Familia

Cierto o falso: ¿dar nalgadas a los niños afecta a su estabilidad emocional?

El castigo físico no educa. Te decimos cómo afectan las nalgas a los niños a su estabilidad emocional y los efectos negativos del castigo físico en la infancia.

Por Melisa Velázquez

- 28/01/2022 03:55
Nalgadas a los niños: consecuencias del castigo físico en la infancia

Nalgadas a los niños: consecuencias del castigo físico en la infancia (Getty Images)

El castigo físico no educa. Te decimos cómo afectan las nalgas a los niños a su estabilidad emocional y los efectos negativos del castigo físico en la infancia.

De acuerdo con las especialistas, dar nalgadas a los niños puede afectar a su estabilidad emocional, las consecuencias, por muy suaves que sean, las nalgadas pueden tener efectos que duran incluso cuando ya son adultos.

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Consecuencias del castigo físico en la infancia

A veces parece que los niños disfrutan rebasando una y otra vez la línea que les hemos marcado y, en ocasiones, cuando nos encuentran agotados, extralimitados o nerviosos, nosotros también podemos perder los nervios y recurrir a las nalgadas.

Después, claro, nos sentimos fatal. Aunque vengan a la mente frases de justificación como "es por su bien" o "a mí también me pegaron alguna vez y nunca pasó nada", en el fondo algo nos dice que estamos haciendo daño a nuestro hijo.

Así como ya nadie concibe que le peguen a los niños en la escuela (y no hace tanto tiempo de eso), dentro de unos años, seguramente el castigo físico en la familia también será historia.

El problema con el castigo físico cuando se trata de niños es que está tan aceptado en la sociedad que no es fácil reconocerlo como violencia.

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Foto: Getty Images

¿Qué es el castigo físico?

Castigo físico es el uso de cualquier forma de fuerza para corregir una conducta. Aquí entran las nalgadas, por muy suaves que sean, zarandearlo, los zapatazos, las bofetadas, los tirones de oreja, los pellizcos...

Todos son comportamientos violentos, igual que gritar, insultar o degradar a los niños (hablaríamos aquí de violencia psicológica).

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Consecuencias negativas del castigo físico

  • Solo enseña lo que no hay que hacer, no les decimos cuál es el comportamiento adecuado.
  • Enseña a obedecer por miedo y solo se garantiza que seguirán nuestras normas cuando estemos delante. ¿Qué pasará cuando tengan que decidir por sí mismos?
  • Su autoestima y su aprendizaje se resienten. Pueden tener sensación de soledad, tristeza y abandono y considerar que el mundo es un lugar amenazante.
  • Pueden producirse daños más graves de forma accidental.
  • Para los padres: ansiedad y culpa por no haber podido resolver la situación de una manera menos violenta.

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¿Por qué las nalgadas son malas para los niños?

Por muy suaves que sean las nalgadas, las bofetadas, los empujones o cualquier otro tipo de castigo físico, puede llegar a tener serias consecuencias en la estabilidad mental de los niños, que llega hasta la adultez.

En investigaciones anteriores se ha demostrado que el abuso físico y emocional tiene una alta correlación y puede ser de naturaleza similar a las nalgadas”, escriben los autores para la revista Child Abuse & Neglect.

Para el estudio, se consideró una muestra de 8 mil 300 adultos, en un rango de edad entre 19 y 97 años de edad. Cerca del 55 % de ellos relataron algún episodio de golpes o violencia física ‘correctiva’ durante sus años más tempranos de desarrollo. La mayoría sufrió de episodios depresivos o suicidas en algún momento de su adultez.

Con esta evidencia, los investigadores se dieron cuenta de que dar nalgadas a los niños puede generarles depresión, ansiedad y sentimientos abrumadores de culpa cuando alcanzan la mayoría de edad.

Buscar alternativas

Es importante cambiar la mentalidad, de manera que el castigo físico no figure en nuestro catálogo de respuestas ante las situaciones conflictivas. Así no recurriremos a él en situaciones estresantes.

La mayoría de los niños responden a un «no» contundente y firme (bueno, a veces serán unos cuantos «nos»). Y, aunque no entiendan nuestras palabras, sí que captan el tono.

Eso sí, las normas deben ser constantes (cuanto más tiempo pasemos con ellos, mejor), consistentes (que el «no» de papá no sea un «sí» de mamá o de la abuela) y permanentes (que no le permitamos hacer algo en unas ocasiones y en otras no).

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