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Bill Gates, el gigante cibernético

Por vanidades

- 28/10/2021 02:39
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Empresario, visionario y filántropo. Así es el fundador de Microsoft, el hombre que cambió el mundo a través de la industria tecnológica con solo 20 años

William Henry Gates III, más conocido como Bill Gates, uno de los hombres más ricos del planeta, visionario de la tecnología de las computadoras, empresario y filántropo, nació el 28 de octubre de 1955, en el Hospital Sueco de Seattle, Washington. Su hermana mayor Kristianne había nacido en 1953 y su hermana menor Libby, en 1964.

Su padre, William Henry Gates II era hijo de un próspero comerciante local: William Henry Gates I. Gates II sirvió en el ejército durante la Segunda Guerra Mundial y después estudió Leyes en la Universidad de Washington, Seattle, donde se enamoró de la encantadora y entusiasta estudiante de magisterio Mary Maxwell. Ella pertenecía a una familia de prestigio y su abuelo era un banquero local. La pareja se casó en 1951 y se estableció en View Ridge, en los alrededores de Washington.

Gates II se unió a un bufete de abogados en Seattle y Mary se convirtió en maestra de escuela.

El pequeño Bill demostró de inmediato tener buen humor y mucha energía. Desde pequeño tenía la costumbre de balancearse durante horas en su cuna y luego en un caballito de madera, rasgo que ha mantenido toda su vida, pues Gates es bien conocido por balancearse rítmicamente mientras piensa, trabaja o habla.

Bill ha comentado al respecto:

– Descubrí que mecerme mejoraba mi habilidad de concentrarme, de pensar… creo que por eso me hice adicto al balanceo.

El escritor Graham Button destaca en su trabajo The Super-Rich, que Bill «se balancea a diferentes niveles de intensidad de acuerdo con su estado de ánimo». A la hora de la cena las conversaciones de los Gates eran animadas y educativas.

– Se creaba un buen ambiente para aprender – recordó Bill años después.

Bill comenzó la primaria en la View Ridge Elementary. Era pequeño de estatura para su edad y tenía los pies muy grandes, pero sobresalía por su inteligencia. Cuando estaba en cuarto grado, su familia se mudó para una casa en Laurelhurst, a orillas del lago Washington. Entonces fue inscripto en la Laurelhurst Elementary.

– Gates era brillante y se interesaba en la lectura y las matemáticas – dijo un maestro, – pero hacía muy poco esfuerzo en las materias que le aburrían.

Bill es zurdo y para entretenerse trataba de escribir con la mano derecha. A los 9 años de edad, ya se había leído todos los volúmenes de la gran enciclopedia World Book. También ayudaba a rastrear los libros perdidos o mal colocados en los estantes de la biblioteca de la escuela.

Fue en esa época que conoció las obras del artista y científico renacentista italiano Leonardo da Vinci, que lo motivaron, y cuando le preguntaban qué quería ser en el futuro, Bill contestaba:

– Un científico.

Su padre abrió su propio bufete que se convirtió en uno de los siete más grandes del mundo. Su madre también trabajaba como voluntaria en organizaciones sin fines de lucro en su comunidad, y tuvo posiciones de liderazgo nacional en la United Way.

Adele Maxwell, «Gam», su abuela materna, apodó a Bill «Trey» y como le gustaba jugar a las cartas, les enseñó bridge a todos sus nietos.

Bill no tenía interés en los deportes de equipo. Trató de jugar béisbol en las ligas menores, pero el ritmo era muy lento para él, quien encontraba más interesante el tenis, patinar y esquiar en el agua y en la nieve. En el verano nadaba, buceaba y navegaba en bote de vela. Su familia alquilaba una de las rústicas cabañas de Hood Canal, donde compartían con amigos fogatas y juegos.

– También pertenecía a una tropa de los Boy Scouts y participaba en sus campamentos y excursiones – dijo Bill, – que alimentaban mis ansias de aventura.

Con su familia asistía regularmente a los servicios de la iglesia congregacional.

A los 12 años, Bill se preparó para la confirmación y el reverendo Turner retó a sus estudiantes a aprenderse de memoria los capítulos 5, 6 y 7 del Evangelio según San Mateo. El premio para quien lo hiciera bien era una cena en el famoso restaurante giratorio de la torre del Seattle Space Needle, uno de los más altos y caros, desde donde podía contemplarse la ciudad.

Bill logró lo que nadie había conseguido antes: recitarlo sin equivocarse.

– ¡Asombroso! – exclamó Turner.

– Puedo hacer cualquier cosa que me proponga – respondió Bill.

Él no alardeaba, simplemente afirmaba lo que después demostraba.

Pero sus padres estaban preocupados por su sarcasmo, que para otros era su mayor atractivo. También por sus retrasos en los horarios cuando lo llamaban a cenar o para salir a algún lugar.

– ¿Qué estás haciendo? – le preguntó un día su madre por el intercomunicador.

– Estoy pensando – le respondió Bill.

– ¿Qué estás pensando?

– Mamá, yo estoy pensando. ¿Alguna vez has intentado pensar? – le dijo Bill sarcásticamente.

Sus padres decidieron ponerlo en manos de un siquiatra. En una entrevista publicada en la revista Playboy, Bill reconoció haber ido durante un año y medio a un siquiatra. Según él, fue una breve experiencia para conocerse a sí mismo.

– El siquiatra me dijo algunas cosas profundas que me hicieron enfocar mi mente adecuadamente.

Cuando Bill se graduó de sexto grado, sus padres decidieron matricularlo en el colegio privado exclusivo para niños Lakeside, de Seattle, una institución de alto nivel académico, que solo admitía a estudiantes excepcionales para que desarrollasen al máximo sus capacidades.

El primer año Bill les hizo honores a las matemáticas y al álgebra. Leía mucho, incluyendo la biografía del emperador francés Napoleón Bonaparte y la de Franklin Delano Roosevelt, el presidente de Estados Unidos. También hizo algunos buenos amigos, entre ellos, Kent Evans y Paul Allen, este último dos años mayor que él.

Al año siguiente, en 1968, Bill y sus amigos descubrieron una intrigante nueva máquina en el McAliester Hall, de Lakeside. Era un teletipo, formado por un teclado, una impresora,y un lector de cinta de papel perforada. A través de la línea telefónica, el teletipo se comunicaba con una computadora a una oficina local de la General Electric.

Las primeras computadoras ocupaban habitaciones enteras y todavía en esa época no se habían inventado las personales. Muy pocos sabían lo que era una computadora. La gente escribía notas y cartas a mano. Las oficinas usaban máquinas de escribir.

Bill y Allen comenzaron a pasar todas las horas que podían en la «sala de informática» para usar la máquina. En poco tiempo sabían utilizarla mejor que su maestro. Allen leía la revista Popular Electronics mientras que a Bill le gustaba la publicación Fortune.

– Juntos vamos a conquistar el mundo – decía Bill con frecuencia.

A los 14 años, Bill escribía programas cortos ejecutables en la computadora, como el juego Tic-Tac-Toe, y creó el intérprete para el lenguaje de programación Basic, pero el tiempo que pasaba resultaba caro. La General Electric cobraba a los estudiantes 89 dólares al mes por el teletipo y 8 dólares más por cada hora de uso.

– En pocos meses me había gastado el presupuesto de todo el año – contó Bill.

Un día, Bill y Allen decidieron montar una compañía para hacer dinero: el Grupo de Programadores de Lakeside.

La Computer Centre Corporation (CCC) abrió una empresa en Seattle. Como pocas personas entendían de computadoras en esos años, ellos ofrecieron el acceso libre a los estudiantes de Lakeside en las horas de oficina de día y de noche a cambio de su ayuda.

– Deben encontrar maneras de bloquear el sistema y encontrar los fallos o errores del software – dijeron los ejecutivos.

La CCC esperaba aprender de cada equivocación y mejorar así su sistema.

Según Jeanne M. Lesinski en su libro Bill Gates, Entrepreneur and Philanthropist, Bill, Allen y otros estudiantes encontraron la manera de entrar en el sistema de contabilidad de la CCC. Dieron con la contraseña y cambiaron la cantidad de horas que usaban el equipo. La compañía reaccionó desarrollando un nuevo sistema de seguridad. A los chicos les costó solo media hora destruirlo. Aun así, la CCC terminó prohibiéndoles usar el sistema durante el verano.

En 1971, el Grupo de Programadores de Lakeside escribió un programa de nóminas para la empresa local Information Science, Inc. Este fue su primer negocio real.

Bill formó un nuevo grupo con Kent Evans y en mayo de 1972 el consejo escolar les hizo una petición:

– Necesitamos que preparen los horarios de clase de todo el colegio.

Los dos jóvenes apenas dormían un par de horas trabajando en dicha tarea. A la semana, a medida que la fecha límite se acercaba, ocurrió una gran tragedia. Kent Evans quiso tomarse unas horas de asueto y perdió la vida en un accidente de alpinismo.

– ¡No puedo creerlo! – exclamó Bill, visiblemente afectado.

Paul Allen terminó el trabajo.

Señala Joan D. Dickinson en su libro Bill Gates, Billionaire Computter Genius, que Bill y Allen crearon el Traf-O-Data, un sistema para contar los patrones del flujo del tráfico, que era más eficaz y rápido que el que las comunidades estaban usando.

En 1973, Bill entró en la prestigiosa Universidad de Harvard, en Cambridge, Massachusetts, con la intención de convertirse en un matemático.

Cuentan en el libro Bill Gates, de la Weekly Reader Early Learning Library, que Harvard tenía una computadora enorme, como eran en ese entonces, y a Bill le atrajo más que algunas de sus clases. Comenzó a pasar la mayor parte del tiempo trabajando en ella. Se alimentaba de pedazos de pizzas a veces frías y de hamburguesas. Cuando estaba exhausto se quedaba dormido sobre la mesa, hasta que lo despertaban al día siguiente para su primera clase.

Steve Ballmer, un estudiante que se hizo su amigo y luego se convirtió en su ayudante personal en Microsoft, estaba impresionado por los conocimientos que Bill tenía sobre computadoras.

Un frío día invernal de diciembre de 1974, Paul Allen vio un artículo en la última edición de la revista Popular Electronics y corrió a mostrárselo a Bill. En la portada aparecía una foto de la Altair 8800, la primera computadora personal de venta al público, que cabía en un escritorio y era fácil de transportar.

– Este puede ser el comienzo de las computadoras personales disponibles para todo el mundo! – exclamó Bill.

La Altair 8800 no estaba completa porque no tenía un sistema operativo, le faltaba el cerebro y no era más que una caja con luces que parpadeaban.

Bill comentó entusiasmado:

– Aquí está nuestra oportunidad de hacer algo con el Basic.

La compañía fabricante de la Altair 8800 era la Micro Instrumentation and Telemetry Systems (MITS) y su propietario era Ed Roberts. Bill y Allen le aseguraron que podrían facilitarle una versión de su lenguaje informático Basic. Pusieron manos a la obra y, sin apenas comer o dormir, día y noche se dedicaron a desarrollar su código, aunque solo contaban con un diagrama y un manual de la Altair.

Cuando lo pusieron a andar funcionó perfectamente. Roberts dijo:

– Estaba muy impresionado de lo lejos que llegamos ese día…

Este acontecimiento hizo nacer a Microsoft. En abril de 1975, Gates, de 20 años, y Allen, de 22, fundaron la empresa Microsoft en un edificio de Albuquerque, Nuevo México, en los Estados Unidos, y firmaron un contrato oficial con MITS por su Basic. Pero Gates solo le concedió a MITS el permiso de usar  Microsoft Basic, pero no le vendió los derechos.

Su negocio consistía en elaborar programas adaptados a las necesidades de las nuevas computadoras y ofrecérselos a las empresas fabricantes más baratos que si las hubiesen desarrollado ellas mismas.

En enero de 1977, Bill Gates tomó una decisión importante:

– Voy a abandonar Harvard para entrar de lleno en el mundo de los negocios.

Sus padres no estuvieron de acuerdo. Sin una preparación profesional, pensaron que estaba cometiendo una locura.

Bill terminó su contrato con MITS y con los derechos del Basic, él y Microsoft negociaron con Kazuhiko Nishi el futuro desarrollo de la empresa en Japón.

A principios del año 1979, debido al crecimiento de Microsoft, trasladaron su sede a Seattle. En 1980, Bill llegó a un acuerdo con IBM para suministrarle un sistema operativo adaptado a sus nuevas computadoras personales que se instalarían en todas las de la marca.

En 1981, Microsoft firmó un contrato con la Seattle Computer Products para trabajar con el Q-DOS, del que adquirió todos los derechos, y el MS-DOS 1.0 (Microsoft DOS 1.0) se introdujo en todas computadora de IBM PC (IBM Personal Computer). Ese año, Bill también decidió entrar en el mercado de las aplicaciones.

A finales de 1982, Allen no se veía bien:

– Deberías hacerte un chequeo médico – le sugirió Bill.

– Lo haré. Estoy padeciendo de fiebres y de inflamaciones en los ganglios.

Allen fue diagnosticado con la enfermedad de Hodgkin (cáncer en el sistema linfático). A Bill se le hizo un nudo en la garganta. Recordó la dedicación y la capacidad de su amigo y socio durante ocho años, de 80 horas de trabajo semanales y muy pocos descansos. Ambos habían luchado juntos por lograr sus sueños y ahora se presentaba esa horrible noticia. Conmovidos se dieron un estrecho abrazo.

– Yo sé que vas a ganarle la batalla a esta enfermedad – le dijo Bill.

– Así será – replicó Allen. – Solo abandonaré Microsoft temporalmente. Volveré curado.

Paul se sometió a tratamientos de radioterapia y a un trasplante de médula ósea, y con el tiempo la enfermedad entró en una etapa de remisión.

De acuerdo con el biógrafo David Marshall, autor del libro Bill Gates and Microsoft, mientras Allen estaba en tratamiento, Gates revolucionó la informática personal con la introducción del mouse y del sistema Windows. Así se convirtió en una celebridad internacional y la prensa lo llamaba «el niño genio» y una de las «25 personas más fascinantes del mundo». La revista Fortune le dedicó un artículo a principios de 1984. Otra publicación lo nombró el «soltero más codiciado».

Pero la fama también le trajo aterradores incidentes. Alguien trató sin éxito de secuestrar a Mary, su madre, y en otra ocasión un sujeto le lanzó a Bill un cuchillo.

Según el biógrafo Adam Woog, en su libro Bill Gates, Bill había salido con diferentes mujeres en los últimos años, pero no fue hasta esa primavera que comenzó a salir en serio con Ann Winblad, una bella empresaria de 33 años de Minneápolis. Se había graduado de Economía Internacional en la Universidad de San Paul, Minnesota, y había fundado con 500 dólares una firma de software, que vendió en 15 millones de dólares. Bill tenía 29 años.

Ann y Bill leían juntos libros sobre bioingeniería, física y evolución humana. Sentían pasión por las películas, al punto que cuando estaban en distintas ciudades, compartían lo que llamaban «una cita virtual de cine», yendo a ver el mismo filme, a la misma hora. Después, discutían sus puntos de vista por teléfono.

El periodista Walter Isaacson, autor de In Search of the Real BillGates, decía que «ellos tenían mentes y espíritus afines».

Sin embargo, había algo en lo que diferían y era en la alimentación. Ann era vegetariana e instigaba a Bill:

– Tienes que dejar de comer carne y comida chatarra.

Por un tiempo ella logró que él se adaptase a alternativas más saludables, pero a la larga Bill volvió a comer carne.

El 13 de marzo de 1986, Microsoft entró en el mercado bursátil, y Gates y Allen se convirtieron en millonarios.

– Vamos a donar 2.2 millones de dólares al colegio Lakeside para que se construya un nuevo edificio de ciencias y matemáticas – decidieron ambos.

En marzo de 1987, las acciones habían subido de valor y Gates se convirtió en el multimillonario más joven del mundo a los 31 años. El y Ann Winblad rompieron su noviazgo, pero quedaron como amigos.

Al año siguiente él compró un gran terreno en Medina, cerca de Seattle, a orillas del lago Washington.

– ¡Aquí construiré una casa de alta tecnología! – dijo soñador.

En mayo de 1990 se lanzó Microsoft Windows 3.0, que tuvo una gran acogida.

Bill conoció a Melinda French, una bella chica de 23 años, nueve años más joven que él, nacida en Dallas, Texas, donde creció. Tenía un diploma en Ciencias Informáticas e Ingeniería de Duke University, en Carolina del Norte, y un máster en Administración de Empresas. La joven trabajaba como gerente de productos Microsoft desde 1987.

Como Bill, Melinda era centrada y ambiciosa. Hacía ejercicios y comía saludable.

– No te había visto antes – le dijo él.

– Es que estoy mucho fuera – dijo ella.

El romance no tardó en surgir.

Según James Wallace, autor del libro Overdrive: Bill Gates and the Race to Control Ciberspace, Vern Raburn, un ejecutivo de Microsoft dijo:

«Melinda es una buena compañía para Bill. Es divertida, sabe entablar una conversación, es inteligente y superintensa».

A pesar de todo eso, ellos mantuvieron una relación inestable cerca de un año, hasta que empezó a formalizarse.

Mary Gates, la madre de Bill, fue diagnosticada con cáncer de seno. Temía morir sin ver casado a su hijo. Y comenzó a decirle:

– ¿Cuándo vas a preguntarle a Melinda si quiere casarse contigo?

Bill comprendió que tendría que hacerlo antes de que su madre se pusiese extremadamente enferma. Cuando le propuso matrimonio a Melinda, ella aceptó.

Los dos volaron a Omaha, Nebraska, a la casa de Warren Buffett, un amigo inversionista de Bill, multimillonario, que hizo arreglos para que el domingo por la mañana abriesen una joyería suya para que Melinda escogiese su anillo de compromiso.

– ¡Gracias por ser tan especial! – le dijo ella profundamente emocionada.

La boda se celebró el día 1ro de enero de 1994 en la isla hawaiana de Lanai. La seguridad fue muy estricta.

Bill alquiló con una semana de anticipación dos hoteles y transportó en avión a los 130 invitados a la boda.

Para sorprender a Melinda, Bill contrató a Willie Nelson, el cantante de música country favorito de ella, quien interpretó If You’ve Got the Money, Honey, I’ve Got the Time.

La ceremonia se celebró en los terrenos de golf del Manele Bay Hotel. Y aunque Melinda es católica, quien la ofició fue el reverendo William Sullivan, de la iglesia congregacional de la Universidad de Seattle.

Mary Gates los contemplaba complacida. Pocos días después ella ingresó en un hospital de Seattle. En junio falleció, a los 54 años de edad.

Melinda dejó Microsoft y empezó a servir en la junta directiva de Duke University. Bill y ella crearon su fundación filantrópica.

En 1995, Gates fue declarado el hombre más rico del mundo.

La casa de Medina se comenzó a construir en 1988 confiando el diseño al arquitecto James Cutler. Pero Melinda quiso introducir cambios en la «cibermansión» y sugirió a Thierry Despont, de New York.

Cutler y Despont, de tendencias opuestas, se convirtieron en enemigos irreconciliables y cada cual trajo a su contratista. La casa terminó siendo un fastuoso complejo que costó 125 millones de dólares. El comedor de invitados es casi tan grande como el de la Casa Blanca y en el garaje caben los 20 autos de época de Gates. La piscina es climatizada y está dotada con un sistema musical subacuático. Tiene gimnasio, pista de tenis, sala de cine y salón de conferencias. En la biblioteca se exhibe uno de los códices más preciados de Leonardo da Vinci, que Gates adquirió por 30.8 millones de dólares.

El 26 de abril de 1996, Melinda dio a luz a su hija Jennifer Katherine Gates.

Enternecido, Bill dijo:

– Es una niña muy linda.

Bill se levantaba por las noches cuando escuchaba que Jennifer lloraba.

En la primavera de 1997, la familia Gates se mudó a su casa de Medina. Microsoft anunció su nueva alianza con Apple.

En marzo de 1999, Microsoft puso en marcha Internet Explorer 5.0. Melinda y Bill esperaban a su segundo hijo. Rory John Gates nació el 23 de mayo.

En el 2002 los Gates tuvieron a su hija menor Phoebe Adele Gates. Bill confesó:

– Ser padre es totalmente diferente de lo que pensaba. Creía que iba a disfrutar a los niños cuando fueran grandes y pudiesen interactuar conmigo… Hoy me sé de memoria una cantidad de canciones infantiles que jamás pensé que sería capaz de recordar.

En abril del 2006, Bill y Melinda sumaron a su larga lista de triunfos por su fundación filantrópica el premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional, porque habían donado más de 10 mil millones de dólares a sus obras de caridad. Entre estas, la lucha contra el SIDA y la Alianza Global para vacunas e inmunizaciones contra la tuberculosis a nivel mundial.

Su labor humanitaria continúa hoy. Los Gates donan computadoras a las bibliotecas públicas, conceden préstamos con el interés financiero bajo, apoyan a los agricultores, otorgan becas universitarias y ayudan en desastres naturales. ¡La lista es interminable!

Bill Gates ha cambiado la forma de vivir del mundo para siempre.

FIN

Debemos aclarar que el género de la novela biográfica no es un género puro. Tiene tanto de historia y realidad como de ficción y fantasía. La biografía tiene como mérito estudiar e historiar al personaje en su entorno real. Decir obligadamente la verdad lógica de los hechos. Sin embargo, el mérito de la novela es darle forma a la historia. El autor la adorna con su imaginación. Crea diálogos y presenta los personajes según su concepción personal.

 

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