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Jamie Foxx, en la cumbre de su carrera

Por vanidades

- 28/10/2021 02:55

A los 45 años es un actor exitoso. Ha trabajado con los directores más famosos y en el 2004 ganó un Oscar

Aunque tiene actuaciones que han dejado al público con la boca abierta, la de Django Unchained lo ha colocado en un punto crucial en su carrera

Si hay algo que distingue a Jamie Foxx es su profesionalismo y la forma en la que se adentra en sus personajes, dos cualidades que le valieron un Oscar como Mejor Actor hace algunos años por su impresionante interpretación de Ray Charles en Ray. Aunque pareciera que no hay más retos para él en su carrera, ahora ha regresado con el más grande en su trayectoria: interpretar a un esclavo que es liberado para ayudar a un cazarrecompensas y encontrar a su esposa. Django Unchained significa también el regreso del mítico director Quentin Tarantino, quien transformó por completo a Foxx para esta cinta.

Cuando lo entrevisté, Jamie estaba en una suite de un hotel en Beverly Hills, California, con su hija en brazos. No es un hombre al que le guste llamar la atención; por el contrario, es muy sencillo y sumamente cariñoso con su niña. Se despide de ella, la deja con unos familiares y empieza a contestar nuestras preguntas.

¿Cómo fue trabajar con Quentin Tarantino en Django Unchained?

Rara vez tienes la oportunidad de hacer algo innovador en Hollywood y de trabajar con verdaderos visionarios, como Quentin Tarantino. Me atrevo a decir que es un genio cinematográfico. He trabajado con todos los grandes directores: Oliver Stone, Antoine Fuqua, Sam Mendes y Taylor Hackford, pero hacerlo con Tarantino fue divertido, impresionante y, sobre todo, retador.

Has hecho papeles que retarían a cualquier actor, como el de Ray Charles. ¿De qué manera te desafió Tarantino para el personaje de Django?

Después de conseguir el papel, yo llegaba a los ensayos como Jamie Foxx y actuaba como Jamie Foxx, pero un día Quentin me llevó a un cuarto y me dijo: «Sabía que iba a tener este problema contigo». Le pregunté a qué se refería y me respondió que tenía que interpretar a un esclavo y dejar a un lado toda la joyería que traía puesta cuando llegaba al set, de lo contrario no iba a llegar al fondo de Django, quien es un esclavo, no sabe leer y está sumergido en la ignorancia. Me dijo que conservara mi integridad, pero que Django todavía estaba en el fondo de mí y teníamos que sacarlo. Me sorprendió, me fui a casa y estuve muchas noches sin dormir, pues no quería fallar. Además, estar en el proyecto con Leonardo DiCaprio, Christoph Waltz, Samuel L. Jackson y Kerry Washington significaba mucho. El final resultó ser una cosa, pero el proceso de hacer esta cinta representará mucho en el resto de nuestras carreras.

¿Cómo creaste este personaje?

Dejando de ser Jamie Foxx. Apagué los teléfonos, estuve cerca de mi familia, iba seguido al set en New Orleans y me quedaba siendo Django, para ser obediente con el sistema. Con cada director he sido muy obediente, pero esta vez lo fui aún más. Esta es mi cultura, soy yo, y que Quentin escuchara esas sensibilidades sin sacrificar su arte lo mejoró. Intercambiamos puntos de vista que al final hicieron la diferencia.

¿Cuándo supiste que el personaje de Django estaba listo para ser interpretado?

Desde muy temprano. Cuando tienes la oportunidad de hacer una cinta con paralelismos con tu vida, dices: «Este soy yo». Crecí en el sur de Estados Unidos y ahí siguen sucediendo situaciones raciales; hubo cosas que pasaron, que formaron mi visión del mundo y que nunca permitieron que bajara la guardia, como cuando me subí a un avión en primera clase por primera vez, donde toda la gente que viajaba ahí era blanca y yo era un hombre de color de Texas. Estaba muy nervioso y tenía tanto miedo de hablar por las imágenes que tenía del sur. Tuve que aprender a olvidar algunas de esas cosas. Paralelamente a eso está Django, una persona que está buscando quien lo trate como a un ser humano. También hubo algo similar con el caballo que monto en la cinta.

Hace unos años me regalaron un caballo de cumpleaños. Me dijeron que tenía que cabalgar en el filme, y pregunté si podía hacerlo con el mío y poco después estaba montando mi propio caballo en la cinta. Estaba haciendo un western, yo crecí en Texas viendo Bonanza, y me encantan los westerns. Me puse mi chaqueta verde, como en Bonanza; todas esas cosas que hacía de niño regresaron, así que cuando me puse el vestuario para los ensayos no era nada nuevo, sabía de lo que se trataba. Desde temprano me di cuenta de que mi personaje estaba listo.

Leonardo DiCaprio, Kerry Washington, Jamie Foxx y Christoph Waltz estuvieron promoviendo la película Django Unchained en México


¿Cómo pesan el tema de la esclavitud y el racismo en el cine?

Mucho. La cultura judía hace tres películas cada tres o cuatro años sobre el holocausto, pero nosotros le tenemos miedo al tema de la esclavitud, duele mucho que te digan negro y que te traten de cierta forma aunque estemos en el 2013. Inglorious Basterds pasa en un lugar donde no vimos de primera mano lo que sucedió, pero el elefante más grande lo tenemos en la habitación y es cómo lidiar con los problemas raciales. Lo hemos callado y por eso muchas cosas en nuestra sociedad son como son, y mucho de lo que sucede en ella es etiquetado como racista aunque no tenga nada que ver con eso, aunque sea un partido de los Lakers contra los Celtics, en el que los Lakers tienen más jugadores negros y los Celtics más blancos. Así que si eres negro tienes que ir con los Lakers y si eres blanco, con los Celtics; de lo contrario, eres un vendido. Por eso esta película es un momento crucial, porque lo toca y va al corazón. Ese es el ADN de Tarantino: asusta a la gente, pero el guión es brillante. Sus líneas son muy elocuentes y la gente se va a quedar sin palabras.

¿Qué fue lo más importante que aprendiste de este proceso?

Que hacer películas es muy necesario; que en los próximos proyectos que filme no voy a estar cerca de ese sentimiento otra vez, así que cuando vaya a mi propia productora y haga lo que tengo planeado hacer como director, sabré cómo respetar al público. Cuando haces algo bueno, entretenido y, al mismo tiempo, cambias la forma de pensar de la gente, puedes decir que has logrado algo fabuloso.

¿Quentin te dio algún tipo de material para poder hacer esta cinta?

Claro, vimos al Django original (de Franco Nero), compartimos y nos enseñamos mutuamente. Hay un museo de esclavos libres en New Orleans y le dije a Quentin que tenía que ver el poema que tienen en la pared: es exactamente de lo que habla su película. Lo vio, estábamos con Kerry Washington ahí sentados, me voltee a ver a Quentin y estaba llorando. Sé que él sigue con eso en la mente. Alejarse de Django ha sido un proceso de desintoxicación.

¿Cuándo te diste cuenta de que eras un actor?

No lo sé, solo sé que hay películas que me han hecho sentir muy bien, como Django Unchained, Any Given Sunday, Ray, Collateral o Ali. Un buen trabajo siempre hace que el proceso se sienta bien.

Ganaste un Oscar por Ray. ¿La consideras tu mejor actuación?

No lo sé, creo que fue una de esas cosas que surgieron en el momento y el lugar correctos. Ni siquiera veo a Ray como una película, siento que fui Ray Charles por unos momentos, la única diferencia es que había cámaras cuando sucedió. Tuve un gran director: Taylor Hackford, y fue divertido; la diversión es lo que más te llena. En Any Given Sunday hice un papel que me gustó, porque siempre quise ser un mariscal de campo de fútbol americano.

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