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La familia maldita: cómo fue que todos los Kennedy tuvieron un final trágico

Una de las familias más poderosas y con más dinero de Estados Unidos rodeada de terribles tragedias. Conoce la maldición Kennedy.

Por Melisa Velázquez

- 08/11/2021 07:46

Maldición Kennedy (Getty Images)

El asesinato de JFK se ubica en una larga lista de hechos luctuosos entre los suyos, muertes, accidentes y otras tragedias, que creó el mito de la famosa maldición Kennedy, que comienza con Joseph Patrick Kennedy, el patriarca de la familia Kennedy. Conoce esta historia llena de terribles tragedias.

Maldición Kennedy

Demasiadas desgracias para una sola familia. La imagen de dos ancianos sobreviviendo a su descendencia, enterrando a unos hijos que parecían destinados al triunfo, tenía vistos de tragedia griega. La imaginación popular no tardó en hablar de la “maldición de los Kennedy”.

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Joseph Patrick Kennedy

El 19 de diciembre de 1961, a los 73 años, Joseph Patrick Kennedy –el patriarca de la familia Kennedy– sufrió una embolia que le paralizó medio cuerpo y redujo considerablemente sus capacidades.

Pese a ello fue consciente de los asesinatos de dos de sus hijos, John y Robert, y del escándalo de Chappaquiddick, que truncó para siempre la carrera política del más joven, Edward. Falleció en 1969.

Su esposa, Rose Fitzgerald, le sobrevivió hasta 1995, aunque postrada en una silla de ruedas desde que en 1984 sufriera un derrame cerebral.

A su muerte contaba con 104 años y había visto morir a cuatro de sus nueve hijos; al esposo de su hija Jean, Stephen Edward Smith (1927-1990); a su nuera, Jacqueline Kennedy (1929-1994), y a dos de sus nietos, David Anthony Kennedy y Patrick Bouvier Kennedy.

Rosemary Kennedy

Rosemary Kennedy había nacido el 13 de septiembre de 1918. Una serie de desafortunadas circunstancias durante el parto le provocaron un leve retraso mental que desembocaría, pasada la pubertad, en un carácter inestable e incluso algo violento.

El orgullo del patriarca nunca se resignó a tener una hija discapacitada. Temía, además, que sus incontrolables ataques de ira o sus costumbres no demasiado acordes con la moral tradicional pudieran perjudicar la carrera exitosa que había diseñado para sus hijos hombres.

Decidido a curar lo que a todas luces parecía incurable, sometió a la joven –que por entonces tenía 23 años– a una lobotomía que, desgraciadamente, no dio buenos resultados.

Tras su paso por el hospital, Rosemary quedó prácticamente incapacitada. Apenas hablaba, su inteligencia era la de una niña menor de cuatro años y padecía incontinencia.

En el año 2005 una escueta nota dio a conocer su fallecimiento en el Fort Memorial Hospital de Wisconsin, buena parte de la opinión pública se preguntó quién era aquella misteriosa mujer de la que apenas se tenía noticia.

Joseph Patrick Jr Kennedy

Graduado en Harvard, atractivo, buen deportista y comprometido con una joven de la alta sociedad de Boston, era el candidato perfecto para satisfacer la ambición de su padre.

En 1940 inició su carrera política participando como delegado en la Convención Nacional Demócrata pero, cuando parecía tenerlo todo a su favor, el estallido de la Segunda Guerra Mundial trastocó sus planes.

Alistado en la Marina de Estados Unidos, en septiembre de 1943 fue destinado a Gran Bretaña y allí, tras participar en varias misiones de combate, se presentó voluntario para la Operación Afrodita, una estrategia que implicaba el ataque con proyectiles a control remoto.

El lanzamiento debía hacerse desde un avión pilotado después de que sus ocupantes saltaran en paracaídas, antes de la detonación.

Sin embargo, un error técnico o humano que nunca se aclaró provocó que los explosivos que portaba el avión que pilotaba Kennedy se detonaran antes de tiempo.

Como buen Kennedy, el joven Joe estaba convencido de que era inmune a la adversidad y de que una aureola de héroe sería su carta decisiva a la hora de medrar en política. Pero el destino le demostró que estaba equivocado.

Kathleen Agnes Kennedy

La segunda hija, falleció en un accidente aéreo junto a su amante, Peter Wentworth-Fitzwilliam. Kathleen, a quien todos llamaban Kick, se
había casado el 6 de mayo de 1944 en Londres con William Cavendish, marqués de Hartington y heredero del duque de Devonshire.

Lo había hecho pese a la oposición de su católica familia, que no aprobaba su matrimonio con un anglicano, pero los avatares de la guerra truncaron su incipiente vida conyugal pues, apenas cuatro meses después de la boda, el marqués de Hartington cayó en acción de guerra.

Kick no quiso regresar a Estados Unidos y permaneció en Londres, donde se convirtió en un personaje imprescindible de la alta sociedad británica. Allí conoció a Peter Wentworth-Fitzwilliam –el conde de Fitzwilliam–, un hombre casado con el que tenía planeado contraer matrimonio una vez que éste consiguiera el divorcio.

Pero, de nuevo, la fatalidad acabó con sus planes: el 13 de mayo de 1948 la pareja falleció en un accidente aéreo en Ardèche, Francia. Ningún Kennedy acudió al funeral.

Maldición Kennedy: John Fitzgerald Kennedy (JFK)

El 8 de noviembre de 1960, el segundo de los hijos varones de la dinastía, John Fitzgerald Kennedy, ganó las elecciones presidenciales.

El patriarca vio su sueño cumplido pero, como si hubiera de pagar alguna clase de tributo, pocas semanas después sufrió la embolia que, como ya se ha visto, mermó considerablemente sus capacidades.

Poco duró la relativa bonanza. Exactamente hasta el 23 de noviembre de 1963, cuando las balas disparadas por Lee Harvey Oswald en Dallas acabaron con la vida del presidente y crearon un nuevo mito: el de su esposa, Jacqueline Lee Bouvier o Jackie Kennedy, quien de inmediato se convirtió en la “viuda de América”.

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Jackie Kennedy

La muerte de su esposo no era la primera tragedia de su vida. Tras contraer matrimonio con JFK el 12 de septiembre de 1953, había sufrido un aborto y en 1956 había dado a luz a Arabella, una niña que nació muerta.

Asimismo, en agosto de 1963, después del nacimiento de Caroline (1957) y John F. Kennedy Jr. (1960), falleció Patrick Bouvier, el tercero de sus hijos, dos días después de nacer tras una cesárea de emergencia.

Luego, la figura enlutada de la primera dama más carismática de cuantas habían habitado la Casa Blanca caminando tras la comitiva que portaba el féretro de su esposo hacia el cementerio de Arlington –y llevando de la mano a sus dos hijos, John-John y Caroline– quedó grabada en la retina de toda una generación.

Tras el magnicidio, permaneció un año retirada de la mirada pública. Después retomó su vida, siempre en la órbita de los Kennedy, hasta que, en junio de 1968, Robert Kennedy fue asesinado.

La tragedia superó a Jackie: convencida de que una amenaza se cernía sobre el clan, decidió abandonar Estados Unidos junto con sus hijos.

Pocos meses después, aun a riesgo de acabar con su leyenda de “viuda de América”, contrajo matrimonio con el armador griego Aristóteles Onassis. Pero la felicidad no parecía estar hecha para ella: enviudó de nuevo en 1975, regresó a Estados Unidos.

En 1994 se le diagnosticó un linfoma que acabó con su vida pocos meses después. Tras su funeral, recibió sepultura junto a su primer esposo bajo la llama eterna que ella misma había prendido en noviembre de 1963.

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Robert Francis Kennedy (Maldición Kennedy)

El atentado contra Robert Francis Kennedy en plena campaña electoral fue la confirmación de que la fatalidad perseguía a la saga.

Bob–“Bobby” para los íntimos– había sido la auténtica eminencia gris de los hermanos Kennedy.

Fiscal general de Estados Unidos de 1961 a 1964, había trabajado codo con codo junto con su hermano mayor durante su presidencia y fue uno de los máximos responsables de la campaña en favor de los derechos civiles.

Decidido a seguir en el camino a la Casa Blanca, en 1968 desplegó su propia campaña para conseguir la candidatura presidencial por el Partido Demócrata.

Tras vencer a su rival en California, todo parecía apuntar no sólo a que sería el candidato del partido demócrata, sino a que acabaría por ocupar la presidencia; sin embargo, en la madrugada del 4 de junio de 1968 las balas disparadas por un hombre de ascendencia palestina, Sirhan Bishara Sirhan, en el Hotel Ambassador de la ciudad de Los Ángeles, acabaron con sus expectativas.

Su hermano Edward Moore –“Ted”– decidió tomar el relevo, pero una serie de desafortunadas circunstancias acabaron por apartarlo definitivamente de la carrera que tenía como meta la Oficina Oval.

La maldición Kennedy continua: John Fitzgerald Kennedy Jr. (“John-John”)

Pero fue en julio de 1999 cuando el mundo se detuvo por unos instantes al conocer la noticia de que John Fitzgerald Kennedy Jr. (“John-John”), su esposa Carolyn Bessette y su cuñada Lauren habían muerto cuando su avión, un Piper Saratoga que él pilotaba, se estrelló en el océano Atlántico camino de Martha’s Vineyard.

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Pocos días antes, había anunciado su intención de entrar en la arena política como senador demócrata por Nueva York. Las teorías conspiratorias no tardaron en proliferar, pero lo cierto es que se le había avisado de que las inclemencias del tiempo no recomendaban
el vuelo y él las ignoró.

Como buen Kennedy y a pesar de los antecedentes familiares, se creía inmune. Pero para la imaginación popular su muerte no hizo sino confirmar que la presunta maldición de los Kennedy continuaba viva.

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