Kate Middleton volvió a demostrar que la moda puede comunicar mucho más que una elección de estilo. Durante la recepción oficial del sultán Haitham bin Tarik de Omán en Windsor, la princesa de Gales eligió un conjunto verde oscuro de Alexander McQueen, un color que rindió homenaje a la bandera nacional del país invitado.
La aparición tuvo lugar el martes 20 de octubre de 2026, cuando Kate y el príncipe William se unieron al rey Carlos III y la reina Camila para recibir al monarca omaní en el inicio de su visita de Estado de tres días al Reino Unido. La ceremonia incluyó honores militares y un recorrido en carruajes hasta el castillo de Windsor.
El abrigo verde de Alexander McQueen que eligió Kate Middleton
Para la ocasión, Kate llevó un abrigo de color verde profundo diseñado por Sarah Burton para Alexander McQueen, la creadora responsable de su vestido de novia de 2011. La princesa completó el conjunto con un sombrero a juego de la diseñadora Juliette Botterill.
El verde no fue una elección casual. Este color forma parte de la bandera de Omán y funcionó como un guiño al país que la familia real británica recibía. Kate ha recurrido en otras ocasiones a la llamada diplomacia de la moda, una práctica en la que los colores, las joyas y otros elementos del vestuario se convierten en una forma de reconocer a los invitados internacionales.
La elección también reafirmó la relación de la princesa con las creaciones de Alexander McQueen. Aunque Sarah Burton ya no está al frente de la firma, Kate continúa usando diseños que llevan la impronta de la diseñadora británica.
Los accesorios que completaron el estilismo de Kate Middleton
La princesa acompañó el abrigo con accesorios en tonos verdes que mantuvieron la coherencia cromática del conjunto. Entre ellos destacaron un bolso Chanel de piel verde y un sombrero diseñado por Juliette Botterill, que aportó un acabado formal al atuendo.
El estilismo también incorporó un broche con las plumas del príncipe de Gales, una joya vinculada a la historia de la monarquía británica que añadió un matiz institucional a su aparición.
La combinación de prendas de diseñador, accesorios cuidadosamente elegidos y referencias simbólicas forma parte de la manera en que Kate construye sus looks para las ocasiones oficiales. En este caso, el color fue el elemento central: elegante, sobrio y conectado con la identidad del país anfitrión.
Kate Middleton completó su look verde de Alexander McQueen con accesorios cuidadosamente coordinados, entre ellos un sombrero de Juliette Botterill, un bolso Chanel y un broche con las plumas del príncipe de Gales. Los detalles aportaron elegancia al estilismo y un guiño al protocolo de la visita de Estado del sultán de Omán.
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Kate Middleton y el príncipe William reciben al sultán de Omán en Windsor
La princesa de Gales se reunió con el príncipe William, el rey Carlos III y la reina Camila para la ceremonia oficial de bienvenida. Antes del acto en Windsor, William había acudido a la residencia del sultán para recibirlo en nombre de su padre y acompañarlo durante el trayecto.
Después de los saludos oficiales, los integrantes de la familia real participaron en una procesión en carruajes por Windsor. Carlos III acompañó al sultán en el Irish State Coach, mientras que Kate y William viajaron en el Australian State Coach junto a dos integrantes de la delegación omaní. La ceremonia continuó en el castillo con la interpretación de los himnos nacionales y una inspección de la Guardia de Honor.
La visita tiene un significado especial para las relaciones entre ambos países: es la primera visita de Estado de un sultán de Omán al Reino Unido desde 1982, cuando la reina Isabel II recibió al sultán Qaboos bin Said.
La diplomacia de la moda de Kate Middleton
Los atuendos de Kate Middleton en actos diplomáticos suelen incorporar referencias al país anfitrión, ya sea a través de los colores nacionales, las joyas o piezas con valor histórico. Esta forma de vestir permite que la ropa funcione como parte del protocolo y del mensaje que acompaña a una visita oficial.
En Windsor, el abrigo verde de Alexander McQueen cumplió esa función sin renunciar al estilo característico de la princesa: siluetas estructuradas, accesorios coordinados y una paleta cromática definida. El resultado fue un look formal que conectó la moda británica con un gesto de consideración hacia Omán.