La maldición familiar que alcanzó al menor de los Kennedy y a su esposa
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La maldición familiar que alcanzó al menor de los Kennedy y a su esposa

La historia de Carolyn Bessette, la 'it girl' de los noventa, y el trágico final junto con su esposo, John F. Kennedy Jr.

Por Mónica Isabel Pérez

- 05/11/2021 04:54

Hace un par de años, cuando el canal A&E estrenó Biography: JFK Jr. The Final Year, Carole Radziwill, quien fue una de las amigas más cercanas de Carolyn Bessette (publicista de Calvin Klein), declaró que esperaba que, entre otras cosas, el filme aportara más conocimiento sobre ella. “La opinión pública tiene una imagen superficial y plana de quién era. Y ella era muy, muy, muy interesante”.

El documental no tuvo una difusión masiva, pero ahora que el popular productor Ryan Murphy anunció la realización de la serie American Love Story, una continuación de creaciones como American Horror Story y American Crime Story, cuya primera temporada tratará sobre el intenso y trágico idilio entre Carolyn Bessette y John F. Kennedy Jr., quizá se le haga justicia. Y es que, hasta hoy, lo que se sabe de ella son dos hechos: que tenía un gran gusto para vestir, y por ello es considerada un icono de la moda de los 90, y que protagonizó la pareja dorada de aquella década en Estados Unidos, aunque su romance de cuento era más bien intenso y tormentoso. No obstante, Carolyn era más que eso.

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Carolyn Bassett, la 'nueva princesa de Camelot': quién era la esposa de John F. Kennedy Jr.

“Habrá grandes presidentes, pero jamás otro Camelot”, es una frase famosa de Jackie Kennedy. La pronunció en una entrevista después del asesinato de John F. Kennedy, quien era fanático de la leyenda del rey Arturo y del musical Camelot, inspirado en él. Desde entonces el mundo llamó así al reino de los Kennedy que, como sabemos, ha tenido destinos trágicos. Cuando la publicista neoyorquina Carolyn Bessette se unió a la familia, los medios pronto la empezaron a llamar “la nueva princesa de Camelot”, y su estilo hizo que se publicaran decenas de artículos sobre su vestimenta y cómo conseguir looks similares. La revista New York incluso la puso en portada, pero como en todo lo que se publicaba sobre ella, Carolyn terminaba siendo lo menos importante.

Eso lo ejemplifica el texto que acompañaba la foto de la tapa: “¿Qué es lo que John F. Kennedy Jr. ve en Carolyn Bessette? Lo que ella quiere que él vea: una mujer brillante, hermosa y ambiciosa, como su madre”. Sin duda, un texto de tono edípico y falto de sensibilidad, un hecho que le sucedería más de una vez en su vida pública.

La fama y el apellido de su esposo, John F. Kennedy Jr., eran capaces de eclipsarlo todo. Pero ella, que se convirtió en un icono, enfrentó la situación contracorriente para mantener su identidad a toda costa.

Nacida el 7 de enero de 1966, encarnaba a la perfección el estereotipo de su ciudad natal: una neoyorquina sofisticada que siempre se encontraba en el lugar y en el momento perfectos. Estudió una licenciatura en educación infantil en la Universidad de Boston, aunque no ejerció, ya que su impecable sentido de la moda la llevó a trabajar con marcas de la talla de Calvin Klein, en la cual inició atendiendo una boutique en Massachusetts para, más tarde, laborar como asesora de compras y directora de publicidad de la marca en Manhattan. Iniciaban los 90, una época dorada tanto para CK como para sus campañas publicitarias, que siguen siendo un referente en la industria.

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Bessette fue parte de ese éxito y era natural que no le gustara la posición en la que la colocaba el asedio mediático. Ella era una mujer trabajadora, inteligente y audaz, no la nueva princesa de un castillo inexistente y mucho menos “la esposa de alguien”, por más que ese alguien hubiera sido “el soltero más codiciado del mundo” y uno de los hombres más sexis del planeta.

“Yo le decía que era una bruja, pero en el buen sentido... Tenía un aura de poder, era misteriosa e inteligente… Te miraba a los ojos y sabías que había tocado tu alma”, opinó sobre ella Robert Littell, uno de los mejores amigos de John en el documental John F. Kennedy Jr.: The Story of His Final 24 Hours. Aunque en los diarios era señalada como calculadora y manipuladora, los testimonios de fuentes cercanas, como Littell, la describen como una persona sensible que sufría la persecución de los paparazzi, su mayor problema desde que inició su romance con John. Y fue el rechazo a ese acoso lo que la llevó al hermetismo.

Carolyn Bassette era más que 'una nueva Jackie': comparando mujeres en el poder

Antes de ser comparada con su suegra, Carolyn, la tercera hija de un ingeniero y de una administradora del sistema educativo de Nueva York, ya era reconocida por su belleza. En la preparatoria sus compañeros la nombraron “la persona más bella”, pues era una de las chicas más populares y sociables, y se dice que iba a tantas fiestas que su madre la cambió de su escuela en el barrio más bohemio de Nueva York a un colegio católico para que tomara sus estudios más en serio. Ella lo hizo y consiguió su título universitario, pero no abandonó su vida social. Por el contrario, su presencia se convirtió en una constante de los eventos exclusivos de la ciudad, en particular los del mundo de la moda, donde incursionó como modelo mientras estudiaba.

¿Cómo se conocieron John Kennedy Jr. y Carolyn Bessette?

Fue después de graduarse que comenzó a trabajar en Calvin Klein teniendo un asenso meteórico gracias a su buen gusto y gracia. Pero antes de dedicarse de lleno a su trabajo como publicista y productora de los shows del famoso diseñador, Carolyn fue comisionada para asesorar a clientes de alto perfil. Fue durante esa época que coincidió por vez primera con John F. Kennedy Jr. Para entonces, el hijo del expresidente de Estados Unidos era novio de la actriz Daryl Hannah, célebre por su papel de sirena en la película Splash de 1984. Nada sucedió aquella vez, aunque dos años más tarde ambos se encontraron de nuevo cuando el senador Ted Kennedy, tío de John, los presentó.

Bessette fue conocida por su buen gusto. Amaba prendas básicas, como las camisas blancas. Su imagen minimalista llamaba aún más la atención en los 90, cuando la moda procuraba el maximalismo.

Era 1994. “Podías sentir que había algo especial entre ellos dos”, dijo tiempo después el senador sobre la pareja. Todos estaban de acuerdo con eso. Para Carole Radziwill, era claro: “Él la amaba y ella a él. Se volvían locos el uno al otro”. Esto, quizá, de manera literal. Radziwill platica que Carolyn era la única persona que se atrevía a darle opiniones honestas a John, acostumbrado a que toda una nación lo llenara de halagos. Ella no jugaba a eso. Era realista y le decía lo que opinaba sobre sus ideas y proyectos. Y eso, para él, era un conflicto atractivo.

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Sin embargo, para Carolyn aliarse a la familia Kennedy implicó sensaciones menos triviales. Un año después de su segundo encuentro ya vivían juntos en su departamento de Tribeca, que ella tenía que dejar antes de las 7 am si quería salir durante el día sin ser acosada por los fotógrafos que estaban prácticamente instalados en su puerta.

Cuándo se casaron John Kennedy Jr. y Carolyn Bassette: el inicio del fin

Fue en 1996 cuando ella y John se casaron en una ceremonia privada en la isla de Cumberland, Georgia, donde ella vistió un impecable diseño hecho por Narciso Rodriguez para Cerruti y todo parecía un cuento de hadas, aunque no lo era tanto. Debido a su matrimonio de alto perfil, Carolyn tenía problemas hasta para ir a trabajar, así que abandonó Calvin Klein. Encontrar otro trabajo le resultó imposible porque dado su nuevo estatus de celeb, su calidad como profesional era puesta en duda, así que terminó por dedicarse a proyectos de caridad. Eso sí, continuó asistiendo a fiestas, aunque pronto comenzaron a aparecer artículos sobre una posible adicción a la cocaína, lo que aseguraban que la hacía “más paranoica y controladora”.

Por otro lado, también fue afectada por los rumores de que John le era infiel y se supo que, mientras él quería iniciar una familia, ella no. Todo eso se sumó a un escándalo cuando Michael Bergin, quien fue modelo para Calvin Klein, aseguró que mantuvo un affaire con ella antes y durante su matrimonio (Bergin incluso publicó un libro: El otro hombre).

La noche trágica: cómo murió John F. Kennedy Jr. y su esposa, Carolyn Bassette

Cuando el 17 y 18 de julio de 1999 los medios comunicaron que John, Carolyn y su hermana mayor Lauren estaban perdidos tras un accidente aéreo cerca de la costa de Martha’s Vineyard, casi todos asumieron que habían muerto.

La tarde del 16 de julio habían dejado Nueva York en un vuelo privado para asistir a una boda. El piloto era John y las hermanas Bessette, las pasajeras. Despegaron con todo en contra: se hacía de noche, otros vuelos habían sido suspendidos para evitar faltas de visibilidad y John había tenido un día estresante. Aún así, y pese a que Carolyn dudaba sobre asistir a esa boda debido a desacuerdos con John, Lauren la convenció para que se reconciliaran y fueran al evento juntos, relata el documental John F. Kennedy Jr.: The Story of His Final 24 Hours.

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Fue, quizá, uno de los pocos instantes en los que la socialité no empujó por tener la razón y cedió. Lo que sucedió después conmocionó al mundo. Con la visibilidad obstruida, John no pudo hacer un acuatizaje de emergencia y el avión cayó en el océano Atlántico a poca distancia de su destino. Los cuerpos de los tres tripulantes fueron encontrados cinco días después. El final trágico de la pareja ocurrió cuando los rumores sobre su divorcio cobraban más intensidad.

Lo cierto es que Carolyn quería recuperar su vida. Hay fuentes cercanas que desmienten la crisis. Ellos de cualquier manera discutían seguido y en un tono elevado, como dejaban ver los periódicos y las revistas de la época. Pero no era ilógico que Bessette hubiera decidido abandonar el ojo público, aunque eso le costara su matrimonio.

La neutralidad de las prendas elegidas por Carolyn hicieron que su guadarropa sobreviviera al tiempo y que sus looks sigan vigentes a poco más de 20 años de su muerte.

La situación era insostenible porque el asedio no paraba pese a que John suplicaba a los medios que respetaran el espacio de su esposa y a que la situación le provocó una depresión clínica. Ella huyó lo más que pudo. Incluso es difícil encontrar entrevistas suyas y, mucho menos, declaraciones en audio. Cuando para la película Gone Girl, la actriz Rosamund Pike inspiró su personaje en ella por instrucción del director David Fincher, buscó registros de la voz de Carolyn sin éxito.

Fue, por años, una de las mujeres de las que más se habló en el mundo, en una década dominada por Lady Di y Madonna, pero también una de las menos dispuestas a seguirle la corriente a la demanda popular. No sólo no daba entrevistas, tampoco accedió a participar en shootings de moda y se abstuvo de hacer declaraciones sobre los chismes que la rodeaban. Todos querían tener un poco de Carolyn Bessette para sí. Pero durante sus 33 años de vida ella decidió pertenecerse sólo a sí misma.

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