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Fama, sexo y poder: por qué ellos abusan

Por vanidades

- 28/10/2021 02:37
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En el cumpleaños 46 de Charlie Sheen, recordamos a los famosos que han estado involucrados en escándalos de infidelidad

¿Qué llevó a estos hombres a arriesgarlo todo por una conquista sexual? No tomaron en cuenta las consecuencias de sus actos ni la humillación pública y la vergüenza que causaron a sus familias.

La escena es tan frecuente que ya nos resulta familiar: entre titulares de última hora aparece en la televisión, el diario o Internet la imagen del político, el deportista o el actor de fama internacional con expresión compungida. Rodeado de reporteros y cámaras, él confiesa su «indiscreción sexual» ante el mundo con palabras que ya casi podemos repetir de memoria: «Fue un fallo de juicio… Olvidé los valores morales que tanto respeto… Herí a mi familia y a mi público/seguidores/votantes… Estoy arrepentido… Buscaré tratamiento para mi problema…». Muchas veces detrás de él, con expresión serena, vemos a la esposa y en algunos casos hasta a los hijos adultos demostrando su solidaridad con el gran hombre caído en desgracia. Entre los famosos descubiertos recientemente in fraganti se encuentran el director del Fondo Monetario Internacional Dominique Strauss-Kahn, acusado de cometer agresión sexual contra una empleada de un hotel neoyorquino; el golfista Tiger Woods, quien mantuvo relaciones extramatrimoniales con por lo menos media docena de mujeres; el representante demócrata Anthony Weiner, quien después de negarlo en forma rotunda, finalmente admitió haber enviado fotos de cierta parte de su anatomía a diferentes mujeres a través de Internet; el politico italiano Silvio Berlusconi, acusado de pagarle a una menor de 17 años de edad por sus «favores sexuales». Y, por supuesto, el exgobernador de California Arnold Schwarzenegger, casado con la periodista María Shriver. Schwarzenegger dejó al mundo boquiabierto cuando admitió que tiene un hijo fruto de su relación extramatrimonial con una empleada doméstica.

Anne Sinclair, la esposa de Dominique Strauss- Kahn, ha estado a su lado a pesar de la terrible historia de traición sexual.

Triunfar en la jungla de Wall Street, de Hollywood o de la política coloca al hombre en alturas que pueden marearlo y hacer que se sienta invincible.

Tiger Woods ha sido acusado de mantener relaciones íntimas con muchas mujeres.

En fin, que la lista de los famosos que según se alega han abusado del poder se lee como un who’s who de los ricos y poderosos. La persona promedio muchas veces se queda perpleja ante semejante faux pas de alguien que, por su posición y todo lo que se arriesga a perder, debería pensarlo más de una o dos veces antes de «desconectar» el cerebro y dejarse guiar por sus pasiones. Después de todo, estas figuras públicas saben que están en la mirilla del mundo. En el caso del político, este puede dar por sentado que no solo la prensa, sino también sus rivales, viven esperando que caiga del pedestal.

Anthony Weiner y su esposa Huma Abedin. Ella sigue con su marido a pesar del escándalo provocado por las fotos íntimas que él envió por Internet. Dicen que está embarazada.

Todo esto, sin tomar en cuenta la humillación pública y el escándalo en el que involucran a su familia. El dolor que sienten las esposas de estos hombres se convierte en la comidilla pública. Las imágenes de una María Shriver sonriente y confiada, compartiendo al lado de la amante y el hijo de su entonces esposo durante un bautizo o una fiesta familiar, revelan la magnitud de la traición.

El visible dolor en el rostro de la desaparecida Elizabeth Edwards, la esposa del político John Edwards, acusado de usar las donaciones para su campaña política con el fin de encubrir su infidelidad y ocultar a la hija que tuvo con su amante, la documentalista Reilly Hunter, fue un espectáculo desgarrador. Mientras tanto, Elizabeth luchaba contra el cáncer.

Épocas felices… El senador John Edwards y su esposa Elizabeth en el 2004. El le fue infiel y tuvo una hija con su amante. Ella murió de cáncer.

¿CONTROLADOS POR LA BIOLOGÍA?

Pero las consecuencias de estos actos no solo afectan la vida familiar de estos hombres, sino que muchas veces destruye la carrera que les tomó años construir. Edwards, por ejemplo, podría enfrentar cinco años de cárcel si es hallado culpable de los cargos que se le imputan. De más está decir que aunque quede libre, sus aspiraciones políticas están muertas y enterradas.

Algunos opinan que esto no debería ser, ya que la vida sexual de una figura pública es algo privado. Lo que estas personas pasan por alto es que el abuso del poder y la infidelidad no son cuestión de sexo, sino de carácter. Si un político es incapaz de controlar sus impulsos, o lo arriesga todo por un momento de debilidad… ¿qué dice esto de su honestidad y de sus valores morales, además de su juicio y de su capacidad para tomar decisions acertadas en un momento difícil?

El primer ministro italiano fue acusado de mantener relaciones íntimas con una menor de edad.

La pregunta clave en estos casos es: ¿qué lleva a quien lo tiene todo a jugárselo todo? ¿Es un impulso motivado por la arrogancia, el orgullo, el deseo o la vanidad? ¿O acaso es una letal combinación de todos estos elementos? Una teoría es que, de acuerdo con muchos biólogos, la monogamia no es natural en el ser humano; esta es inculcada por la cultura y la época en la que se vive. Es por eso que a través de la historia y hasta el presente han existido culturas y sectas polígamas.

Al mismo tiempo, ya es del dominio popular la teoría de que el hombre, al contrario de la mujer, tiene el instinto de «diseminar su semilla», lo cual solo quiere decir que su misión es tener relaciones con la mayor cantidad de mujeres, para así propagar su ADN.

Por supuesto, todos estos dictados de la naturaleza, si así fueran, suelen ser controlables por la mayoría de las personas. Los que usan la excusa de que el hombre es infiel por naturaleza olvidan que la infidelidad no es una compulsión, sino una elección. «A menos que exista un trastorno emocional, orgánico o sicológico, la mayoría de las personas son capaces de controlar esos impulsos», aseguró Gilda M. Sanz, una sicóloga con práctica privada en New York. En otras palabras: la razón puede sobreponerse al instinto. Lo que quizás no es capaz de resistir es el reflejo embriagante de Narciso.

Muchos pensaban que la pareja de Arnold Schwarzenegger y María Shriver era idílica… La realidad

EL SÍNDROME DE SUPERMAN

Los resultados de un estudio reciente, que acaba de ser publicado en el Journal of Psychological Science, ofrecen otra explicación. De acuerdo con esta investigación, mientras más alto se eleva un hombre o una mujer en la jerarquía del mundo de los negocios, mayor es la probabilidad de que considere la posibilidad de ser infiel.

Muchos hombres que son o se sienten poderosos, aman y buscan el riesgo y la aventura; de hecho, estas son las mismas cualidades que los hicieron llegar a la cima de su profesión. Triunfar en la jungla de Wall Street, de Hollywood o de la política coloca a las personas en Alturas que pueden marearlas; hace que algunas se sientan casi invencibles. Entonces, al igual que los narcisistas, que piensan que las leyes fueron hechas para la gente «ordinaria», no para los triunfadores, estos ejemplares ven el riesgo como una oportunidad de probarse, una vez más, que no son simples mortales, sino superhombres.

«Para divertirse, y para probar los límites de su poder, muchos toman grandes riesgos… y cada vez que se salen con la suya, se convencen más de su invencibilidad», escribió Dana Bank, del periódico The Washington Post. Por otra parte, la fama, el dinero y el poder, argumentan los autores del estudio, les ofrecen más oportunidades sexuales que al hombre promedio.

Es obvio que Charlie Sheen, por citar un ejemplo, para muchas mujeres es más deseable que el vecino de al lado, porque es una estrella de Hollywood.

La vida desordenada de Charlie Sheen lo ha llevado a protagonizar muchos escándalos.

A la vez, los famosos viven rodeados de asistentes con ambiciones personales o políticas, por lo que los protegen o los ayudan a ocultar sus «pecadillos». Es fácil ver por qué estos narcisos modernos llegan a sentirse superhombres con privilegios impensables para los simples mortales. «Estamos hablando de hombres que se codean con las superestrellas del mundo de la política, las artes y los negocios; con personas a las que nadie les dice un no y las críticas se disfrazan de elogios», expresó un sociólogo. «Esto, unido a su arrogancia, los hace sentir que, simplemente, están tomando de la vida lo que ellos se merecen y nada más. Y el trofeo más seductor para cualquiera de estos hombres es una mujer». Narcisismo, fantasias de invencibilidad y arrogancia. Es una mezcla sin duda peligrosa para aquellos que no son capaces de resistir las tentaciones que les ofrecen la fama, el sexo y el poder. Y es por eso que, como ocurre en las leyendas griegas, algunos queman sus alas camino al sol. La mayoría de ellos sufre la terrible caída cuando más cerca están de alcanzar sus metas. Al final, la realidad se impone. John Edwards asistió al funeral de su exesposa Elizabeth. Fuera de la iglesia, solo, bajo la lluvia, Edwards se despidió de la mujer que lo ayudó a alcanzar todas sus metas políticas y que, poco antes de morir, lo vio caer desde la cima.

Algunos famosos tienen asistentes que los ayudan a ocultar sus «pecadillos «.


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