Salma Hayek nos platica sobre sus proyectos y sus más grandes vanidades

Desde su casa en Londres, Salma Hayek charla con nosotros sobre sus proyectos profesionales y sus más grandes vanidades.

Por reginab

- 31/08/2021 03:52
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Desde su casa en Londres, la veracruzana Salma Hayek charla con nosotros sobre sus proyectos profesionales. También de su reciente extravagancia y sus más grandes vanidades.

Hace 30 años Salma Hayek dejó México y desde entonces las noticias que recibimos de ella han ido in crescendo: su actuación junto a Quentin Tarantino y George Clooney en Del crepúsculo al amanecer en 1996 (¡y la escena supersexy del baile con una pitón!); su nominación al Óscar como Mejor actriz en 2002 por Frida (convirtiéndose en la primera mexicana y latina en recibir la distinción).

Su gran éxito en la televisión estadounidense como productora de Uggly Betty… Siempre activa y protagonista de las alfombras rojas más exclusivas, supo rodearse de ʽla crema y nataʼ de Hollywood y Europa. Pero entonces se esparció un notición: Salma se casaba con el empresario multimillonario François-Henri Pinault, presidente de grupo Kering, conglomerado francés de marcas de lujo como Gucci, Yves Saint Laurent, Alexander McQueen o Balenciaga, entre otros negocios.

Así, veíamos a ʽnuestraʼ Salma entrar a las grandes ligas. Periódicos y revistas documentaron su fastuosa boda en Venecia, en 2009, a la que asistieron invitados de la talla de Penélope Cruz, Bono, Javier Bardem, Ashley Judd, Charlize Theron, Stella McCartney y Anna Wintour. Así se casaba ante la incredulidad y el asombro del mundo.

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Hoy día, la veracruzana mantiene un matrimonio sólido del cual se siente orgullosa, al igual que de su hija Valentina Paloma Pinault, de 13 años. Y en lo profesional se encuentra en la cúspide: este 2021 compartirá créditos con Angelina Jolie en Eternals, el próximo filme de superhéroes de Marvel, y a principios de enero estrenará la segunda temporada de Monarca, serie que produjo para Netflix y con la cual ha proyectado en el extranjero una cara mucho más ʽglamurosaʼ de México, lejos de los viejos y conocidos estereotipos.

De primera

Con una fotografía espectacular, locaciones insuperables (sobre todo en Jalisco y la Ciudad de México). Y las actuaciones de Irene Azuela, Osvaldo Benavides, Juan Manuel Bernal, Rosa María Bianchi, a quienes se sumaron Fernanda Castillo y Alejandro de la Madrid en la segunda temporada de Monarca. Salma está satisfecha de haber concretado un proyecto tan ambicioso y de tan buen nivel creativo.

“Para mí, lo mejor de esta serie es nuestro reparto y cada episodio supera al anterior”, nos expresa con orgullo. La primera temporada fue un éxito no sólo en México, sino en el mercado internacional y ha causado muy buenos comentarios.

Monarca se enfoca en una familia mexicana apoderada, dueños de una tequilera. La trama revela dinámicas familiares y sociales, así como temas de política y corrupción que.

En palabras de Salma, “son universales, pero el sabor mexicano siempre es más rico… Teníamos tiempo tratando de hacer un producto para el mercado latino, algo de México para México, y gracias a la apertura de los mercados vimos la oportunidad de traer este proyecto que originalmente se había pensado para la televisión estadounidense”, dice.

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“Queríamos mostrar un aspecto de México que, hasta esos momentos, no se había reflejado”

Hayek asegura que fue fácil superar la vara tan alta que se había fijado luego del éxito de la primera temporada; sin embargo, cuando faltaba poco para terminar la filmación, llegó la pandemia. “Fue difícil porque debíamos seguir lineamientos estrictos de sanidad.

Fuimos cautelosos y para Netflix la prioridad era el bienestar de todos, y dicho y hecho, no tuvimos problemas. El equipo llegaba disfrazado, como si fueran a la luna, y tuvimos complicaciones que la gente ni se imagina”, nos cuenta. Pero, a pesar de los retos que implicó una filmación de este calibre, el resultado fue impecable.

Ni de aquí ni de allá… Salma tiene casi un año sin visitar México, “la pandemia me agarró aquí en Europa”, nos cuenta.

En sus propias palabras, su vida está fragmentada en muchas locaciones. “Acuérdate que la familia de mi esposo está en Francia, nosotros vivimos en Londres, en Los Ángeles, luego nos toca Nueva York, a veces voy con mi marido a Italia, ¡ando por todos lados!”, dice con naturalidad y sin sonar pretenciosa.

“Es una vida complicada, pero trato de ir a México cuando se puede”, y cuando le pregunto qué es lo que más extraña de vivir en nuestro país, responde: “Me fui hace 30 años, aprendí a vivir fuera de México con México adentro de mí”. Me encanta su respuesta, y la siento sincera, porque, sin duda, ha sido una gran embajadora de nuestro país. No sólo pone su altar de muertos en su casa en Londres y lo presume en sus redes sociales, sino que se involucra en misiones filantrópicas con la UNICEF que le han valido reconocimiento por su ayuda humanitaria. “Pero lo que más extraño ya ni siquiera existe, porque el México de los 80 no es el mismo de ahora”, dice, refiriéndose a la inseguridad. “Me duele lo que se está viviendo, me entero de todas las cosas de la gente que quiero. A veces, cuando te encuentras fuera, te lastima diferente, piensas en todos y dices: ‘My God’, es triste… aunque también te diré que este año es preocupante no sólo para México, sino que el mundo está de cabeza”.

Antes y después de la pandemia

Los 16 millones de seguidores que Salma tiene en Instagram han sido testigos de cómo ha vivido esta etapa. “Entré con buena perspectiva y eso me ayudó. El encierro no me molesta, y con mis hijas menos (no sólo se refiere a Valentina Paloma, sino a Mathilde, de 19 años, hija del anterior matrimonio de su esposo). Y si me encierran con mi familia y mis animales, menos”, ríe, mientras nos cuenta que saber que no puede tomar la decisión por sí misma de salir o de visitar a alguien enfermo le preocupa.

“En momentos difíciles como éstos, uno tiene que estar agradecido y aprender a sacar lo bueno. No sabes cómo he disfrutado tener a mi marido acá, él es supermetódico y durante el encierro se levantaba a la misma hora y se vestía como si fuera a salir a la oficina. También me levanto temprano, pero antes no tenía rutina, hago demasiadas cosas y cada día es diferente. Cuando empezó todo, mientras mucha gente perdió su rutina, yo tomé la mía. Tuvimos la suerte de que nos encerraran en primavera, por lo que disfruté el jardín y ver cómo crecían las flores cada día me daba alegría. Siempre saco fortaleza de los animales, de la naturaleza, de la música… hay mucho que puedes hacer en una situación como ésta. Debemos tener paciencia, mantener la cabeza ecuánime, y con o sin pandemia apreciar las cosas simples de la vida, lo único con lo que puedes contar cuando tienes vida”.

Así fue como, muy al principio de la pandemia, Salma se enfocó en disfrutar a su familia y hacerse más muégano,en desconectarse de las redes sociales y en fomentar la unión.

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“Amé cocinar, porque sin importar cuánto estrés tenga, si mi marido piensa en lo que va a comer y a cenar, eso le ayuda a controlar la ansiedad…

… Así que yo ponía música para cocinar, a veces me tomaba mi copita, no te voy a mentir, y procuraba mantenerme alejada de las redes”, revela, si bien pasados los meses más inciertos, Salma volvió a compartir con sus seguidores más instantáneas de su vida.

Su última extravagancia

Y mientras la veíamos cortarle el pelo a sus alpacas en su rancho en Washington, bailando salsa o posando con ese cuerpazo que tiene en su cumpleaños 54 en Grecia, o jugando cartas con su papá y su hermano (eso sí, con cubrebocas) en su casa en Los Ángeles, descubrimos otra faceta de Salma que desconocíamos.

Es muy hogareña, amante de los animales, le encanta estar cerca de sus hijas ¡y hasta tiene un búho! “Es mi última extravagancia. Un día supe de alguien que tenía uno y no podía cuidarlo. Empecé a investigar y aquí en Londres es legal tenerlos, y aunque no lo recomiendan de mascota, le hablé al dueño (le entendí la mitad porque tiene un acento raro) y me aseguró que no atacaba. Me salió del alma decirle: ‘¡Me lo quedo!’, y para mi sorpresa, a los 20 minutos de que llegó a mi casa, se me subió encima y es mi gran amiga. Le hice un lugar especial, pero le encanta estar en casa conmigo, es como un perro pero que vuela”, nos revela Salma, quien adora los animales.

“Este búho tiene muy buena vida y una gran relación conmigo”. Además de su contacto con los animales, para Salma ha sido importante meditar para mantener la calma y alejar sus miedos

“Nací preocupona, aunque creo que también es cultural. He tenido que trabajar la propensión a la preocupación y a la perfección. Me preocupo por todo: mi familia, mis hijos, lo que está pasando en el mundo… Mi marido me prohibió un tiempo ver las noticias porque decía que no era normal que llorara mientras las veía… Me gustan los ejercicios de respiración, mientras los hacía pensaba en la gente que no puede respirar;

De moda y zapatos

En su Instagram (que ella misma administra) no sólo comparte con sus seguidores una probadita de su vida hogareña, también su ángulo divertido y glamuroso, así como looks de las marcas de moda del emporio de su marido.

Le menciono que seguro tiene el mejor clóset del mundo y le pregunto cuántos zapatos tiene y ella responde: “Mis amigas me decían: ‘¿Cómo te agarraste este marido si eres a la que menos le importan las compras?’, pero siempre he dicho que habrá sido eso lo que le gustó”, responde Salma.

“No sé cuántos zapatos tengo, con mis hijas no sé qué hay en mi clóset porque las dos me agarran todo, aunque mis zapatos ni les quedan bien, pero aunque sea apretados me los agarran.

Sí me gusta la moda, no te voy a mentir, pero tampoco creas que me preocupan las temporadas, voy a los desfiles porque tengo que ir con mi esposo, pero no estoy al tanto de la moda.

Sé que tengo demasiado, pero también estoy bajo mucha presión porque cuando me visto para estos evento  tiene que ser algo no muy visto, lo más nuevo de las colecciones… o cuando debo hacer prensa tienen que venir a probarme horas y horas las cosas, y eso me parece aburridísimo.

Al principio te da emoción, pero luego quieres que se acabe. Creo que todas las mujeres, no importa cuántas cosas tengamos, siempre tenemos momentos en los que decimos: ‘Nada se me ve bien, no sé qué me voy a poner’, y yo no tengo un estilista, pues me visto y me arreglo yo”.

Sobre sus vanidades…

Cuando ya nos quedan pocos minutos de esta entrevista, tengo que preguntarle a Salma cuál es su principal vanidad. “Uy, pareciera que soy supervanidosa y no lo soy, mi abuelita me regañaba mucho, me decía: ‘Te falta vanidad, ésta es muy importante en la vida, es lo que te hace llegar a vieja’. No me maquillo a menos que tenga que trabajar. No hago ejercicio ni dieta como tendría que hacer. Ni me visto emperifollada todos los días, ¡para nada! En realidad mi gran vanidad es mi familia y me da mucho orgullo tener un buen matrimonio, hoy día eso es algo difícil de lograr.

Tengo un buen marido, nos llevamos superbién y es bastante bueno conmigo. ¡Esa es mi gran vanidad! La vanidad es algo que te hace sentir orgullosa, ¿no?”

Salma también reflexiona en  sus otras vanidades: “La verdad también me da orgullo haber cumplido 54 años y tener tanto trabajo como actriz. Mírame, aquí ando vieja y vieja, ¡pero cómo agarro tantas cosas!”, dice riéndose otra vez.

Le pregunto si en realidad se siente vieja, y contesta que no, pero “mis hijos sí me hacen muchas bromas. Y ya que están saliendo todas las vanidades, así se llama la revista, ¿no?, déjame decirte que tengo mucha elasticidad en el cuerpo, mucha energía. La yoga y la meditación mantienen mi cuerpo joven y elástico. Porque la energía se mueve todo el tiempo por dentro, aunque no me mueva mucho por fuera. Me impresiona que puedo echar patadas en las filmaciones, como en Eternals, y los dobles se espantan de que hasta puedo hacer el split”, dice Salma muy relajada.

(Foto: Getty Images)

La siento entrada en confianza y eso me enorgullece a mí, que he lograd  conectar con ella casi como una charla entre amigas por Zoom. “Y ahora tenemos que despedirnos, me llaman mis hijas, ‘I am finished’”, escucho que les dice. Así que le doy las gracias por su tiempo este domingo y me asegura que pronto nos veremos en la Ciudad de México, En persona, para conocernos. Así me despido de la monarca de la familia Pinault-Hayek, y me quedo con un gran sabor de boca.

Por: Cynthia Leppäniemi

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