Realeza

Ellas son las royals que han sido víctimas de la anorexia y la bulimia

Anorexia y bulimia en la realeza: conoce a las royals que en su obsesión por estar delgadas, sufrieron de trastornos alimentarios.

Por Melisa Velázquez

- 24/09/2021 08:54
Anorexia y bulimia en la realeza

Anorexia y bulimia en la realeza (Getty Images)

Anorexia y bulimia en la realeza: las princesas Diana de Gales y Victoria de Suecia fueron las primeras que, en su obsesión por estar delgadas, sufrieron trastornos alimentarios, los cuales resultaron ¡terribles para ambas! Sin embargo, no han sido las únicas.

Anorexia y bulimia: ¿qué son los trastornos alimentarios?

Los trastornos alimentarios son afecciones graves de salud mental. Implican problemas serios sobre cómo se piensa sobre la comida y la conducta alimenticia. Se puede comer mucho menos o mucho más de lo necesario.

La anorexia y la bulimia son los problemas más comúnes, desde celebridades e incluso miembros de la realeza, se han visto afectadas por ellos en su afán de mantener la apariencia perfecta.

Anorexia y bulimia en la realeza

Ellas son las royals que han estado en la mira por luchar con su imagen y sus trastornos alimenticios.

Diana de Gales (princesa Diana)

Diana, cuando se casó con Carlos, era una jovencita de pecho voluptuoso y curvas, criticada por estar “rellenita”.

Dicen que él se burlaba del baby fat de su joven esposa y que vivía secretamente enamorado de Camilla, quien sí tenía unos kilos de más y hasta hoy luce una figura “cuadrada y necesitada de un buen sostén”.

En consecuencia, Diana comenzó a sufrir bulimia; se puso en extremo delgada y al ser una mujer alta, se le notaba todavía más.

Foto: Getty Images

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Victoria de Suecia

Victoria de Suecia, por su parte, era en definitiva “gordita”, y para los suecos, una princesa heredera no podía verse así. Victoria desarrolló anorexia ¡y fue un enorme sufrimiento para ambas!, la prensa sensacionalista de los tabloides comenzó a señalarlas, entonces, por su flacura.

Para su suerte, ésta última, durante el proceso de curarse y ponerse en forma, encontró al amor de su vida, su marido actual, Daniel Westling, ¡quien era su entrenador personal!

Catalina Amalia de Orange

En Europa hubo un incidente que ha vuelto a traer las cuestiones del peso de las royals a los tabloides, y fue cuando en Holanda se comenzó a criticar que la princesa heredera, Amalia (de 13 años en ese entonces), hija mayor de la reina Máxima y el rey Guillermo Alejandro, esté un poco pasada de kilos.

¡Pobre pequeña!, a su corta edad ha sido blanco de discusiones de políticos holandeses que se oponen a la monarquía.

Foto: Getty Images

Letizia de España

Un ejemplo es la delgadez que se acentúa más y más en la reina Letizia de España, en un país donde tener sobrepeso es casi un pecado y la prensa se expresa con crueldad cuando un famoso aumenta tan sólo un gramo.

¿Será que, en su afán de lucir perfecta y de pertenecer a esa snob clase alta que la ha criticado desde que fue presentada como la novia del príncipe Felipe, se volvió víctima de esta “dictadura”? ¡Aquella chica con un pantsuit blanco, unos kilitos más y un rostro sin retocar, lucía mucho más natural y amigable!

Duquesa María Teresa

En Luxemburgo lo de las “grasa extra” es otra historia, pues la gran duquesa, María Teresa, tiene tendencia a engordar y por años las
observaciones han sido continuas.

Con su cara bonita y su baja estatura, se arregla siempre muy guapa. No obstante, es cierto que desde su matrimonio ha ganado varias tallas porque es muy gourmet y le encanta comer.

Y aunque los medios no pierden oportunidad de notarlo, a ella se le ve muy enamorada de su marido y feliz con su familia; ¡nada le borra la sonrisa!

Foto: Getty Images

Carolina de Mónaco

La obsesión por vigilar el cuerpo de las soberanas siempre ha existido. Cuando la princesa Carolina de Mónaco era soltera y llevaba una vida de pura discoteca y con varios novios, tuvo temporadas en que se señalaba su delgadez extrema, pero después de casarse y tener hijos, su talla no varió más y luce regia, contenta de cómo es.

Su hija, Carlota Casiraghi, ha atravesdo por lo mismo; a veces luce peligrosamente al borde de la anorexia, aunque al enamorarse, que ocurre a menudo, vemos que aumenta unos kilitos, sonríe y nadie la juzga. Barriga llena... corazón contento.

Sin embargo, a su hija menor, la princesa Alejandra de Hannover, se le tiene “en la mirilla” desde que era una niña redondita, muy parecida a su padre, el príncipe Ernesto de Hannover.

Foto: Getty Images

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