Fiel a su compromiso con las artes y a su histórica alianza con Chanel, Charlotte Casiraghi acudió como invitada de honor a la gala de inauguración de la temporada 2026-2027 del Ballet de la Ópera de París, celebrada en el emblemático Palais Garnier.
Para una de las veladas más distinguidas del calendario cultural europeo, la hija de la princesa Carolina de Mónaco apostó por la elegancia atemporal del color negro a través de un diseño a medida firmado por Chanel.
Alta costura y el tributo a la danza clásica
El estilismo destacó por un vestido de silueta inspirada en la estética del ballet. La pieza, confeccionada en tejido negro con un cuerpo de efecto corsé y discretas transparencias, combinó una falda fluida con sutiles volantes que aportaron movimiento al caminar.
Como complemento a la creación de la maison, la embajadora de Chanel eligió los pendientes Comète Couture de la colección de Alta Joyería de la marca, elaborados en oro blanco de 18 quilates y diamantes con un trazado ascendente sobre la oreja. Completó el conjunto con zapatos clásicos de salón en satén negro.
Un acabado impecable: Belleza y maestría
En sintonía con la atmósfera de la ópera, Charlotte llevó el cabello recogido en un pulido moño bajo estilo bailarina, maquillaje de efecto natural y una manicura en tono borgoña (burgundy) de acabado brillante.
Con esta aparición, Charlotte Casiraghi consolida una vez más el vínculo histórico entre la realeza de Mónaco, la alta costura y las grandes instituciones de la danza internacional.