Hay historias que los niños quieren volver a escuchar apenas terminan, Moana tiene mucho de eso: un océano que parece tener voluntad propia, una joven decidida a descubrir qué existe más allá del arrecife, un semidiós con un enorme anzuelo mágico y personajes como Pua y Heihei que los pequeños reconocen inmediatamente.
Ahora ese mundo puede salir de la pantalla y llegar a casa a través de una colección de 19 figuras, 20 libros pasta dura y un coleccionador para tus figuras de personajes de Moana, cada una acompañada por un libro que cuenta su historia. La idea abre una posibilidad especialmente bonita para las familias: leer el cuento, conocer al personaje y después dejar que los niños continúen la aventura jugando con su figura.
La lectura compartida tiene un valor que va mucho más allá de aprender nuevas palabras. La American Academy of Pediatrics recomienda leer con los niños desde edades tempranas y señala que hacerlo juntos favorece las interacciones entre padres e hijos, el desarrollo del lenguaje y la alfabetización inicial. Cuando la lectura se convierte en una conversación, haciendo preguntas, comentando las ilustraciones o imaginando qué podría ocurrir después, el niño participa activamente en la historia.
Ahí es donde esta colección de Moana resulta particularmente interesante. Cada entrega propone dos momentos que pueden conectarse entre sí: primero está el libro y después, la figura.
Mamá puede leer la historia y detenerse en aquello que más llame la atención del niño. ¿Por qué Moana decide navegar más allá del arrecife? ¿Qué harías tú si viajaras con Maui? ¿A quién llevarías en tu barco? Una vez cerrado el libro, las figuras permiten inventar respuestas.
No hace falta reproducir exactamente lo que ocurre en la película. Quizá esta vez Pua sea quien dirija la expedición. Heihei puede perderse en una isla inventada. Maui puede necesitar la ayuda de Moana. El océano puede aparecer en medio de la sala.
Ese cambio entre escuchar una historia y comenzar a inventar otra es precisamente una de las posibilidades del juego imaginativo.
Los personajes físicos pueden funcionar como detonadores de esas historias. La propia AAP explica que juguetes como muñecos, personajes y animales pueden facilitar el juego de simulación y las conversaciones entre adultos y niños; también recomienda combinar los libros con el juego para desarrollar nuevas historias juntos.
Por eso, una figura de Moana puede ser mucho más interesante cuando antes conocemos quién es.
Disney describe a Moana como una navegante independiente y determinada, orgullosa de quién es y de dónde viene. En la película animada de 2016, deja Motunui y navega junto a Maui para ayudar a su pueblo, mientras aprende a convertirse en wayfinder, es decir, navegante.