Las cenicientas de Noruega: la monarquía donde las princesas fueron antes pobres

La historia de la monarquía de Noruega está llena de Cenicientas, ¡conoce a las plebeyas de los reyes noruegos y sus polémicas!

Por melissa

- 31/08/2021 04:07
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La historia de los reyes de la monarquía de Noruega está llena de Cenicientas, conoce a las plebeyas de los monarcas noruegos que son de la familia real.

Hay países donde la familia real es mirada con afecto y respeto. Una de ellas es la monarquía de Noruega, y la razón es fácil de entender.

Cuando ese hermoso país escandinavo fue invadido por el ejército nazi, durante los años de la Segunda Guerra Mundial, su casa real, encabezada por el rey Haakon VII, dio un ejemplo de dignidad y de patriotismo.

La monarquía de Noruega contra los nazis durante la Segunda Guerra Mundial

El príncipe Olav V, de 42 años de edad y futuro heredero de la corona, desempeñó el puesto de jefe de las Fuerzas Armadas de su país. Durante dos meses luchó en las calles de Oslo contra los invasores alemanes.

Más tarde, cuando Noruega fue ocupada por las huestes de Adolfo Hitler y se vio obligado a refugiarse en Inglaterra en compañía del rey Haakon VII, pasó a ser uno de los principales líderes de la resistencia clandestina y siguió batallando desde el exilio por el derecho de sus compatriotas a la independencia.

En 1945, el ejército alemán capituló y la guerra llegó a su final. El Rey y el Príncipe regresaron a Oslo, para reinstaurar la monarquía, y fueron vitoreados por sus súbditos.

Tras la muerte de Haakon VII, ocurrida en 1957, el príncipe Olav accedió al trono en compañía de su esposa, la princesa Marta de Suecia.

En esa fecha, ya la pareja tenía tres hijos: las princesas Ragnhild y Astrid, de 27 y 25 años de edad, respectivamente, y el veinteañero príncipe heredero Harald.

Las plebeyas de los monarcas noruegos

Primero fue la reina Sonia; luego le tocó el turno a la actual princesa Mette-Marit. Todo indica que en esta monarquía nórdica, los príncipes herederos prefieren a las plebeyas…

Fiel al estilo de su padre, Olav V fue desde el principio un soberano sencillo y simpático, que se propuso lograr un balance perfecto entre monarquía y democracia, consolidándolas a ambas bajo el lema “Todo por Noruega”.

Durante su mandato, esta nación escandinava prosperó hasta convertirse en una de las de mayor calidad de vida para los ciudadanos en todo el planeta.

Familia Real de Noruega. Foto: Getty Images

Sonia Haraldsen: la primer cenicienta de la Monarquía de Noruega

Sin embargo, no todo fue color de rosa durante el mandato del rey Olav V. El príncipe heredero Harald —que había recibido durante su juventud una esmerada formación militar y académica—, dio un gran disgusto a sus padres cuando les anunció que estaba locamente enamorado de una plebeya: Sonia Haraldsen, hija de un comerciante textil.

¡Si hoy día una noticia de ese tipo da de qué hablar, imaginen cómo estallaría a fines de los años 1950!

Para hacer mayor el escándalo, el joven Harald aseguró que, con tal de casarse con Sonia, estaba dispuesto a todo: incluso, si era necesario, a renunciar al trono de Noruega, y proclamó que lo que sentía por su amada Sonia era una verdadera pasión, no un enamoramiento pasajero.

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Sin embargo, la estricta reina Marta no daba su brazo a torcer y se negaba a aceptar a aquella nuera que no descendía de ninguna de las casas reales de Europa.

Finalmente, ¡tras 11 años de persistencia!, el heredero de la corona se salió con la suya, y el 29 de agosto 1968 pudo contraer matrimonio con la mujer de sus sueños, en una hermosa ceremonia celebrada en Oslo.

Fue el primer matrimonio de ese tipo en una casa real nórdica y sirvió para dinamitar muchos tabúes.

Foto: Getty Images

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Descendientes de el príncipe Harald V y su plebeya Sonia Haraldsen

A principios de 1971, la Casa Real divulgó una buena noticia: el príncipe Harald y Sonia estaban esperando a su primogénito.

En septiembre de ese año, llegó al mundo la princesa Marta Luisa y, dos años después, la siguió el príncipe heredero Haakon Magnus. Esos nacimientos consolidaron la feliz unión de Harald y Sonia.

Con su discreción, su elegancia y su simpatía, la hija del comerciante textil ya se había ganado el afecto y el respeto del pueblo noruego, que la aceptó rápidamente como su futura reina.

En 1991, al morir el rey Olav, el actual soberano Harald V ascendió al trono, a los 54 años de edad. Este acontecimiento tuvo una doble significación para su país y para sus súbditos.

Por una parte, a diferencia de sus antecesores, el rey Harald había nacido en tierra noruega (su padre había llegado al mundo en Inglaterra y su abuelo en Dinamarca), y eso llenó de orgullo a sus súbditos.

Por otra parte, Sonia Haraldsen se convirtió en la primera reina de Noruega por cuyas venas no corría sangre azul.

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Mette-Marit Tjessem: la segunda plebeya de la monarquía de Noruega

Si el guapo príncipe Haakon hubiera podido poner los ojos en alguna soltera de sangre azul, su elección no hubiera sido cuestionada por nadie.

Pero a Cupido se le ocurrió lanzarle una flecha que lo colocó en el centro de uno de los escándalos más sonados de las monarquías europeas.

El heredero del trono noruego se enamoró, al igual que le había ocurrido 30 años antes a su padre, de una plebeya. Pero esta vez las cosas fueron mucho más complejas.

Cuando Harald anunció su deseo de casarse con Sonia Haraldsen, esta era una joven de conducta irreprochable, cuyo único “defecto” era no pertenecer a la nobleza.

En cambio, la elegida de Haakon despertó una gran polémica en toda Europa, porque la rubia y espigada Mette-Marit Tjessem parecía la mujer menos indicada para convertirse en princesa y en futura reina de Noruega.

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¿Por qué era una plebeya o cenicienta inadecuada para la Familia Real de Noruega?

Primero, porque era madre soltera. Y, como si fuera poco, su pequeño hijo Marius era fruto de una relación con un ex convicto vinculado al mundo de las drogas.

El príncipe Haakon conoció a la atractiva chica de ojos azules en 1997, cuando ambos asistieron a un concierto de rock. El tenía 24 años; ella, unos meses menos, y de inmediato sintieron una innegable atrac ción el uno por el otro.

Pero la realidad se impuso: pertenecían a mundos diferentes y durante dos años no volvieron a coincidir en ningún sitio.

Sin embargo, volvieron a encontrarse en el año 1999 y desde entonces nunca se volvieron a separar.

Cuando Haakon decidió abandonar el Palacio Real, donde vivía junto a sus pa dres, e irse a compartir un apartamento en el centro de Oslo con su enamorada, Noruega se estremeció.

Para los monárquicos más conservadores y la alta jerarquía de la iglesia luterana, era inadmisible que el heredero del trono viviera en pecado con una mujer con la que no estaba casado.

Según ellos, una futura reina “no podía tener pasado”… ¡y a la enamorada de Haakon eso era justamente lo que le sobraba!

Por su parte, los miembros del Parlamento también tenían opiniones divididas. En un abrir y cerrar de ojos, la apacible Noruega, una nación que rara vez aparece en los periódicos, se convirtió en el centro de atención de la prensa internacional.

¿Quién era esa Mette-Marit, la culpable de semejante alboroto?

La historia real de la Cenicienta noruega

«No soy una cenicienta, simplemente soy una mujer joven que ha encontrado, por fin, al hombre de su vida, a su alma gemela», dijo Mette-Marit, en más de una oportunidad, a los periodistas que intentaban presentar su historia de amor como una versión moderna del cuento de la Cenicienta.

Nacida el 19 de agosto de 1973, en Kristiansand, Noruega, Mette-Marit fue la más pequeña de los cuatro hijos que tuvieron un periodista y la empleada de un banco.

Cuando solo tenía 11 años de edad, sus padres se divorciaron y quizás esta situación haya contribuido a que fuera una adolescente conflictiva.

Cuando era una jovencita, vivió un año en Australia, como parte de un programa de intercambio estudiantil, pero fue deportada de ese país por su conducta demasiado escandalosa en las fiestas.

A la hora de iniciar sus estudios universitarios, probó suerte en varias carreras —desde ingeniería hasta antropología social y periodismo—, pero todas las abandonó.

Se ganó la vida como camarera en varios restaurantes de Oslo y, según las malas lenguas, usó drogas en más de una noche de fiesta, al igual que otras muchas jóvenes de su edad.

Pero uno de los episodios más reprobables de su vida —para quienes la consideraban la peor elección que podía hacer el príncipe Haakon— era haber participado como concursante en un programa de la televisión noruega titulado “La casa del placer”.

En ese certamen, Mette-Marit tuvo que elegir a su “príncipe azul” entre medio centenar de candidatos.

Lo curioso es que, pese a su controversial “currículum vítae”, cuando Mette- Marit aparecía al lado de Haakon en las fotografías que les tomaban los paparazzi, lucía como una chica tímida y tierna, muy inocente, con una dulce y encantadora sonrisa.

La malvada del cuento de esta Cenicienta

El destino de la joven pareja se había convertido en un tema espinoso que involucró a toda la sociedad noruega desde que, en una entrevista televisiva, el Príncipe confesara que la amaba “fervorosamente” y que estaba decidido a convertirla en su esposa.

Unos defendían el derecho de los jóvenes a la felicidad; otros, consideraban que Mette-Marit no era digna de llevar algún día la corona de Noruega.

Finalmente, contra todos los pronóstcos, Lars Petter Forberg , el lord chambelán de la casa real noruega, y Berit Toverland, la portavoz del rey Harald, convocaron a la prensa en palacio y anunciaron el inminente enlace del príncipe Haakon con su polémica novia.

La noticia dejó a muchos completamente asombrados. Como no hay cuento de hadas sin un hada maligna que se oponga ferozmente a la felicidad de los protagonistas, ese papel se encargó de desempeñarlo la princesa Ragnhild Alexandra, tía de Haakon, una de las más acérrimas detractoras de Mette- Marit.

En declaraciones a la prensa, la hermana del rey Harald expresó su convicción de que ese tipo de casamientos polémicos podía provocar el fin de la monarquía noruega.

También dijo que tenía la esperanza de morir antes de que la prometida de su sobrino se convirtiera en reina.

El final feliz de la Cenicienta más polémica de la Monarquía de Noruega

El 25 de agosto de 2001, el amor se impuso sobre los obstáculos que parecían insalvables y la pareja logró lo que parecía imposible: celebrar su anhelado matrimonio.

Fue como un cuento de hadas. Durante la ceremonia, el futuro rey pronunció unas emocionadas e inteligentes palabras de agradecimiento a sus padres:

«Siento que esto nos ha ayudado a crecer», dijo, refiriéndose a su noviazgo con Mette-Marit. «Ustedes son gente fuerte, tolerante y con una gran capacidad para el amor.

La manera como han aceptado a Mette-Marit y a Marius ha sido maravillosa. Gracias por su ayuda y su cuidado«.

Y no olvidó dar las gracias, también, al pueblo noruego: «Mi agradecimiento más sentido también para todos los que en el país nos han apoyado con sus pensamientos y sus oraciones, con sus apretones de manos, sus cartas y sus buenos deseos«.

Foto: Getty Images

Detrás de ese final feliz, hubo una prolongada negociación. Los novios tuvieron que firmar un acuerdo prenupcial de separación de bienes en el que se estipula que, en caso de divorcio, Mette-Marit dejará la finca de Shaugum, donde tiene su residencia la Familia Real, sin bienes, tal como llegó.

El documento también especifica que su hijo Marius no tendrá ningún derecho a la corona y que no será adoptado por Haakon, para evitar problemas.

Descendientes de el príncipe Haakon y su plebeya Mette- Marit

Ocho años después de su boda, Mette- Marit ha logrado lo que muchos ponían en duda: ser aceptada como futura reina de Noruega.

Atrás parecen haber quedado el escándalo de su noviazgo y los reclamos por su dudosa reputación.

En 2004, nació su hija con el príncipe Haakon: la pequeña Ingrid Alexandra. Como el Parlamento noruego abolió en 1990 la Ley Sálica —que daba preferencia a los hijos varones como sucesores al trono—, la pequeña niña está destinada a encabezar un día aún lejano la monarquía de su país.

La felicidad de Haakon y Mette-Marit se complementó con la llegada al mundo de Sverre Magnus, su segundo hijo.

Y aunque oficialmente no forme parte de la familia real, Marius —el primer hijo de la princesa Mette-Marit— goza también del cariño y la protección de su padrastro.

Los rumores de hace algunos años de que el príncipe Haakon y los Reyes aceptaban a regañadientes la presencia del hijo mayor de Mette-Merit, y que lo despreciaban y lo trataban mal eran —como se ha podido comprobar— puras calumnias.

Los escándalos de la Monarquía de Noruega

Parientes incómodos de las plebeyas

El refrán “la familia no se escoge” se le podría aplicar a Mette-Marit. Mientras la joven se empeñaba en cambiar la imagen que una parte de la sociedad tenía de ella, su padre, Sven O. Høiby, era un obstáculo para lograrlo.

La muerte de Høiby, a causa de un cáncer de pulmón, fue un duro golpe para la futura reina de Noruega, pero, al mismo tiempo, representó un alivio para la Casa Real, pues la libró de muchas contrariedades.

A los 68 años, Høiby tuvo la ocurrencia de volver a casarse. Eso no hubiera tenido nada de objetable, pero eligió como nueva esposa a una bailarina de striptease llamada Renate Barsgård, 35 años menor que él.

El polémico enlace terminó con un “divorcio exprés” tres meses más tarde. Para complicar las cosas, al padre de Mette-Marit le encantaba dar declaraciones sobre su hija a la prensa sensacionalista y tenía una página web en la que alardeaba de ser un símbolo sexual.

Se sabe que Sven O.Høiby se dedicaba a vender información secreta sobre su hija y su yerno a la prensa amarillista, y también le proporcionaba datos sobre los antecedentes penales de los antiguos novios, familiares y amigos de la Princesa.

Este señor llegó incluso a citar a su hija en lugares públicos, con el pretexto de que deseaba ver a su nieto Marius, para vender la exclusiva a los fotógrafos de las revistas.

Al parecer, toda esta labor de “espionaje” le reportaba aHøiby entre 50 mil y 70 mil dólares al año.

Otro familiar incómodo de la plebeya de la Monarquía de Noruega

Otro pariente que ha perjudicado un poco a Mette-Marit es su hermano mayor, Espen Høiby, piloto de la aerolínea SAS, quien a principios de 2004 fue condenado a cumplir dos meses de cárcel por golpear a su pareja durante una fiesta.

Por suerte, Marit Tjessem, la madre de Mette-Marit , ha mantenido una conducta irreprochable desde que su hija inició su vínculo con el príncipe Haakon.

Cuando murió quien fuera su esposo durante muchos años, la señora quedó muy afectada, por lo que los Reyes y Haakon acudieron al entierro, para darle su apoyo.

Escándalos de los miembros de la Monarquía de Noruega

Marta Luisa: la polémica princesa empresaria que se casó con un plebeyo

La princesa Marta Luisa, hija mayor de los reyes de Noruega y cuarta en la línea de sucesión al trono, está casada con el escritor Ari Behn, tiene tres hijos con él.

Su boda con Behn, celebrada en 2002, fue motivo de grandes debates, pues muchos opinaban que el novio era un vividor que quería aprovecharse de sus vínculos con la Familia Real para obtener publicidad y vender más libros (cosa que, efectivamente, sucedió).

Foto: Getty Images

Marta Luisa siempre ha dado de qué hablar por su comportamiento un tanto extravagante, y generó una gran polémica cuando aseguró que poseía poderes síquicos y que podía enseñarle a la gente a comunicarse con los caballos y los ángeles.

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Los poderes mágicos en la Monarquía de Noruega

Para echar más leña al fuego, fundó un centro de enseñanza alternativa, llamado Astarte (www.astarte-education.com), que ella define como una especie de “universidad divina”, con el propósito de preparar a sus alumnos para que establezcan contactos con los seres celestiales y del más allá.

Este interés de la Princesa por compartir su “preciado don de la clarividencia” no ha sido bien visto por muchos. Incluso un importante periódico noruego le sugirió que renunciara al título real y a sus funciones públicas.

«Como princesa y heredera del trono, Marta Luisa debe obrar dentro de un marco determinado. Si ella siente que esto puede atar sus alas, la solución es clara: que abandone su título de princesa y su lugar en la línea de sucesión, y elija vivir la vida que quiera», opinó el medio informativo.

Algunos van más allá y consideran que la hermana de Haakon necesita atención siquiátrica. Y al oír las cosas que expresa, parece que así fuera.

«A través de los caballos entré en contacto con los ángeles», ha dicho Marta Luisa. «Ahora deseo compartir ese don con otra gente«.

Inconvenientes de los poderes psíquicos de la realeza

De algo no cabe duda: la Princesa es un lince para los negocios. El curso que ofrece su escuela dura tres años y el costo es bastante elevado.

Al dar a conocer su “universidad”, Marta Luisa puso en la publicidad su dirección postal y su teléfono en el Palacio Real de Oslo, por lo que la Casa Real se vio obligada a emitir un comunicado urgente aclarando que nada tenía que ver con la controvertida empresa.

Sin embargo, Mette-Marit atizó la polémica al declarar que su cuñada tiene, efectivamente, poderes curativos en las manos y que gracias a ella pudo superar una afección renal.

En cualquier caso, a Marta Luisa hay que reconocerle que es una mujer valiente. Renunció al estipendio anual que recibía por ser miembro de la Familia Real y aceptó ganarse la vida y pagar impuestos como cualquier ciudadano.

Foto: Getty Images

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Ha sido fisioterapeuta, cantante pop, escritora y, ahora, maestra de videntes. Sin duda, ella pone una pincelada excéntrica a esta monarquía escandinava.

Supuesto heredero ilegítimo de la Monarquía de Noruega

Uno de los mayores escándalos de la monarquía de este país fue la publicación en el año 2004 de un libro en el que su autor, el historiador, Tor Bomann-Larsen, afirma que el rey Olav V (padre de Harald V, el actual soberano de Noruega) fue un hijo ilegítimo.

Según explica Bomann-Larsen en su investigación, Olav V no fue engendrado por el rey Haakon VII (como se da por sentado), sino por Sir Guy Francis Laking, el médico de la casa real británica que atendió a la reina Mauden el año 1902, durante una temporada que esta pasó en una clínica de Londres.

¿Tratamiento de fertilidad o romance secreto?

Al parecer, la reina Maud estaba haciéndose un tratamiento para la fertilidad —pues llevaba ya seis años casada y no concebía—, y el Dr. Laking la sometió a una inseminación artificial en la que el galeno usó su propio semen o, tal vez, el de su hijo.

De acuerdo con esta versión, la inseminación (un procedimiento poco frecuente en aquellos años) pudo haberse realizado bien con la aprobación de la Reina o bien sin su conocimiento.

O pudo haber habido un romance secreto de por medio… En cualquier caso, los resultados fueron excelentes, pues Maud quedó embarazada enseguida.

«En el momento en que debió ocurrir la fertilización, el rey Haakon estaba en un barco en Dinamarca y la reina Maud en un hospital de Inglaterra», subrayó el historiador.

De ser cierta su teoría, Olav V sería un bastardo y su hijo, Harald, quien ocupa el trono, sería nieto del médico británico.

El libro en cuestión incluye fotos de archivo del rey Olav V y de Sir Guy Francis Laking, y en ellas se puede apreciar un gran parecido entre ambos.

La casa real noruega se limitó a emitir un comunicado oficial diciendo que el Rey no tenía información sobre las afirmaciones de que Olav V no fuera hijo de Haakon VII.

Rey plebeyo en la Monarquía de Noruega

Poco a poco, los rumores se fueron diluyendo y últimamente no se ha vuelto a hablar del asunto. Aunque hoy día, con los avances científicos, sería muy fácil aclarar esta delicada cuestión con una simple prueba de ADN.

Foto: Getty Images

La pregunta es: ¿a la Casa Real y al Parlamento noruego les gustaría saber que el actual rey desciende de un médico inglés y no de un rey?

En cualquier caso, lo cierto es que el 91% de los simpatizantes de la monarquía declararon en una encuesta que les daba absolutamente lo mismo si el rey Olav V, padre del actual monarca Harald V, había sido descendiente de un médico británico y, por lo tanto, medio plebeyo.

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