La princesa Leonor rinde homenaje a su abuela con una joya especial

La princesa Leonor llevó por primera vez unos históricos pendientes de rubíes y diamantes de la reina Sofía, una joya familiar con más de 60 años de historia.

Princesa Leonor en los premios Príncipe de Asturias 2026

La princesa Leonor lució unos pendientes colgantes de rubíes y diamantes que pertenecieron a la reina emérita.

Carlos Alvarez/Getty Images

Hay joyas cuyo valor va mucho más allá de las piedras preciosas que las componen. Algunas guardan recuerdos familiares, atraviesan generaciones y se convierten en símbolos de una historia compartida. Así ocurrió con la princesa Leonor, quien este viernes 23 de octubre eligió unos pendientes muy especiales para asistir a los Premios Princesa de Asturias 2026: una pieza del joyero de su abuela, la reina Sofía, que llevaba más de seis décadas formando parte de su historia personal.

La heredera al trono español apareció en el Teatro Campoamor de Oviedo con un vestido midi en tono buganvilla de Hannibal Laguna, una silueta de inspiración clásica y accesorios coordinados. Sin embargo, el detalle más significativo de su estilismo estaba en sus orejas: unos pendientes colgantes de rubíes y diamantes que pertenecieron a la reina emérita y que, de acuerdo con medios españoles, nunca había prestado a otro miembro de la familia real.

Pendientes de la reina Sofía que usó la princesa Leonor

Estos pendientes tienen un significado especial para la reina Sofía.

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La elección fue mucho más que un acierto de estilo. Las joyas conectan a tres generaciones de mujeres de la realeza: la reina Federica de Grecia, su hija Sofía y ahora su nieta Leonor.

Los pendientes de rubíes y diamantes que la reina Sofía recibió en 1962

La historia de estas joyas se remonta a mayo de 1962, cuando Sofía de Grecia contrajo matrimonio con el entonces príncipe Juan Carlos de Borbón en Atenas. Con motivo de la boda, su madre, la reina Federica de Grecia, le regaló los pendientes de rubíes y diamantes que Leonor recuperó para la ceremonia de este año.

Reina Sofía con pendientes de rubíes

Los pendientes fueron un regalo de Federica de Grecia a su hija Sofía.

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Las piezas están formadas por elementos de rubíes rojos, algunos con corte cabujón, rodeados de diamantes. Su diseño elaborado y su combinación de piedras preciosas les confieren una presencia especial, sin necesidad de acompañarlas con un conjunto abundante de joyas.

Los pendientes también guardan relación estética con otra de las piezas más conocidas del joyero de Sofía: el collar de rubíes y diamantes que recibió como regalo de boda del magnate naviero griego Stavros Niarchos. Aunque ambas joyas armonizan entre sí, sus historias de procedencia son distintas: los pendientes fueron un obsequio de Federica, mientras que el collar fue el regalo de Niarchos.

Durante décadas, la reina Sofía ha lucido estas piezas en ocasiones relevantes. Su aparición en Leonor resulta especialmente significativa porque, según los reportes publicados por la prensa española, la emérita no las había prestado antes a sus hijas, las infantas Elena y Cristina, ni a su nuera, la reina Letizia.

El homenaje de Leonor a su abuela en los Premios Princesa de Asturias

Para la ceremonia de 2026, la princesa Leonor combinó los pendientes históricos con un vestido midi de Hannibal Laguna en un tono entre buganvilla y magenta. El diseño, de cuerpo entallado, mangas cortas y falda con volumen, evocaba una silueta femenina de inspiración clásica.

El color del vestido creó una armonía natural con el rojo intenso de los rubíes, mientras que los diamantes aportaron luminosidad. Leonor llevó el cabello recogido, una decisión que permitió que las joyas quedaran despejadas y se convirtieran en el centro de atención de su estilismo.

Princesa Leonor y reina Sofía

Esta es la primera vez que la reina Sofía presta sus pendientes de rubíes.

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La heredera completó el conjunto con accesorios coordinados y zapatos destalonados con brillo. En lugar de sumar un collar protagonista, dejó que los pendientes contaran su propia historia.

La elección llegó en una edición especialmente relevante para Leonor, quien también participó en las actividades previas a la ceremonia y recibió por primera vez en solitario a los galardonados. En este contexto, llevar una joya que ha acompañado a su abuela durante tantos años añadió una dimensión personal a una de las citas más importantes de su agenda pública.

Una joya que conecta a tres generaciones de mujeres

Más allá de su valor material, los pendientes representan un vínculo entre tres generaciones de una familia real. Federica de Grecia se los regaló a su hija Sofía en una etapa decisiva de su vida; Sofía los conservó durante más de seis décadas y ahora Leonor los ha llevado en un acto que forma parte de su propia trayectoria como heredera.

La reina Sofía ha construido una relación muy particular con su joyero, en el que conviven piezas vinculadas a su familia de origen y otras que recibió al incorporarse a la monarquía española. Algunas han pasado a la historia por sus apariciones en bodas, recepciones de Estado y celebraciones oficiales.

En el caso de estos pendientes, su singularidad reside también en el hecho de que permanecieron asociados a la imagen de Sofía durante tantos años. Que Leonor los haya llevado ahora convierte su aparición en un momento poco habitual dentro de las tradiciones de la familia real.

No se trata únicamente de recuperar una joya antigua para completar un vestido. Es una forma de incorporar un recuerdo familiar a una ocasión pública, sin necesidad de palabras ni gestos grandilocuentes.

El valor sentimental de las joyas heredadas

La elección de Leonor recuerda por qué las joyas familiares ocupan un lugar especial en la historia de la moda y de las casas reales. A diferencia de los accesorios que responden a una tendencia pasajera, una pieza heredada puede conservar su relevancia durante generaciones gracias a las historias que lleva consigo.

Los rubíes y diamantes de la reina Sofía son un ejemplo de esa continuidad. Su diseño mantiene una elegancia atemporal, pero es su procedencia lo que los convierte en una joya excepcional: fueron un regalo de una madre a su hija y hoy forman parte de un nuevo capítulo de la historia familiar.

Con su elección para los Premios Princesa de Asturias 2026, Leonor encontró una manera sutil de rendir homenaje a su abuela. Entre el vestido de Hannibal Laguna y las joyas históricas, su estilismo reunió presente y pasado en una misma imagen.

Porque, en ocasiones, el accesorio más especial no es el más nuevo ni el más llamativo, sino aquel que guarda una historia que merece seguir contándose.

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