Realeza

Cuando los Windsor visitaron México

Corría el año de 1975 cuando la soberana británica y su esposo, el duque de Edimburgo, visitaron México. Aquí un repaso de los viajes.

Por mdaphnis

- 30/09/2021 01:14
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Corría el año de 1975 cuando la soberana británica y su esposo, el duque de Edimburgo, visitaron México. Fue la primera vez que una soberana de la monarquía más importante del mundo pisaba este país. Volvió en menos de una década y hubo de todo, hasta espionaje. Su hijo, el príncipe de Gales hizo, lo propio 40 años después y el anecdotario incluye sones, chapulines y una trajinera…

Viajar por el mundo, hacer visitas protocolarias, diplomáticas y hasta políticas es parte del papel que juega una reina de tal magnitud a favor de su país. Eso es lo que hace la Corona más poderosa del mundo. Como cabeza reinante de la Gran Bretaña, Isabel II acudió a México en 1975, tras haber invitado al presidente Luis Echeverría a Londres, donde él ofreció una cena con pollito y pipián… Suficiente motivo para querer venir a degustar la alta cocina mexicana.

Sí, la reina Isabel II sirvió a su vez pollo en pipián cuando le tocó ser anfitriona de la cena de agradecimiento –como dicta el protocolo real– en la suite Virreyes del hotel Camino Real, donde se hospedó el 24 de febrero de 1975, día en que un monarca pisaba México por primera vez.

La primera vez que pisó suelo mexicano

La comitiva real encabezada por la reina Isabel II y su esposo Felipe, duque de Edimburgo, llegó a Cozumel a bordo del buque real Brittania. Desde ahí volaron a la Ciudad de México, donde los recibieron el presidente Echeverría, su esposa “Esthercita” Zuno y el pequeño Benito Echeverría Zuno.

En un lujoso Ford Mónaco descubierto, Isabel y Felipe desfilaron por Paseo de la Reforma, entre flores y vítores, hasta llegar al Zócalo. “Un mosaico de flores y colores le da la bienvenida a los ilustres invitados con el rostro de la reina y las siluetas de Cantinflas y Charles Chaplin”, dijo Pedro Ferriz Santa Cruz, durante la transmisión en vivo que realizó Televisa.

A bordo de un auto descapotable, la reina y el duque de Edimburgo desfilaron por Paseo de la Reforma hasta el Zócalo. Tras la ceremonia oficial, convivieron con casi tres mil invitados en Palacio Nacional.

(Foto: Getty Images)

La primera actividad en la capital fue en el Lienzo Charro del Pedregal para presenciar el espectáculo de escaramuza; de ahí acudieron a la residencia privada de Echeverría en San Jerónimo para una comida especial.

“El menú: langosta de Baja California en salsa de aguacate; filete Xóchitl aderezado con calabaza, elote, huitlacoche y frijoles; pastel de guayaba y dulces regionales”, reportó El Universal.

Excélsior, por su parte, informó que el secretario privado de la reina, Martin Charteris, dijo que su platillo favorito había sido el pollo al pipián.

Las joyas que usó en México

La reina utilizó la tiara Kokoshnik para la comida en casa de Luis Echeverría esta preciada tiara que originalmente perteneció a la zarina Alejandra por su 25
aniversario de bodas en 1888. Para la cena en Guanajuato optó por no usar tiara y sí un collar parure de piedras preciosas a juego con su vestido imperial.

(Foto: Getty Images)

En la cena en Camino Real, Echeverría le obsequió una reproducción de la Máscara de Xipe de Montealbán. Al día siguiente viajaron a Guanajuato. Presenciaron la obra “Homero” en el teatro Juárez y visitaron la Alhóndiga de Granaditas, el monumento al Pípila y lo mejor: el mercado Hidalgo, en el que degustaron tlacoyos y otros antojitos que le obsequiaban los comerciantes.

(Foto: Getty Images)

Esta escena se repitió en Oaxaca al otro día en los mercados. La reina y el duque compraron telares y objetos artesanales “en efectivo y sin regatear”. Por último, visitaron el sitio arqueológico de Montealbán y disfrutaron de una muestra de La Guelaguetza.

La monarca y su séquito partieron del icónico puerto de Veracruz el 1 de marzo, pero no fue debut y despedida, pues volvieron en 1983, el 17 de febrero.

(Foto: Getty Images)

Cuando los Windsor visitaron México. Una visita polémica

En esta nueva ocasión, la reina y el príncipe consorte fueron recibidos por el presidente Miguel de la Madrid en el puerto de Acapulco. El contexto era delicado:

Gran Bretaña y Argentina se confrontaban en La Guerra de las Malvinas y México había abogado por la paz en El Tratado de Tlatelolco.

“México viene de su peor crisis monetaria y a De la Madrid le ha venido muy bien que Inglaterra anunciara que no bajaría el precio de sus crudos en el Mar del Norte; pero la falta de solidaridad con el Cono Sur hace de esta una visita polémica”, escribió el filósofo Torcuato Luca de Tena, columnista del diario ABC de España que fundó su
abuelo.

Además de eso, Isabel II visitó el puerto Lázaro Cárdenas donde la recibió el entonces gobernador Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano. ¿El objetivo? Conocer Altos Hornos de México, o Sicartsa. “Ahí se reunió con trabajadores y el director de la planta, a la que la Gran Bretaña hizo una inversión monetaria importante”, reportó El Sol de México. Esto confirmaba que, después de todo, la visita real sí tenía claros tintes político – económicos.

De hecho, en abril de 2019, el Archivo General de la Nación reveló documentos de la Dirección Federal de Seguridad de la época, que enarbolaron un aparato de espionaje “a opositores y comunistas que calificaban de indeseables a los monarcas”, no solo en la visita de 1983 sino desde 1975 “espiaron con detalle hasta de la hora del té de la reina”, publicó la agencia EFE.

El espionaje parece haber surtido efecto porque tampoco hubo contratiempos, “ni la emoción de la primera vez”, describe el ABC. El 19 de febrero viajaron rumbo a Puerto Vallarta, donde la reina recibió las llaves de la ciudad y posteriormente a La Paz a bordo de su lujosa embarcación. Fue en el Britannia donde la reina ofreció la tradicional comida protocolaria a sus anfitriones.

Aquí sí fue noticia su llegada, porque la gente se volcó a las calles del centro a verla y algunos comercios aún presumen las fotos de la reina en el puerto paceño. Tras visitar Los Cabos y Loreto, la comitiva real viajó a San Diego.

Una nota de un diario paceño cuenta que el fotógrafo local Carlos Reyes la siguió durante todo el viaje, visitó con la pareja real hacia el restaurante El Caimancito, que en la que se ofreció un banquete de estado.

La leyenda local paceña afirma que la perla que ostenta la Corona de St. Edwards (la que se usa en la coronación) lleva una perla grisácea de La Paz. La leyenda local dicta que en 1882 cuando La Paz estaba aún en el apogeo del cultivo de perlas negras dos buzos que trabajaban en la empresa perlera “Antonio Ruffo Santa Cruz” viajaron a la ciudad de San Francisco, California, donde mostró la perla al embajador británico Sir Anthony Fein, y a través de él se la obsequió al rey Eduardo VII (abuelo de Isabel II). Según la leyenda se le llamó la perla “Great Lemon” porque era del tamaño de un limón.

Sin embargo, The Royal Collection (que resguarda las joyas de la Corona) no tiene certeza del origen; otra versión reza que todas las perlas son del collar de Ana Bolena, aunque bien podrían ser de cualquier procedencia… Recordemos que durante el reinado de Charles I en 1642 fue la Guerra Civil inglesa y el orquestador del golpe de estado Oliver Cromwell mandó destruir toda la regalia, entre ellos todas las coronas, joyas y pinturas de la era Tudor y Stuart. Esta Corona data de 1661. No hay certezas de la procedencia de las perlas, pero nos encanta la posibilidad de que sea mexicana.

Lo que sí sabemos es que le encantó el lugar, “a tal grado que surgió como tema de conversación en octubre de 1998, cuando el presidente mexicano Ernesto Zedillo realizó una visita de Estado a Londres. La reina habló al mandatario mexicano su travesía por la península y su visita a laguna Ojo de Liebre, ‘donde casi pudo tocar las ballenas’”, recoge el diario El Sudcaliforniano en 2019, cuando se conmemoró el aniversario 36 de la visita. Todavía es posible visitar “El muelle de la reina”, en donde desembarcó el Britannia, aquel febrero de 1983.

Cuando los Windsor visitaron México. En tiempos actuales

La reina Isabel II había recibido en el Palacio de Buckingham además de Luis Echeverría, a Miguel De la Madrid en 1983, a Felipe Calderón en 2009 y a Enrique
Peña Nieto en 2015 con motivo del Año Dual México – Gran Bretaña, misma razón por la que el príncipe de Gales y su esposa, la duquesa de Cornualles –conocidos coloquialmente como Carlos y Camilla–, viajaron a México en noviembre de 2014.

Los duques visitaron el Museo de San Ildefonso para la apertura de una muestra binacional y el Museo Dolores Olmedo, ahí fueron agasajados por el chef Enrique
Olvera, quien no tuvo reparo en servirles chicatanas en una botana; Carlos se subió a las trajineras de Xochimilco (y tambaleó en ellas), bailó sones en Campeche y se reunió con la duquesa para pasar el Día de Muertos en Real del Monte.

El príncipe no era ajeno a nuestro país, había venido en 1966, 1970, 1993 y 2002, esta última fue en visita no oficial para un partido de polo en el Campo Marte, con su gran amigo, el ya fallecido polista Carlos Gracida. ¿Volveremos a recibir a Carlos, príncipe de Gales y duque de Cornualles algún día, y como rey?

*Este artículo fue originalmente publicado en Muy Interesante Edición Especial La reina eterna, en marzo de 2020.
Por Gabriella Morales-Casas

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