¿Saboteas tus relaciones? Buscas el amor pero después de tantas decepciones, te estás convenciendo de que ya no quedan hombres buenos... ¿Estás dispuesta a considerar la posibilidad de que quizás eres, en parte, responsable de la situación?
Comentarios:
Autor: G. B. Hernández

Sep. 10, 2009 

 

Madeleine está convencida de que el amor no es para ella. Después de mucho intentarlo con diferentes hombres, ella siempre termina, según  sus propias palabras, "dolida, decepcionada y convencida de que ?ya no quedan hombres buenos' ". María de los Angeles, por su parte, opina todo lo contrario: que sí quedan algunos hombres buenos disponibles... pero que son, esencialmente, "diamantes en bruto y nos toca pulirlos". Ninguna de las dos se ha detenido a pensar si, quizás, para tener una relación amorosa satisfactoria y plena, el cambio tiene que venir de ellas.

 

Sin embargo, esto es lo que propone la experta en relaciones, sicóloga y autora Michelle R. Callahan, en su libro Are You Ms. Typed?, en el que expone un concepto revolucionario para algunas mujeres: que tal vez ellas, con su comportamiento, sin querer atentan contra sus relaciones con el sexo opuesto. Ella lo explica así: "todos pasamos por situaciones que nos moldean y, a veces, desarrollamos pensamientos o formas de actuar que son contraproducentes y sabotean nuestras relaciones amorosas".

 

Por suerte, si has creado malos hábitos "antiCupido", Callahan nos asegura que puedes aprender a identificarlos y, aún más importante, a cambiarlos. Una vez que modifiques tu comportamiento, comenzarás a atraer a otra clase de hombre y a repeler, literalmente, a los que son nocivos para tu corazón.

 

En su libro, Callahan identifica a varios ejemplares femeninos que sabotean sus relaciones o, de plano, espantan a los hombres de calidad. Aquí los cinco tipos más sobresalientes. ¿Te identificas con alguno? Si es así, felicítate, porque ya has dado el primer paso hacia tu liberación.

 

LA SEGUNDA

Ella se coloca en segundo lugar en la vida de su hombre, después de su profesión, sus amigos, sus pasatiempos... Con esto cree que logrará retenerlo, pero la realidad es que llega a convertirse en "la mujer invisible", pues él ya no la ve como una persona con intereses, derechos y necesidades propias. La segunda es un accesorio en la vida de su hombre y, con el tiempo, se siente insatisfecha y abandonada. Es la pareja ideal para el hombre infiel, que no desea un compromiso serio.

 

Solución. Determina cuáles son tus metas personales y trátalas como una prioridad. En otras palabras: elévate del segundo lugar a una posición de igualdad. Expón tus ideas; expresa tus opiniones; haz valer tus deseos y, sobre todo, aprende a decir "no". De acuerdo, si este es el papel que has adoptado en la vida, no vas a lograr el cambio de la noche a la mañana, pero ya sabes lo que tienes que hacer y puedes comenzar a practicarlo con todos, desde tus amigas hasta tus compañeros de trabajo.

 

LA REINA DEL DRAMA

Sus relaciones son una montaña rusa emocional, llena de grandes altibajos. Cree que el amor es un reto o una lucha que ella tiene que ganar. Suele sentirse atraída por los chicos malos, los hombres difíciles y, sobre todo, los casados, pues le gusta sentir que puede quitarle el hombre a otra mujer. Atrae a ejemplares conflictivos o emocionalmente retardados.

 

Solución. Acepta que eres adicta a la adrenalina y que, si no estás sufriendo en nombre del "amor", no te sientes viva. Entiende que el amor no es sinónimo de angustia y dolor, sino todo lo contrario. Una vez que reconozcas que el drama constante desgasta y te aleja del verdadero amor, comenzarás a fijarte en los hombres que antes considerabas "aburridos", solo porque son estables, maduros y emocionalmente disponibles.

 

LA MAMA GALLINA

Este ejemplar atrae a eternos adolescentes que necesitan de sus cuidados o, al menos, eso cree ella. Los problemas de su pareja pasan a ser los de ella, y a menudo descubre que estos, lejos de resolverse, crecen hasta hacerla sentir abrumada. Se convierte en la consejera, la manejadora, la niñera y la guía de su pareja. Acaba extenuada, decepcionada... y sintiendo que ¡otra vez! se aprovecharon de ella.

 

Solución. Comienza por salir con hombres maduros, responsables y seguros de sí mismos; evita los "poca cosa" que necesitan ser rescatados. Aprende a hacer... absolutamente nada por resolver los problemas de tu pareja. Esto no quiere decir que debes abandonar a tu hombre; puedes escucharlo, apoyarlo o incluso darle tu consejo u opinión, pero es vital que dejes que sea él quien actúe.

 

LA ANACONDA

Ella abruma a su hombre con su constante supervisión. Tiene que saber a dónde fue, con quién, a qué hora y qué hablaron. Esto se debe, en parte, a su desconfianza, pues quizás fue traicionada en el pasado. Sin embargo, ahora casi-casi se garantiza un final infeliz, ya que el primer impulso de todo ser que se siente atrapado es ¡huir!

 

Solución. Créate una vida aparte de tu relación; desarrolla otros intereses y amistades que quiten el foco obsesivo de tu pareja. Sobre todo, resiste el impulso de acosarlo, porque eso es lo que haces cuando lo interrogas y le sigues los pasos. Al principio, te resultará difícil ceder el control; después, te sentirás aliviada y él, lejos de huir de ti, estará más a gusto contigo.

 

LA CASTIGADORA

Alguien la hizo sufrir en el pasado... y ahora todo hombre que se le acerque pagará por eso. Su frase favorita es: "Todos son iguales", dicho con sumo desprecio. Ella ha decidido tomar medidas preventivas, por lo que ataca antes de ser atacada. Esto convierte todas sus relaciones en una lucha por el poder que resulta extenuante, sobre todo para el hombre que sufre sus latigazos emocionales. Si él tiene, o desarrolla, el más mínimo ápice de autoestima, se alejará de este ejemplar.

 

Solución. Sana tu pasado. Acepta que fuiste herida o abusada por uno o más hombres, pero que eso no los condena a todos a ser iguales. Determina de qué forma atraes a esta clase de pareja, y reconoce la responsabilidad por tus elecciones y por lo que llegaste a permitir en tu vida. No lo culpes, tú eres la que aceptaste ese trato en el pasado. Cambia tu perspectiva, y hallarás el amor que mereces.