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Para Bruni es duro estar casada con un político

Por vanidades

- 28/10/2021 02:32

La italiana dijo que deberían pagarle para representar el papel de primera dama

Abril 21, 2011

El palacio del Elíseo «asfixia» a Carla Bruni, quien confiado a una amiga: «Estar casada con un político, y, para colmo, presidente, es algo muy duro. Deberían pagarme para representar el papel de primera dama…», publica el ABC.es.

La frase, de imposible confirmación, dicha en forma de «boutade», «gracieta», entre amigas, quizá sea una broma, que no deja de reflejar una cierta realidad emergente: la carrera política de Nicolás Sarkozy, aspirante a su propia sucesión, en el Elíseo, se interpone como un muro infranqueable ante la empantanada carrera artística de su esposa.

El nuevo disco de Carla Bruni debía lanzarse el verano o el otoño que viene. El lanzamiento ha quedado aplazado, un largo y duro año.

Carla Bruni debía estar en Cannes para presentar la nueva película de Woody Allen. Esa presencia está amenazada. En el mismo festival se presenta una película de Xavier Durringer, «La Conquête», consagrada a la larga marcha que condujo a Sarkozy al Elíseo. Con unos sondeos catastróficos para su esposo, Carla Bruni quizá se vea forzada a evitar su presencia en un festival donde pudiera darse una imagen poco amable del presidente de la República.

Sensible a los humores de la vida pública, el semanario Gala titula a toda página, en su portada: «Carla, caída en la trampa del Elíseo» (Carla. Piégée à l’Elysée). Y publica esta frase tímidamente pérfida: «El matrimonio está para lo mejor y para lo peor. Una artista prefiere siempre lo mejor».

En el caso de Carla Bruni, lo «mejor» oscila entre las «torturas» de la vida palaciega, actriz y espectadora de incontables escenas de corte y crueldad. Y la campaña de las próximas elecciones presidenciales amenaza en convertir el Elíseo en algo parecido a un castillo sitiado por las amenazantes turbas, con infinitas salas de «tortura», donde se sucederán conciliábulos, intrigas, escenas de capa, espada y puñal envenenado.

Quizá se trate de un espectáculo muy atractivo, para los actores y observadores de la vida pública. En el caso de una esposa, artista, cantante y modelo, también se trata de un espectáculo que algo tiene de «teatro de la crueldad» (Antonin Artaud), donde el esposo interpreta al mismo tiempo el papel de héroe y mártir.

Sarkozy dijo en público, hace días, que su esposa estaría «muy presente» en la campaña presidencial. Pero los consejeros de Carla Bruni han rectificado el «tiro»: «En verdad, ella prefiere estar un poco en segundo plano, cuidando y mimando a su esposo».

Sea cual sea su decisión final, a los largo de los próximos días, semanas y meses, el Elíseo ya se ha transformado en una dorada «prisión» para la cantante y esposa, condenada a enterrar provisionalmente su carrera, a la espera de tiempos más propicios para el arte, la libertad y la vida plena de una artista ambiciosa.

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