Camilla luce el broche de rubíes y diamantes que heredó de la reina Isabel II

La reina consorte recuperó una joya de Cartier con una historia que atraviesa generaciones de la familia real británica, durante la visita de Estado del sultán de Omán a Windsor.

Reina consorte Camilla

La reina Camilla combinó el broche con un look total en rojo.

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La reina Camilla volvió a demostrar que las joyas de la Corona británica son mucho más que accesorios. Durante la ceremonia de bienvenida al sultán Haitham bin Tariq de Omán, celebrada el 20 de octubre en el castillo de Windsor, la reina consorte lució un par de broches florales de rubíes y diamantes de Cartier que pertenecieron a la Reina Madre y que, posteriormente, formaron parte de la colección de la reina Isabel II.

La elección destacó no solo por su elegancia, sino también por la historia que acompaña a estas piezas, vinculadas a tres generaciones de mujeres de la familia real británica.

Una joya de Cartier con historia real

Los broches, conocidos como Queen Mother’s Cartier Ruby and Diamond Floral Clips, fueron encargados por la Reina Madre a Cartier en 1943, cuando todavía era reina consorte de Jorge VI. Según la publicación especializada The Court Jeweller, ella misma proporcionó las piedras preciosas sueltas que se utilizaron para elaborarlos.

El diseño floral distingue a cada pieza por la combinación de rubíes y diamantes. Cada broche presenta dos flores: una con un rubí en el centro y otra con un diamante, además de hojas cuyos nervios se definen mediante espacios abiertos en el diseño.

Las piezas fueron concebidas como un par y la Reina Madre acostumbraba llevarlas juntas, aunque también las utilizaba por separado. Su afición por los rubíes era bien conocida, por lo que estos broches se integraron a su repertorio de joyería personal.

Reina Camilla y familia real británica con el sultán de Omán

La joya que lució Camilla pertenece a la familia real desde la Reina Madre.

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De la Reina Madre a Isabel II y ahora a Camilla

Tras la muerte de la Reina Madre, en 2002, los broches pasaron a su hija, la reina Isabel II, quien también los incorporó a su vestuario en distintas ocasiones. La monarca los llevó tanto juntos como individualmente.

Uno de sus usos más recordados ocurrió durante la Navidad de 2009 en Sandringham, cuando Isabel II combinó las piezas con un vestido abrigo rojo y un sombrero a juego. La elección guarda una similitud visual con el conjunto que Camilla llevó para recibir al representante omaní en Windsor.

En 2025, los broches formaron parte de una exposición dedicada a Cartier en el Victoria and Albert Museum de Londres, junto con otras joyas que habían pertenecido a la Reina Madre y que fueron prestadas por el rey Carlos III.

Su aparición en el vestuario de Camilla permite apreciar cómo las joyas históricas de la familia real siguen incorporándose a los compromisos oficiales, al tiempo que conservan su vínculo con las mujeres que las lucieron antes.

Familia real británica con el sultán de Omán

La familia real británica acompañó al sultán de Omán.

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El rojo de Camilla y un guiño a Omán

Para la ceremonia de bienvenida, Camilla eligió un conjunto completamente rojo, integrado por un vestido abrigo de Fiona Clare y un sombrero de Philip Treacy. Ambas prendas ya habían aparecido en su vestuario durante las celebraciones del Día de la Commonwealth de ese mismo año.

El color también guardaba relación con la ocasión: el rojo es uno de los tonos principales de la bandera nacional de Omán. Los broches de Cartier, colocados a un lado de las solapas de su abrigo, complementaron el estilismo con un acento de rubíes y diamantes

La visita de Estado marcó la primera ocasión desde 1982 en que un jefe de Estado omaní realizaba una visita de esta naturaleza al Reino Unido. Para recibir al sultán, Camilla estuvo acompañada por el rey Carlos III, mientras que el príncipe William y Catherine, princesa de Gales, también participaron en la ceremonia.

Con esta elección, la reina consorte volvió a recurrir a una joya histórica de la colección real. Más allá de su valor estético, los broches de Cartier cuentan una historia de herencia y continuidad que conecta el gusto de la Reina Madre por los rubíes con el legado de Isabel II y el actual guardarropa de Camilla.

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