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Shelter, un gran reto para Jennifer Connelly

Por vanidades

- 28/10/2021 05:40
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La guapa actriz de 45 años habla en esta entrevista de lo que significó para ella haber sido dirigida por su esposo Paul Bettany en la película ‘Shelter’, en la que interpreta a una mujer que vive en la calle

Su mirada es realmente impactante. Los radiantes ojos verdes enmarcados por las cejas tan oscuras parecen sonreír antes que sus labios (y son los que también expresan seriedad cuando alguna respuesta lo requiere). Es esa misma mirada la que ayudó a calmar al Hulk de Eric Bana, antes de cautivar a Leonardo DiCaprio en Blood Diamond o a Russell Crowe en A Beautiful Mind. Será por eso que hasta Disney se inspiró en ella para el dibujo de la princesa Jasmin de Aladino. Pero en la realidad, Jennifer Connelly solo tiene ojos para su esposo Paul Bettany, el director de su próxima película: Shelter.

Muchas de las actrices en Hollywood se quejan de la falta de buenos personajes femeninos. Reese Witherspoon incluso nos dijo que ahora tiene que producir sus propias películas para encontrar buen material. ¿Opinas lo mismo?
Sí. Es lo que siento cuando leo los guiones. No sé si habrá cambiado un poco con el paso del tiempo, pero al menos es algo con lo que las actrices venimos luchando desde hace años. Y es una lástima que no haya muchas oportunidades interesantes. Sin embargo, al mismo tiempo, también aparecen asombrosas actuaciones femeninas todos los años.

¿Ayuda tener un esposo como Paul Bettany que decidió dirigir la película Shelter?
Lo bueno fue estar al tanto de todo el proceso de la investigación relacionado con la filmación. Después de toda la planinficación, me sometí a Paul en el momento de trabajar, tratando de estar lo más disponible posible. Por supuesto, ayuda trabajar en una película con mi esposo, por el nivel de confianza que hay entre nosotros. He tenido relaciones maravillosas con directores que admiro y a quienes considero verdaderos amigos. Pero, obviamente, es la primera vez que trabajo con alguien con quien tengo esta clase de relación.

Después de haber visto a tu esposo del otro lado de la cámara, ¿no te tienta dirigir cine también?
Dirigir cine es algo en lo que vengo pensando desde hace tiempo, pero probablemente, después de haberlo experimentado con Paul, me parece que voy a esperar algunos años más antes de hacer algo así.

¿Al menos vas a volver a trabajar con tu esposo?
Sí, tenemos varias ideas, entre ellas, una comedia. A lo mejor sea la próxima película que vayamos a hacer juntos.

En las montañas de Castkill, en Nueva York, Jennifer Lynn Connelly nació el 12 de diciembre de 1970, y fue la hija única del fabricante de ropa Gerard Connelly y la especialista en antigüedades Ilene Schuman. Jennifer iba a la escuela St. Ann cuando a los 10 años de edad, un experto en publicidad, amigo de la familia, le recomendó a los padres que la llevaran a una audición de modelos. Era muy bella y empezó a aparecer en diferentes anuncios, hasta que un director de casting la presentó a Sergio Leone y debutó en el cine, en la película Once Upon a Time in America, cuando ni siquiera había cumplido los 14 años. Durante un tiempo se dedicó a la música y en Japón llegó a presentar la canción Monólogo de amor. Después regresó a los estudios, primero en la Universidad de Yale, y después, en Stanford. Pero la actuación se impuso y recibió clases de teatro clásico con los profesores Roy London, Howard Fine y Harold Guskin.

En el cine se destacó en personajes secundarios de las películas Mulholland Falls, Inventing the Abbotts y Waking the Dead. Con Requiem for a Dream fue nominada al premio Spirit Award, justo antes de ganar el Oscar como Mejor Actriz de Reparto por A Beautiful Mind. Pero Jennifer no solo ganó la estatuilla dorada con esa película, sino que también se enamoró de una de sus coestrellas, Paul Bettany, el mismo actor que después adquirió la fama como el monje albino de la película The Da Vinci Code. La pareja tiene dos hijos: Stellan, quien nació en agosto de 2003, y Agnes, en mayo de 2011. Jennifer y Paul también volvieron a reunirse como actores en Inkheart y Creation. Y cuando él decidió escribir y dirigir su primera película, Shelter, no pudo pensar en otra protagonista que no fuera Jennifer Connelly, su esposa.

¿En qué momento del proceso tuviste la oportunidad de revisar las primeras páginas del guion que escribió tu esposo?
Pude verlo todo desde el principio. No teníamos un horario específico, pero de vez en cuando me mostraba lo que iba creando. Lo leí cuando ya había escrito 40 páginas. Poco a poco, me fui enterando de todo el contenido del libro.

A medida que fuiste conociendo la historia, ¿también te preparaste mentalmente para interpretar un personaje como el de Hannah?

Cuando empecé la investigación, supe mucho más sobre ella y las circunstancias de su vida. Y me empecé a preparar con tiempo, para interpretarla, tratando de pensar como el personaje de una mujer que termina viviendo en la calle. Hay una organización llamada Coalition for the Homeless Women, en Nueva York, una organización excelente, donde fueron muy generosos conmigo. Pasé mucho tiempo con ellos. Hannah, además, es drogadicta. Por eso también pasé tiempo con gente así, con doctores expertos en adicciones y con algunos que se habían recuperado, que compartieron sus historias y también trabajaron con Paul en el guion. Hubo mucha investigación antes de convertirme en Hannah.

La película Shelter cuenta la historia de amor de una pareja que termina viviendo en la calle, y revela también cómo es que ambos llegaron a esa situación. Al mostrar el pasado también enseñan lo mucho que ellos mismos se necesitan para construir un futuro. En un principio, la historia de amor también iba a reflejar cierta realidad, porque Paul Bettany se suponía que iba a ser la pareja en la ficción de Jennifer Connelly. Pero cuando empezaron el rodaje de la película, en su puesto de director, él se dio cuenta de que no podía abarcar todos los roles y decidió contratar a Anthony Mackie (Falcon, en Captain America), para el personaje que se enamora de su esposa. En la ficción, por supuesto.

¿Cómo te preparaste mentalmente para poder interpretar en el cine la vida de alguien que termina viviendo en la calle?
Obviamente, cada uno reacciona de forma diferente a ese tipo de vida y a la adicción. Pero yo traté de pensar como Hannah, por todo lo que estaba pasando. En cierta forma creo que quería desaparecer. Y quise mostrar el estilo de cuerpo que una mujer tiene en una situación así. Durante varios meses, poco a poco, fui perdiendo peso, hasta que al final perdí casi 15 kilos (33 libras). Después, también quise sentirme cómoda con mi personaje, y como no tenía idea de lo que es inyectarse drogas, pasé bastante tiempo trabajando en eso, porque no tenía ninguna experiencia con las jeringas, pero necesitaba mostrar que algo así parecía fácil para Hannah. Pasé mucho tiempo mirando imágenes, con gente en los parques, incluso por la noche. Adquirí una idea con las personas que fui conociendo o con los documentales que veía y las imágenes que me mostraron, incluso para saber cómo tenían que verse los brazos. Quería ser bien específica.

¿Qué fue lo más difícil?
Para decirte la verdad, todo fue un desafío. No fueron las escenas más dramáticas ni las más explícitas, pues traté de representar cada momento al máximo. Fue una oportunidad maravillosa. Es un privilegio hacer lo que hago, especialmente con una película como esta, con un personaje tan interesante y complejo.

¿Qué es lo que más te sorprendió de la gente que vive en la calle?
Me llevé muchísimas sorpresas. Los números son elevadísimos. Para mí fue asombroso descubrir la cantidad de niños que hoy viven en las calles de Nueva York. Escuché que hay 54.000 personas que duermen en los refugios de la ciudad. Las cifras son increíbles. Y no incluyen a la gente que duerme en las calles, fuera de los refugios.

La película Shelter tuvo el estreno mundial en el Festival Internacional de Cine en Toronto. ¿En ese sentido, los festivales de cine son la excusa perfecta para que las grandes estrellas vean películas como la gente común y corriente?
A mí me encanta ir a los festivales de cine; siempre la paso bien, aunque a veces me arrepiento de no poder ver ninguna de las películas, pues tengo que dar entrevistas o hacer sesiones de fotos. Tengo un amigo que siempre va al Festival Internacional de Cine de Toronto y pasa cuatro días mirando los filmes. Eso es genial. El otro día estaba pensando en hacer algo así. A lo mejor pueda hacerlo…

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