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Steven Tyler, historia de una transformación

Por vanidades

- 28/10/2021 02:34
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El líder y vocalista del grupo Aerosmith ha aprendido cómo tomar el control de su vida y que la familia es lo primero

Las experiencias de Steven Tyler, el líder y vocalista del grupo Aerosmith, lo han llevado de una realidad regida por el sexo, las drogas y el rock ‘n’ roll a una donde está en control de sus facultades mentales e insiste en ser un ingrediente positivo. Expresa sus sentimientos con frases contagiosas, tales como: Nice is the new black (ser agradable es el nuevo negro). Pocas semanas después de lanzar Does this Noise in My Head Bother You?, memoria escrita con David Dalton, dedicada a su madre Susan Rey Blancha Tallarico y publicada por HarperCollins, durante la penúltima semana de la décima temporada de American Idol estrenó su primer sencillo (It) Feels so Good, que se pronostica será el éxito del verano. Tras meses de conversaciones con los integrantes de Aerosmith -la banda que formó en 1970 con los guitarristas Joe Perry y Brad Whitford, el bajista Tom Hamilton y el percusionista Joey Kramer– para grabar un nuevo álbum e iniciar otra gira, el grupo fue el plato fuerte en el show final del competitivo programa que llega a millones de televidentes.

Sin abandonar su estilo extravagante, a los 63 años -tras haber tocado fondo varias veces en una vida de contrastes tan dramáticos como el aullido que le define vocalmente-, Tyler disfruta una etapa de renovación tanto emocional y física como profesional. Aunque asegura estar más feliz que nunca, no se esconde para decir que por mucho tiempo fue un mal ejemplo para todos. Sabe que para conservar lo que tiene ahora, debe mantenerse sobrio, lo cual, afirma, es su prioridad. Paralelamente, confiesa sentir que dos veces por semana, desde el 19 de enero hasta el 25 de mayo, se le elevó la adrenalina por obra y gracia de American Idol. Junto a Jennifer Lopez y Randy Jackson ha llegado a millones de televidentes; su buen humor, positivismo y simpatía lo han convertido en una imagen conocida y muy querida en incontables familias que poco o nada tienen que ver con el rock ‘n’ roll duro. Con típica candidez asegura que al bajar el telón se siente superestimulado. Además de las emblemáticas rimas, una de sus cualidades más entrañables es la aparente inocencia que comunica incluso cuando dice las cosas menos correctas o las sazona con palabras que en otro contexto resultarían groseras. También dice que se considera «60% mujer» porque es extremadamente sensible.

El chico que nació en el hospital policlínico del Bronx, en New York, el 26 de marzo de 1948, mostró gran intensidad desde pequeño. La extravagancia lo define, con los pañuelos colgados del micrófono y, últimamente, las plumas de gallo entretejidas en la melena, que son parte de su imagen, como el aullido emblemático. Suyos son los sonidos extremos con que identificamos a Aerosmith. Cuando a principios del 2006 Tyler perdió la capacidad de producirlos a consecuencia de un vaso sanguíneo roto en la garganta, tuvieron que suspender la gira y se sometió a una operación y tratamiento en Boston. Tyler salvó la voz y retomó el micrófono, pero en el 2009 se cayó del escenario porque «estaba volando». Ese accidente los obligó a otra cancelación y comenzaron a rodar los rumores de que los integrantes de Aerosmith buscaban otro vocalista.

En diciembre de 2009, su novia Erin Brady lo llevó a la clínica Betty Ford para que se desintoxicara. Estuvo hasta marzo de 2010, cuando salió «limpio» y se reincorporó al grupo. En junio, Kara DioGuardi -antigua jueza de American Idol, con quien meses atrás había colaborado en una canción- le planteó la posibilidad de ser parte del jurado de ese programa. A finales del verano de 2010 firmó contrato sin decirles nada a sus compañeros. Estaba en Las Vegas cuando Joe Perry lo increpó: «¿Cómo es que me entero por la prensa? ¿Por qué no me dijiste nada?». Tyler ripostó que meses atrás ellos planeaban echarlo. «Así que me conseguí un trabajo, de esa manera tengo algo seguro mientras ustedes deciden qué es lo que quieren hacer».

Steven Tyler afirma que a consecuencia de las drogas estuvo a punto de perderlo todo: familia, amigos y banda. Escribe en sus memorias: «No ha habido una mujer con quien tuve un hijo a quien no amara, pero siempre había dos trenes en marcha: mi familia y mi banda». En los últimos años se ha dado cuenta de que la familia es lo principal y mantiene una estrecha relación con sus cuatro hijos: Liv (1977), Mia (1978), Chelsea (1989) y Taj (1992), frutos de tres relaciones amorosas. Confiesa que no se dio cuenta del daño causado a ellos hasta que un día, llorando, Taj le dijo: «Papá, estabas tan ido por las noches que te tenía miedo».

Entre 1988 y 1999 logró zafarse de la adicción a las drogas que tuvo sus inicios con el uso de la marihuana en la adolescencia, pero se hizo sintió atado a los medicamentos de prescripción por diferentes dolencias físicas: desgarramiento en una rodilla, le diagnosticaron un tumor en el cerebro y las repercusiones de la hepatitis C. Cuenta que le dolía cada músculo, lo cual le impedía salir de la cama; se le cayó el pelo, las uñas se le pusieron amarillas y los dedos de los pies, naranja y púrpura. «Sientes que te estás muriendo», dice.

Todo lo contrario a lo que experimenta ahora que la vida le sonríe de nuevo, pasa tiempo con sus hijos y con su nieto Milo, de 6 años, a quien adora. Y, desde luego, con Brady, quien ha sido determinante para su recuperación y para que se mantenga en forma nuevamente. No es de extrañar que sea la musa de la canción en la que dice «qué bien se siente queriéndote». Y la vida también se siente bien.

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