La entrevista de Harry y Meghan con Oprah Winfrey es más grande que Diana…

La Gran Bretaña amaneció con la bomba racista que soltaron Harry y Meghan con Oprah Winfrey en la cadena CBS. ¿Qué opinas? ¿Ya viste la viste?

Por mdaphnis

- 31/08/2021 04:07
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La Gran Bretaña amaneció con la bomba racista que soltaron Harry y Meghan en la cadena CBS con Oprah Winfrey para defenderse de los ataques sobre la forma en la que abandonaron sus obligaciones reales hace un año. Si en los Estados Unidos, la opinión pública la respalda, en su país adoptivo creen que el golpe asestado a la monarquía es brutal. La pregunta es: ¿qué consecuencias habrá a largo plazo de esto?

Harry y Meghan aventaron la piedra, pero escondieron la mano: acusaron de manera sesgada a la familia real de ser racista, pero no otorgaron detalles al respecto ni revelaron los nombres de los involucrados, ni siquiera del staff o los consejeros que pudieron estar involucrados; tan solo dijeron que “tuvieron conversaciones sobre los cambios de protocolo para que Archie no fuera príncipe ni tuviera seguridad y, además, para comentarles su preocupación sobre qué tan oscura podría salir la piel del bebé”. Pero la realidad es que al no decir nada, lo dicen todo: el mensaje que mandan es que la familia real es racista y esa asunción es potencialmente peligrosa para la monarquía británica en un momento delicado por la pandemia, la salud del duque de Edimburgo, las acusaciones contra el duque de York y el ocaso natural de la reina Isabel II, quien cumple 95 años en abril de 2021.

Del nazismo al racismo

Desde los tiempos del rey Edward VIII no había una crisis tan peligrosa para la Corona; en aquel tiempo, el rey ascendido tenía vínculos alemanes tras la Gran Guerra –como se le conoce en Europa a la Primera Guerra Mundial– enemigos de Inglaterra, y que con el tiempo se convirtieron en los nazis de Hitler, otro buen amigo personal del rey. Cuenta la leyenda que la burguesa divorciada de los Estados Unidos Wallis Simpson fue el motivo por el que abdicó su trono, incluso antes de ser coronado, pero los historiadores modernos afirman que fue por sus convicciones antihumanistas. Antisemitismo y racismo son igual de graves.

Un príncipe sin título

Hace un año pensábamos que habían sido los duques de Sussex quienes rechazaron los títulos para Archie, pero tras las entrevista con Oprah supimos que no les fueron otorgados. Archie es un príncipe de sangre, dado que Harry es hijo del príncipe de Gales y es varón; pero en la práctica, el título nobiliario de príncipe se debe de otorgar (no es automático), lo único que le corresponden de facto son los títulos de cortesía (Conde de Dumbarton). “Dijeron desde que estaba en el vientre, cuando no sabíamos que era niño o niña, que iban a cambiar los protocolos y que mi bebé no tendría títulos y, por lo tanto, no tendría seguridad personal y le dije a Harry: ¿por qué, por qué lo cambian ahora?”.

El eco de Panorama

La famosa entrevista que la princesa Diana dio hace 25 años fue incendiaria al sacar las intimidades de su matrimonio, de su autoestima y del desdén de la familia real. No tuvo precedentes, habló de infidelidades de su esposo y la soledad que experimentó en sus primeros años en el palacio. Pero todos sus testimonios siempre se trataron sobre ella, nunca sobre los niños. En el caso de los Sussex, la acusación es gravísima porque la indiferencia, la discriminación y la desprotección recae sobre un menor, más aún, sobre un nonato y no un adulto. Por eso y solo por eso, el racismo hacia Archie es más grande que los conflictos de Diana.

El día después

A la mañana inmediata, el noticiero de la cadena ITV Good Morning Britain, el análisis entre expertos fue agitado: “El palacio de Buckingham tiene que tomar con seriedad estas acusaciones”, dijo, mientras que la periodista estadounidense Trisha Goddard señaló que hablar del color de piel que pueda tener un bebé “solo por curiosidad” es tremendamente racista. Andrew Pierce, el editor del Daily Mail, uno de los detractores de Meghan, dijo: “Hoy es el día del Commonwealth, cuyas naciones son predominantemente africanas, vaya día que escogieron para hablar de sus sentimientos”. En el otro lado del Atlántico, presentadores, activistas y celebridades, además de usuarios, se unieron en empatía con la duquesa y en ira contra la monarquía. Sin embargo, hay quienes no apoyan a su coterránea, como Maureen Callahan, columnista de The New York Post, quien desacredita a Meghan hasta decir: “¿Alguien le cree algo a esta mujer, tan pésima actriz?”. Esta es ya una guerra cultural entre Hollywood y el palacio de Buckingham.

Varios medios británicos amanecieron en portada con la explosiva entrevista de los Sussex. (Foto: Getty Inages)

Defendiendo a la reina

Tanto los duques de Sussex, como la prensa británica y la opinión pública caminaron con cuidado en cuanto a lo que a la reina se refiere: acusaron a “la institución” –lo que Meghan llama “The Firm”, aunque no dijo si se trataba de Donald McCabe, jefe de comunicación del palacio, o de Simon Case, jefe del gabinete de la reina, o de quién en específico– e, inclusive, golpearon al príncipe de Gales al decir que no le contestaba el teléfono a Harry y que le negó su apoyo. Pero la activista afrobritánica Shola Mos-Shogbamimu fue contundente en su punto de vista: “El racismo está en Inglaterra y su germen está en la familia real que dirige la reina, porque no es perfecta; ¿qué clase de abuela permite que su nieto y su familia sean atacados por la prensa racista, pero protege a su hijo pederasta?”. Lo dicho: la Corona deberá sopesar los daños del cañón primero que todo. El primer ministro, Boris Johnson, dijo en su conferencia vespertina que no se metería en los problemas de la familia real y enfatizó: “La reina tiene toda mi más alta admiración por el rol unificador que juega en nuestro país y el Commonwealth”.

Lo que sí puede pasar

“Ellos pusieron sobre la mesa un tema que todos queríamos escuchar de personajes de alto perfil: que sí hay racismo en Inglaterra”, dice la abogada de derechos humanos Paula Rhon del bufete Barrister, quien es afrobritánica. “Personas educadas y privilegiadas todavía me confunden con la empleada doméstica del bufete solo por mi color de piel. Creo que si vemos esto con menos furia monárquica y más optimismo podremos usarlo a nuestro favor como sociedad. Nadie va a aceptar que es racista y que eso afecta la salud mental de las personas, tanto como lo hace la inequidad de género”. Sí, Meghan habló de racismo el día del Commonwealth y un día antes del #8M, un movimiento con toda precisión mediática. ¿Está mal? No, de hecho, es una jugada inteligente, aunque hiriente para la Corona.

Las pequeñas mentiras

Cuando Meghan contó en el corral de las gallinas que ella y Harry se habían casado tres días antes en el patio de su casa, con la presencia del Arzobispo de Canterbury, fue uno de los detalles que causó molestia entre los británicos; los analistas lo vieron como un foco rojo de verdades a medias que afectan su credibilidad a la hora de compartir situaciones tan íntimas como la crónica de su aborto espontáneo en The New York Times y las revelaciones tan delicadas con Oprah sobre su salud mental. “Y no olvidemos que en enero de 2020 dijeron que la familia real no sabía nada de su decisión de irse, y ahora resulta que hasta lo hablaron cinco veces” dijo Chris Ship, de ITV Royal News. La controversia en su imagen pública se desdobla de su propia identidad como celebridad que utiliza su fama para poner sobre la mesa temas de relevancia, pero se le cuestiona que lo haga ser parte de una monarquía con reglas claras y de exhibir a su familia política.

El 19 de mayo de 2018 se celebró la boda del del príncipe Harry y Meghan Markle. (Foto: Getty Images)

Juicios desde fuera

El presentador Piers Morgan, conocido por su misoginia e intolerancia, dijo que Meghan Markle era una “vulgar trepadora que quiere jugar a ser la víctima desacreditando a la monarquía británica y haciendo que el mundo entero nos odie”. Una cosa no está peleada con la otra y Meghan bien puede ser una víctima al igual que una persona con doble agenda, y aún así, sus sentimientos y emociones son legítimos. Una cosa es “saber en dónde te vas a meter” y otra es experimentarlo y enfrentar los problemas dentro; cualquier persona, en cualquier edad y condición social puede vivir depresión y no debe ser juzgado por ello. Si Meghan trató de lidiar con ello o simplemente se rindió es algo que no compartió a detalle; en cualquier caso, su salud mental debe quedar fuera del debate público aun cuando resulte tentador compararlo con el encabezado de 1992 que rezaba: “Diana: me traté de suicidar cinco veces”.

Nunca quiso estar aquí

Eso dice Valentine Low, el periodista del diario Times Express que destapó la historia del bullying de Meghan hacia su staff en el palacio de Kensington. “Meghan construyó un ambiente tenso en su contra para ir a decirle a Harry que la odiaban y que por eso debían irse a Los Ángeles, donde ella siempre quiso estar. Acusarnos a los medios de agredirla y de acosarla es una salida fácil ”. No obstante, sí hubo quien lo hizo, como acusa Meghan: el periodista Phil Dampiers fue el primero en llamarla “mulata” y en hacer hincapié en sus “genes exóticos”. El tratamiento de los tabloides hacia Meghan sí ha sido insidioso y duro, de ahí a que la familia real tenga que defenderla es otra historia. Nunca salen a desmentir ni aclara nada –y si no lo hicieron sobre la investigación de pederastia del duque de York, menos lo harán por Meghan–.

La venganza espiritual

“Diana debe estarse riendo desde la tumba”, dijo el biógrafo de Diana de Gales, Andrew Morton, en la televisión británica, “siempre buscó que la reina se involucrara con los sentimientos de la familia y con cambiar la rigidez de la institución, pero, sobre todo, que Carlos dejara su frialdad”. Contó que Diana quería irse a vivir a Malibú a rentar la casa de Julie Andrews y que Oprah la quería entrevistar, pero la princesa declinó porque quería tener el control “y por ello prefirió a Martin Bashir”, dijo Morton, “hay demasiadas cosas en común que retumban y que pueden ser una venganza espiritual de Diana”. Al margen de esta apreciación, lo que su biógrafo aseguró fue que, si estuviera viva, Diana buscaría la manera de reconciliar a William y Harry “y quizás esto nunca habría pasado en primer lugar”.

Pasan los años y la sombra de Diana persiste, pero si la épica de Meghan Markle (a quien los británicos no llaman ya “la duquesa”) no es suficiente para ser “la nueva Diana”, solo el tiempo dirá si puso en jaque a la monarquía con un problema social o si solamente fue un chispazo que por falta de credibilidad o de carisma se quedará en el aire.

¿Qué opinas de la entrevista de Harry y La entrevista de Harry y Meghan con Oprah Winfrey es más grande que Diana… con Oprah Winfrey?

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