Los polémicos contratos prenupciales

Los polémicos contratos prenupciales

Aunque estén muy enamorados, algunos actores, cantantes, deportistas y royals han firmado acuerdos antes de casarse

Antes de casarse, Katy Perry y Russell Brand no firmaron un acuerdo prenupcial, pues deseaban tener un matrimonio como una pareja normal y corriente. El problema es que, cuando la novia tiene una fortuna calculada en alrededor de 50 millones de dólares, y la del novio apenas se estima en unos 10 millones de dólares, un divorcio puede dar como resultado una complicada separación de bienes. Como se sabe, el matrimonio de Katy y Russell duró “lo que un merengue en la puerta de un colegio”.

Afortunadamente (para Katy), Russell se portó como un caballero y, al firmar el divorcio, no reclamó nada del dinero de su ex... Aunque otro, en su lugar, hubiera podido añadirle unos 20 millones de dólares a su cuenta bancaria.

Sin embargo, las separaciones de bienes de las celebridades no suelen ser tan amistosas como la de la cantante estadounidense y el cómico británico. A veces, se convierten en encarnizadas peleas en la que uno de los cónyuges termina perdiendo buena parte de sus bienes. Por eso, cada vez son más las parejas de famosos que, antes de casarse, firman un contrato, “curándose en salud”, para establecer qué pasará con sus fortunas personales y con el dinero que ganen durante su unión, en caso de que el matrimonio se vaya a pique.

UNA PRÁCTICA ANTIGUA

Aunque años atrás no se hablaba mucho sobre este tipo de acuerdos, porque se consideraba de mal gusto hacerlo y porque la prensa solía ser más discreta con la vida privada de las celebrities, esa práctica es bastante antigua. Por ejemplo, la Universidad de Columbia, en New York, conserva en sus archivos un contrato prematrimonial que firmaron el magnate Andrew Carnegie y su esposa Louise Whitfield el día de su boda, el 22 de abril de 1877.

Algunos consideran ese tipo de negociaciones de mal agüero, pero otros son más realistas y prefieren evitar posibles disgustos en un futuro. Ese fue el caso de los actores Michael Douglas y Catherine Zeta-Jones. Se casaron muy enamorados, pero antes de la boda acordaron que, si algún día decidieran separarse, Catherine recibiría un millón de dólares por cada año de matrimonio. Así que, hasta el momento, tiene 12 millones de dólares a su favor... pero, por suerte, su relación con Michael, que ha atravesado momentos muy difíciles a causa de la lucha del actor contra el cáncer, parece sólida y estable.

“MÍRATE EN MI ESPEJO Y FIRMA TU ACUERDO”

Un factor que convence a muchos de la necesidad de negociar los acuerdos prenupciales son los casos de famosos de Hollywood, como Mel Gibson, y del mundo del deporte, como el basquetbolista Michael Jordan. El actor tuvo que pagar 900 millones de dólares a su ex Robyn Gibson y el basquetbolista tuvo que darle 150 millones de dólares (la mitad de su fortuna) a su ex Juanita Jordan. Otro divorcio muy caro fue el del golfista Tiger Woods: su exesposa, la modelo Elin Nordegren, obtuvo 100 millones de dólares. La misma suma, aproximadamente, tuvo que darle el director y productor Steven Spielberg a la actriz Amy Irving tras cuatro años de matrimonio. Otro a quien el divorcio le salió caro fue a sir Paul McCartney, pues un juez británico decretó que el cantante y compositor debía darle a su exesposa Heather Mills 50 millones de dólares, como compensación por los cuatro años en que estuvieron juntos (se casaron en el 2002 y se separaron en el 2006).

ENAMORADOS, PERO PRECAVIDOS

En cambio, se afirma que el precavido Tom Cruise tuvo más suerte al divorciarse de Katie Holmes después de cinco años de matrimonio. Al parecer, el acuerdo prenupcial de la pareja estipulaba que, en caso de divorcio, Tom le pagaría a Katie 3 millones de dólares por cada año que hubieran permanecido juntos. Ahora bien, si el matrimonio hubiera durado 11 años o más, sus bienes individuales se habrían convertido en comunes, y los términos de la negociación hubieran sido otros. Al parecer, Tom firmó un acuerdo similar con su anterior esposa, Nicole Kidman, y por eso se divorció antes de que se cumpliera el plazo fatal en que sus finanzas se verian afectadas por la separación.

La cantante y actriz Miley Cyrus y su novio, el modelo y actor Liam Hemsworth, están entre los que han decidido firmar un acuerdo prenupcial. Decisión muy sensata, ya que ella ha ama sado a lo largo de su carrera artiística una fortuna de unos 130 millones de dólares, mientras que su novio, menos favorecido por la suerte, solo tiene 20 millones de dólares. Según declaraciones de una amistad muy indiscreta de Miley: “Ella no quiere perder sus ahorros en caso de divorcio, así que exigirá que Liam firme el acuerdo antes de dar el sí".

Un caso parecido es el de Jennifer Aniston. Según rumores, aunque la actriz está encantada con la idea casarse con Justin Theroux, no lo hará sin firmar antes un acuerdo económico, ya que su fortuna de 125 millones de dólares es muy superior a la de su pareja. Y como dice el refrán: “Es mejor precaver que tener que lamentar...”.

En cambio, se dice que Angelina Jolie y Brad Pitt están entre los enemigos de los contratos prenupciales, aunque sus asesores les aconsejan que, en caso de que decidan legalizar su relación sentimental, deberían firmar uno. Según la revista Forbes, la fortuna de Brad se calcula en 50 millones de dólares y la de Angie, en 120.

LOS ROYALS Y SUS CONTRATOS

Los acuerdos que se hacen antes de la boda no sólo están a la orden del díaa entre actores, músicos y deportistas. También los royals los firman. Y, por lo general, están concebidos para que las casas reales salgan ganando.

En su libro Mis divorcios reales (Ediciones B, 2012), Jaime Penñafiel comenta que, debido al acuerdo que firmaron el príncipe Felipe de Asturias y Letizia Ortiz antes de casarse, en caso de divorcio ella no podría reclamar derechos sobre el patrimonio personal de Felipe y de la Corona, y solo recibiría una renta mensual “compensatoria”. Además, el documento estipula que el principe obtendría la custodia de sus hijas y que Letizia perdería tanto el tiítulo de princesa de Asturias como el tratamiento de Alteza Real.

Peñafiel cuenta también que, en el caso de Federico y Mary de Dinamarca, no tuvieron que firmar uno, sino dos acuerdos antes de casarse. En el primero, en caso de divorcio, Mary recibiría una pensión mensual y tendría derecho a adquirir, a cuenta de la fortuna real, una vivienda en Dinamarca o en otro país. Pero después, la reina Margarita lo pensó mejor y preparó un nuevo contrato, que es el vigente, en el que los derechos de Mary se limitarían a recibir una asignaciónn mensual de acuerdo con el número de años de matrimonio. Según dicen, Federico protestó por considerarlo ofensivo... pero Mary aceptó firmarlo, tal vez para no ganarse a
su suegra como enemiga.

En cuanto a Victoria de Suecia y su esposo Daniel Westling, su contrato fue público, ya que el Parlamento de ese país se encargó de tramitarlo. Si la pareja se divorcia, la custodia de los hijos seré compartida y no se contempla que Daniel reciba pensión alguna.

Y en Inglaterra, ¿cómo fue el contrato prematrimonial del príncipe William y Kate Middleton? En caso de divorcio, Kate volvería a ser una simple plebeya y no tendría derecho a reclamar una parte de la fortuna de su esposo. (Si bien ahora la fortuna personal de William es pequeña, se espera que la reina Isabel le deje unos 500 millones de dólares como herencia.) Kate solo recibiriía una pensión, que podría perder en caso de volver a casarse. En cuanto a la custodia de sus futuros hijos, la tendría William.

En fin, los acuerdos prenupciales suelen ser polémicos. Unos consideran que traen mala suerte a las parejas. Otros, que evitan peleas encarnizadas y largos procesos judiciales. Y tú, ¿qué opinas?

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