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En la realeza: 10 años de matrimonio

Federico y Mary de Dinamarca y Felipe y Letizia de Austurias… ¿Felices o no a 10 años de su enlace matrimonial?

En el mes de mayo de 2004, con sólo ocho días de diferencia, se celebraron en Europa dos bodas que se convirtieron en noticias de primera plana en el mundo de la realeza. ¿Qué tuvieron en común esos matrimonios, además del derroche de glamour y del despliegue mediático? Lo primero: en ambos casos, los novios son príncipes herederos al trono de sus respectivos países. Lo segundo: las novias eran plebeyas, sin una gota de “sangre azul” en sus venas.

La primera de esas bodas tuvo lugar en la catedral de Nuestra Señora de Copenhague, el día 14 de mayo, con el príncipe Federico de Dinamarca y la abogada y experta en mercadeo Mary Donaldson como protagonistas. En la segunda, realizada en la catedral de la Almudena de Madrid, el día 22 de mayo, los contrayentes fueron el príncipe Felipe de Borbón y la periodista Letizia Ortiz Rocasolano.

A las dos bodas acudieron numerosos representantes de las casas reales del mundo y se celebraron en un ambiente festivo y con grandes muestras de alegría popular. Ahora que estas dos parejas están a punto de cumplir el décimo aniversario de su unión -es decir, sus “bodas de aluminio”-, no está de más recordar cómo comenzaron esas historias de amor y cuál es su situación en la actualidad.

TODO EMPEZÓ EN UN PUB…

Un pub no es el lugar donde más posibilidades tiene una chica de conquistar al príncipe heredero de una corona, pero eso fue lo que le sucedió a la australiana Mary Donaldson. Todo empezó en un pub de Sidney, durante los Juegos Olímpicos del año 2000: allí, Federico de Dinamarca vio por primera vez a su actual esposa. Años después, el príncipe evocaría ese encuentro diciendo: “Nuestros destinos quedarán sellados incluso aunque ninguno de los dos estuviera consciente de ello…”.

Durante tres años, la pareja tuvo una discreta relación a distancia, hasta que en octubre de 2003 se anunció formalmente su compromiso. No hubo que esperar mucho por las campanas de boda en Copenhague: siete meses más tarde, los novios se dieron el sí ante el altar y Mary, de 32 años de edad, se convirtió en princesa y futura reina de Dinamarca. El día de la boda, la novia usó el famoso “velo de la suerte” de las reinas de Dinamarca, un regalo que le hicieron a la bisabuela de Federico en 1905.

En la plaza del palacio Amalienborg, residencia oficial de la reina Margarita, se reunieron alrededor de 20 mil personas, haciendo ondear banderas danesas y australianas. Todos aguardaron con entusiasmo el momento en que los recién casados se asomaron al balcón del palacio para saludar a sus súbditos. En ese escenario, para alegría general, se dieron su primer beso de amor en público, largo y apasionado, que fue acogido con tres sonoros “¡hurra!”. La reina Margarita, muy emocionada, besó a su hijo y a Mary, dejando claro así que aceptaba sin reticencias como nuera a la esposa elegida por Federico.

Cuando los recién casados y los padres de los novios se retiraron del balcón, el público siguió aplaudiendo y reclamando su presencia. Sorpresivamente, Mary y Federico reaparecieron y se fundieron en un fuerte abrazo, como prueba de su amor y de la felicidad que estaban viviendo.

“Desde hoy Mary es mía y yo soy suyo”, dijo Federico ese inolvidable 14 de mayo. “Esta frase es mucho más que simples palabras. Significa el fin de un período de libertad, de ensayo, en el que crecía solo. Esta frase tiene, además, otro sentido. No es sólo el principio, sino que significa responsabilidad, confianza y compartir”.

FOTOGALERÍA: DOS PAREJAS REALES MUY DEL SIGLO  XXI

UN MATRIMONIO POPULAR

A 10 años de su boda, Federico y Mary tienen un matrimonio estable, con cuatro preciosos hijos: el príncipe Christian, nacido en el 2005; la princesa Isabella, que llegó al mundo en el 2007, y los gemelos Vincent y Josephine, nacidos en el 2011. La familia reside en el palacio de Fredensborg.

Su alteza real Mary ha sabido ganarse el corazón de los daneses gracias a su simpatía y su trabajo social. Desde el 2007 ella preside la Fundación Mary, que busca favorecer la comprensión de la diversidad cultural y el “derecho a pertenecer” para mejorar las vidas de las personas y sus familias. Mary también es un icono fashion y diseñadores como Karl Lagerfeld y Tommy Hilfiger han alabado su elegancia al vestir. Por supuesto, nunca faltan los detractores. Pero mientras unos pocos la acusan de frívola y de derrochar el dinero del estado, la mayoría alaba su protagonismo en la lucha contra el bullying, su apoyo a la industria danesa de la moda y su ejemplo al reciclar vestidos y comprar en tiendas de precios económicos. La simpatía del príncipe Federico también es muy alta y en varias oportunidades ha sido elegido, por votación popular, “el danés del año”.

AMOR REAL EN ESPAÑA

En el año 2003, cuando la presentadora de noticias Letizia Ortiz aparecía cada noche en las pantallas de los televisores, nadie en España sospechaba que la periodista estaba teniendo un romance secreto con el soltero más codiciado de su país: el apuesto Felipe de Asturias, príncipe heredero del trono.

Letizia y Felipe se conocieron en diciembre de 2002 y, pese a los obstáculos que hacían parecer poco viable un futuro juntos -el principal: ella era divorciada y, además, había convivido, sin casarse, con otro hombre-, la tenacidad del príncipe se impuso a la oposición inicial de sus padres. Menos de un año después, se anunció el compromiso de ambos. Lo demás es historia. El día de su matrimonio, Letizia lució un vestido de novia muy sobrio. Su diadema fue la misma que usó la reina Sofía en su boda. El velo, bordado con guirnaldas, fue un regalo de Felipe. En la ceremonia estuvieron presentes representantes de casas reales reinantes y también de monarquías depuestas. Una vez concluida la boda, la pareja salió de la catedral de la Almudena en un Rolls-Royce y recorrió algunas de las más populares avenidas madrileñas, saludando al pueblo. Como parte del recorrido, hicieron un alto en la basílica de Nuestra Señora de Atocha para que Letizia depositara su ramo de novia ante la imagen de la Virgen de Atocha, patrona de la realeza española.

¿Fue aceptada Letizia de buena gana por sus suegros o a estos no les quedó más remedio que recibirla ante la amenaza de Felipe de renunciar a su derecho al trono si se oponían a su elección? A pesar de lo que se ha escrito al respecto, nada se sabe con certeza.

De lo que no cabe duda es de que la ex periodista se apropió rápidamente de su papel de royal, comportándose con aplomo y distinción natural. Para muchos, en estos últimos años en que la casa real española ha protagonizado escándalos y ha sido muy criticada, Letizia y Felipe han logrado mantenerse a flote en medio de la tormenta.

De hecho, al cumplir sus 46 años, el príncipe obtuvo su nivel más alto de aceptación entre sus compatriotas, según una encuesta de un importante periódico nacional, en la que se afirma que nunca el pueblo lo había querido tanto. Un 70% de los consultados manifestó su aprobación por la labor diplomática de Felipe.

Letizia, sin embargo, es una figura más controversial que su esposo: mientras unos simpatizan con ella, otros la critican sin piedad. Ha sido fustigada por su extrema delgadez y por su actitud un tanto “seca”, pero también ha sido elogiada por su elegancia, por la discreción con que representa a la casa real y por su trabajo benéfico.

Los príncipes de Asturias son padres de dos niñas: la infanta Leonor, segunda en la línea sucesoria de la corona española, nacida en el 2005, y la infanta Sofía, nacida dos años más tarde.

¿FELICES… O NO TANTO?

Como suele suceder a menudo con los matrimonios reales, los rumores de problemas y discrepancias entre Felipe y Letizia no han faltado a lo largo de esta década. Incluso a fines de enero de este año el palacio de la Zarzuela reconoció la existencia de “altibajos” en la relación de la pareja. Y aclaró de inmediato: “Los ‘normales’ al llegar a 10 años de matrimonio”.

Las salidas a divertirse de forma independiente, que han realizado los príncipes en los últimos tiempos, no son muy bien vistas. E incluso se afirma que una vez las cámaras captaron a Letizia en un acto público sin su anillo de casada. Detalles como esos hacen que algunos especulen sobre una supuesta crisis matrimonial y también sobre una posible separación. ¿La respuesta que ellos dan a esos cotilleos? Aparecer en público, en compañía de sus hijas, compartiendo muestras de afecto y miradas de complicidad. En fin, que como royals que son, estos dos matrimonios siempre estarán bajo el escrutinio de los medios de prensa. Y es que muchos parecen olvidar que, aunque sean los herederos de un trono, Mary, Federico, Letizia y Felipe son, ante todo, seres humanos y que, por tanto, no están exentos de vivir las desavenencias y reconciliaciones que experimenta cualquier pareja común y corriente durante su convivencia.

¡Feliz décimo aniversario para ellos! ¡Y que celebren muchos más!

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