Puede parecer una regla inventada para una película sobre la realeza, pero existe una historia real detrás de una de las prohibiciones más curiosas atribuidas a la familia real británica.
La historia se hizo conocida en 2008, cuando el entonces príncipe Andrew recibió un juego de Monopoly durante una visita a la sede de Leeds Building Society. En lugar de aceptar el regalo para llevarlo a casa, explicó que la familia real no tenía permitido jugarlo porque el juego podía volverse “demasiado agresivo”. El comentario fue recogido entonces por The Telegraph (el periódico británico) y con los años se convirtió en una de las anécdotas más curiosas sobre la vida privada de los royals.
¿Por qué la familia real británica no puede jugar Monopoly?
Monopoly es un juego basado en comprar propiedades, cobrar rentas, negociar y dejar a los demás jugadores en bancarrota. Precisamente esa dinámica competitiva habría hecho que las partidas familiares pudieran terminar en demasiada tensión.
Andrew fue quien resumió la situación con aquella famosa frase sobre que el juego se volvía “demasiado agresivo”. Sin embargo, hay un detalle importante, no existe evidencia de que se tratara de una prohibición formal establecida mediante un protocolo oficial de la Corona. El comentario de Andrew pudo haber sido una manera divertida de explicar que en su familia preferían evitar ese tipo de enfrentamientos.
Por eso, es más preciso hablar de una regla familiar atribuida a los Windsor que de una norma constitucional o una prohibición oficial de la monarquía.
La curiosa historia detrás del Monopoly de los Windsor
La anécdota ocurrió justo antes de Navidad, cuando Andrew recibió el popular juego de mesa como obsequio. En lugar de celebrar la posibilidad de una partida real en Buckingham, el entonces duque de York explicó que en casa no jugaban Monopoly.
La historia llamó la atención porque contrastaba con la imagen pública de una familia sometida a un protocolo extremadamente rígido. Sin embargo, en privado, los royals también tienen sus propias tradiciones y formas de entretenimiento. El problema, aparentemente, era que Monopoly podía convertir una tranquila tarde familiar en una batalla por propiedades, dinero ficticio y hoteles.
¿La reina Isabel II realmente prohibió el Monopoly?
Aquí está el matiz que hace que la historia sea todavía más interesante. Durante años, distintos medios titularon que Isabel II había prohibido el Monopoly porque podía provocar demasiada competitividad entre los miembros de la familia.
Pero la evidencia disponible no demuestra que la entonces reina hubiera emitido una prohibición oficial. Lo que sí está documentado es el comentario de Andrew en 2008 y que la anécdota se convirtió posteriormente en una de las supuestas reglas de la familia real. Incluso publicaciones que han retomado la historia advierten que no está claro si se trataba de una norma estrictamente aplicada o simplemente de una broma familiar.
De hecho, en años posteriores aparecieron referencias a miembros de la familia real jugando otros juegos de mesa. En 2024, por ejemplo, el príncipe William contó que él y su familia disfrutaban de juegos como Monopoly y Risk, lo que complica todavía más la idea de que exista una prohibición absoluta para todos los royals.
¿Qué juegos sí pueden jugar los royals?
Los juegos de mesa forman parte de ese universo, aunque Monopoly se convirtió en el ejemplo más famoso de lo que supuestamente debía evitarse. También se han mencionado juegos como charadas y otras actividades familiares durante las celebraciones navideñas en Sandringham.
La idea de que los Windsor puedan tener una regla tan cotidiana como evitar un juego de mesa resulta particularmente llamativa porque muestra una faceta mucho más doméstica de una familia acostumbrada a aparecer bajo un estricto protocolo.
Monopoly y la competitividad de los Windsor
La historia también alimentó una de las preguntas más divertidas sobre la familia real, ¿qué tan competitivos son realmente los royals cuando nadie los está mirando?
El comentario de Andrew sugiere que al menos dentro de su familia Monopoly podía tomarse demasiado en serio. Y teniendo en cuenta que el juego está diseñado precisamente para enfrentar a los jugadores entre sí, quizá la decisión de evitarlo no sea tan extravagante como parece.
Además, las familias reales también tienen que convivir con tensiones, rivalidades y personalidades muy diferentes. En ese contexto, una partida en la que uno de los jugadores termina comprando las propiedades de todos los demás probablemente no sea la mejor manera de mantener la paz durante una reunión familiar.
Las otras curiosas reglas de la familia real
El Monopoly no es la única tradición extraña que se ha relacionado con los Windsor. A lo largo de los años se han documentado o atribuido numerosas reglas sobre su comportamiento, desde cuestiones relacionadas con los regalos y la vestimenta hasta normas de protocolo durante las comidas y los eventos oficiales.
Sin embargo, muchas de estas supuestas reglas circulan en internet como si fueran leyes absolutas cuando en realidad algunas son tradiciones, recomendaciones de protocolo o simples anécdotas familiares. Por eso, conviene distinguir entre las normas oficiales que afectan a los miembros de la familia real y las historias que se han convertido en parte de su folclore.
La supuesta prohibición del Monopoly pertenece precisamente a esta segunda categoría. No hay pruebas de que un documento de Buckingham Palace diga que los royals tienen prohibido jugarlo, pero sí existe una declaración pública de Andrew explicando que en su casa no se jugaba porque las partidas podían ponerse demasiado intensas. Y esa es la parte más divertida de toda la historia: detrás de coronas, palacios y ceremonias oficiales, los Windsor también pueden tener exactamente el mismo problema que cualquier familia cuando alguien decide comprar Park Lane y empieza a quedarse con todo el tablero.