Realeza

El estricto protocolo de las royals cuando esperan un bebé —y cómo se complicó el embarazo de la princesa Diana

Entre la realeza, tener un hijo no es sencillo. Estos son los detalles del estricto protocolo a seguir.

Por Redacción Vanidades

- 15/08/2022 04:38

Entre la realeza, tener un hijo no es sencillo. Este es un repaso a los embarazos memorables y detalles del estricto protocolo a seguir cuando las royals se embaraan. 

Por generaciones, la casa real decide cómo organizar la llegada de un pequeño royal, ¡y más cuando se espera al que esté en orden de sucesión de la Corona!

Éstas son normas que ni Meghan Markle pudo cambiar cuando nació Archie, ya que el protocolo ha sido seguido por distintas generaciones de la familia real, incluyendo a su concuña Kate Middleton, duquesa de Cambridge, a su fallecida suegra, la princesa Diana y, por supuesto, a la propia reina Isabel II.

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1) Nada de ‘revelaciones’ del sexo del bebé y hospitales no permitidos 

Una de las reglas es que no pueden revelar el sexo del bebé. El resultado del ultrasonido sólo lo pueden compartir con la reina Isabel II y no con otros familiares o amigos íntimos.

La princesa Diana fue la primera royal que no dio a luz en Buckingham o en Kensington (como solía ocurrir cuando lo estableció así la reina Victoria, quien organizaba el parto en un minihospital temporal habilitado en los palacios) y Kate nunca dudó que, igual que Diana, daría a luz en el St. Mary’s, siguiendo la nueva tradición.

2) Las royals no pueden hacer muchas actividades cuando están embarazadas

Las royals embarazadas tienen prohibido viajar. Tampoco puede beber alcohol, fumar, hacer ejercicios bruscos, montar bicicleta o caballos. Y aunque no tiene que ‘guardar reposo’ como sucedía antes, no debe tomar riesgos. Luego, al dar a luz, dejará sus actividades oficiales durante al menos cuatro meses.

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3) El protocolo de vestimenta para la realeza cuando nace un bebé

Cuando han nacido, los niños reales deben seguir un código de vestimenta. No los verás jamás con camisetas estampadas con superhéroes o princesas de caricatura. El protocolo es riguroso: los varones deben usar pantalón corto hasta los ocho años y las niñas vestido y cárdigan, ¡y nada de pantalones o leggings!

Por otro lado, aunque a nivel privado los bebés tengan apodos cariñosos, desde recién nacidos, en presencia de otras personas, hay que llamarlos por su nombre completo. El príncipe George es ‘George’, no ‘Georgie’, ‘Jorgito’ o ‘Calabacita’.

¿Otra restricción que afecta a los royals? Las selfies están prohibidas a cualquier edad y circunstancia, ¿se imaginan? No pueden tomarse fotos ellos mismos, ni con alguien que se los pida.

Los embarazos más famosos de la realeza

Éstas son algunas de las esperas de pequeños royals que mantuvieron en vilo al mundo.

Kate Middleton embarazada

Cortó las salidas desde el comienzo de sus embarazos de los príncipes George, Charlotte y Louis, esto debido a una condición llamada hiperémesis gravídica, que provoca fuertes náuseas y mareos en el primer trimestre. En los dos primeros, incluso, tuvo que ser hospitalizada, aunque con el del príncipe Louis se sintió mucho mejor.

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Princesa Diana embarazada

También sufrió hiperémesis gravídica y se desmayó en una ocasión estando embarazada del príncipe William. En sus confesiones al escritor Andrew Morton, dijo: “El mundo se derrumbaba a mi alrededor, no comía ni dormía bien. Los vómitos eran horribles y sólo podía estar acostada. Con Harry me sentí bien, pero con William fue espantoso porque mi esposo no me creía. Eso lo hacía todo peor”.

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Reina Isabel II embarazada

Tuvo cuatro embarazos muy distintos. En el primero, cuando esperaba al príncipe Carlos en 1948, tenía 22 años y vivía feliz en la isla de Malta con el príncipe Felipe, quien era parte de la Marina Real Inglesa. Y aunque la entonces princesa sufrió vómitos al inicio, la pareja llevaba una vida social activa y ella vivía la que describió “la etapa más feliz de mi vida”.

Durante el embarazo de la princesa Ana vivieron igual los primeros seis meses y se mudaron a Londres los últimos tres. Pero cuando se convirtió en reina todo cambió. Durante los embarazos de Andrés y Eduardo, el protocolo, incluso, le impidió ir a la ceremonia de apertura del Parlamento, las dos únicas ocasiones en que no ha estado presente en su largo reinado.

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Sarah Ferguson, duquesa de York, embarazada

Como su esposo, el príncipe Andrés, estaba 90% del tiempo viajando con la Marina Real Inglesa, Fergie comía todo el tiempo. En su embarazo de la princesa Beatriz (cuenta en su libro My Story) no paraba de hacerlo.

“Mientras más salchichas y sándwiches con mayonesa comía, más quería. Me sentía triste y lucía como un elefante”. Con el de Eugenia, Sarah se sintió mejor, ya que Andrés comprendió su depresión y pasó más tiempo con ella.

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Sophie, condesa de Wessex, embarazo

La esposa del príncipe Eduardo, hijo menor de Isabel II, tuvo dos muy problemáticos. En 2001 perdió un bebé y en 2003 casi le cuesta la vida por complicaciones en el embarazo de su hija Lady Louise. Fuertes dolores la llevaron al hospital seis semanas antes de tiempo y fue intervenida en una operación en la que se temió por su vida y la de la niña. Cuatro años más tarde nació James y Sophie se atrevió a ir al aniversario de Diamantes de la reina Isabel II y el príncipe Felipe un mes antes de dar a luz.

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Embarazo de la princesa Margarita

La rebelde más famosa de la familia antes de la llegada de Diana, fue la hermana menor de Isabel II. Una mujer bella y sofisticada que hacía lo que quería. Casada con el fotógrafo Antony Armstrong-Jones, conde de Snowdon, dejó sus salidas oficiales tan pronto quedó embarazada, ya que la aburrían, pero a nivel privado continuó yendo a fiestas y siguió bebiendo y fumando ¡durante sus dos embarazos! Sus hijos Lady Sarah Chatto y el vizconde Linley de milagro nacieron sin problemas. 

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Embarazo de la princesa Ana del Reino Unido

“The Princess Royal” es la única hija de Isabel II. Ama tanto los caballos que, aun esperando a Peter y a Zara Phillips, montó y asistió a competencias, incluso, pocos días antes de dar a luz. Con discreción hace siempre lo que quiere. Se divorció del padre de sus hijos, Mark Phillips, luego de 19 años, cuando se enamoró de su actual esposo, Tim Laurence. Dijo sentirse aburrida durante sus embarazos. 

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Por: Mari Rodriguez Ichaso / Foto:  Getty Images

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