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Aventuras en Nuevo México

Una experiencia inolvidable que permite conocer una zona fascinante de los Estados Unidos: un recorrido por Nuevo México y sus ciudades de Santa Fe y Taos Pueblo

Por: Mari Rodríguez Ichaso

Foto: EFE

Este viaje es ideal para la familia. A Nuevo México puedes llegar en avión (volando a Albuquerque), alquilar un auto y comenzar la aventura. Puedes dedicarles unos 5 o 6 días para recorrer Santa Fe y Taos Pueblos, y después, si tienes 3 o 4 días más, te recomiendo concluir el viaje con un paseo en auto de 640 kilómetros (400 millas) por el paisaje del suroeste y sus pueblos y reservas indígenas, hasta terminar en la zona del Gran Cañón del Colorado, en Arizona.  

La primera vez que estuve en Santa Fe me pareció que no estaba en los Estados Unidos por su original colorido y sus contrastes, donde cuatro culturas —la indígena norteamericana, la española, la mexicana y la anglosajona— forman una mezcla única. Santa Fe sorprende por ser una ciudad muy amante de las artes, con galerías y museos. En la base de las montañas Sangre de Cristo, los españoles encontraron una cultura indígena que los introdujo al concepto del “pueblo” y sus construcciones de adobe, ideales para el clima seco y caliente de la región.

Santa Fe tiene 65 mil habitantes, aunque en el invierno la población se dobla cuando llegan los turistas a esquiar y disfrutar los deportes de invierno en la zona de Taos. Entre diciembre y marzo es la temporada, con miles de visitantes, especialmente de México. En verano y otoño abundan los conciertos, festivales de danza y funciones de la respetada Santa Fe Opera (en un teatro al aire libre). El centro tiene una plaza colonial del siglo XVII, donde ha habido corridas de toros y batallas entre cowboys e indígenas. Está rodeada de galerías, tiendas, cafés y restaurantes, donde se puede disfrutar de la muy variada cocina de Nuevo México, en la que las ristras de chiles que cuelgan en todas partes son muy importantes.

La Villa Real de la Santa Fe de San Francisco de Asís (los españoles les daban unos nombres preciosos a las nuevas ciudades) fue creada en 1600, y en 1680 los habitantes de los pueblos se rebelaron y hubo todo tipo de revueltas, que ahora se celebran con fiestas y festivales que recuerdan la tormentosa historia. ¿Lo más bonito? El respeto entre culturas que se ha logrado en la ciudad, donde todas están representadas con dignidad.

FOTOGALERÍA: Conoce los lugares más hermosos de Nuevo México 

¿Qué se puede hacer en Santa Fe y Taos, además de dejarnos seducir por sus montañas, su arquitectura, sus galerías de arte y sus restaurantes? Puedes hacer un impresionante viaje en globo aerostático, asistir a un típico “rodeo” del Oeste americano; dar paseos a pie para conocer su variada arquitectura y tomar un tour con guía. Si vas en auto, visita lugares de peregrinación religiosa, como el venerado Santuario de Chimayó, que te va a encantar.

También puedes refugiarte durante 2 o 3 días en alguno de sus hoteles, ir al spa, hacer yoga, tomar clases de cocina y aprender a relajarte en un lugar donde el aire es 100% puro. Esta zona de los Estados Unidos es muy “real” y muchas mujeres que viven allí todo el año van con sus faldas largas de algodón, blusas de gasa y un aire un tanto hippie, con sandalias de cuero y joyas de turquesa hechas por los indígenas.

El Georgia O’Keeffe Museum en Santa Fe, en honor a la famosa pintora Georgia O’Keeffe, que se enamoró de Nuevo México y vivió allí, es visita de rigor, lo mismo que el Museo de Arte Colonial Español, el Museo de Artes y Cultura Indígenas y el Museum of Fine Arts.

Si quieres escalar montañas, hay infinidad de senderos, y en los meses de invierno puedes disfrutar del esquí. En Taos Pueblo, la única comunidad indígena designada por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad y Sitio Histórico Nacional, hacer un tour a pie es maravilloso.

¿Dónde puedes quedarte? En el Four Seasons Resort Rancho Encantado, The Inn of the Five Graces (20 suites en patios de adobe llenos de fuentes), el muy zen Ten Thousand Waves Houses of the Moon, La Posada de Santa Fe Resort & Spa del Luxury Collection y el bello Rosewood Inn of the Anasazi, entre muchos. Y con arquitectura de adobe, el más íntimo Inn on the Alameda es un hotel boutique de precios moderados.

¿Dónde comer la cocina ecléctica de la zona? En el Compound del chef Mark Kiffen; Tia Sophia’s; Tomasita’s; el célebre The Shed, en una casa de adobe de los años 1600, y Maria’s New Mexican Kitchen, donde sirven 100 tipos diferentes de Margaritas y la comida es riquísima. ¿Cocinas sofisticadas? Gerónimo, Terra en el Four Seasons y Restaurant Martin.

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