional.
La boda de la princesa Diana con el príncipe Carlos de Inglaterra se celebró el 29 de julio de 1981
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Autor: Marcia Morgado

Jul. 29, 2010 

 

La reciente subasta hecha por la casa londinense Kerry Taylor de vestidos de prueba del traje de novia y del original que Diana Spencer llevó en su primera salida oficial como la prometida del príncipe de Gales, nos permite profundizar en el proceso que culminó en la boda el 29 de julio de 1981, en la catedral de St. Paul, en Londres. Todo un evento internacional que generó millones de televidentes alrededor del mundo.

 

Poco después del anuncio oficial del compromiso, una revista londinense pidió al pequeño taller de Elizabeth y David Emanuel si tenían una "blusa romántica de cuello alto". Sin saber quién la usaría, ellos enviaron una blusa de su tienda The Art of Being. A la futura princesa le encantó la pieza e indagó de dónde procedía.

 

UN VESTIDO DRAMATICO

Cuando llegó el momento de seleccionar qué vestiría para su primera salida oficial, Diana se dirigió a la tienda de los Emanuel. Le llamó la atención un diseño de tafetán negro, strapless, que las chicas de su edad -tenía 19 años- veían como "algo maduro". ¿Cómo iba a imaginar que su futuro esposo reaccionaría negativamente? "Es un color fúnebre", le comentó el príncipe Carlos cuando la vio aparecer lista para el evento. Acostumbrados a los recatados Windsor, Diana provocó  un pequeño escándalo entre los británicos cuando descendió de la limosina con un escote revelador.

 

Diana en su primera salida oficial como la prometida del Príncipe, aquí conoció a Grace de Mónaco

 

La imagen de la rebozante y juvenil Diana fue la comidilla de la prensa durante días. Se sintió objeto de miradas críticas por parte de muchos de los invitados a la recepción en Goldsmith. Pero también recibió el apoyo de la princesa Grace de Mónaco, quien al percibir lo atribulada que estaba, la llevó a una sala de baño. Fue allí donde Diana le confesó que se sentía abrumada por tanta publicidad, aislada de todos y temerosa del futuro. Sabia, la ex actriz trató de reconfortarla, pero no le mintió: "No te preocupes", le dijo sonriente, "lo peor está por venir".

 

CAMINO AL ALTAR

Elizabeth Emanuel cuenta que a consecuencia del evento de  esa noche de marzo, Diana les devolvió el vestido, que quedó olvidado en el taller; de ahí que casi 30 años más tarde fue subastado. Por otra parte, como la futura princesa comenzó a perder tanto peso -la cintura se le redujo de 26 a 24 pulgadas, o sea, de 66 a 60 centímetros-, le hicieron varios vestidos de prueba antes de cortar la seda con que habrían de confeccionar el traje de novia y para el cual había una cantidad limitada de tela.

 

Por fin llegó la fecha indicada. Además de las herramientas básicas como hilo, aguja y tijera, el día de la boda, Elizabeth Emanuel llevó en su bolso sales y pastillas energéticas, en caso de que Diana las necesitara. Pero ella se mantuvo firme hasta el final; logró sonreír bajo el velo de seda hecho por John Heathcoat, con lentejuelas bordadas a mano. No perdió pies ni pisada al avanzar hacia el altar, arrastrando la cola de 7.6 metros (25 pies) de largo del vestido lleno de vuelos, con amplias mangas y yardas de encaje. La advertencia de Grace Kelly estaba por cumplirse...