Equitación: deporte real

Equitación: deporte real

No solo en la realeza inglesa existe esa afición por los caballos y por las competencias ecuestres; también en la de España, Mónaco, Holanda, Jordania...

Desde tiempos muy remotos, la realeza europea ha tenido una fuerte conexión con los caballos.

Algunos royals han sido excelentes jinetes e incluso han participado en competencias internacionales (¡hasta en los Juegos Olímpicos!). Otros prefieren ver las carreras y aplaudir las destrezas de los jinetes desde sus asientos en los hipódromos. Y no faltan quienes llevan más allá ese amor por el hipismo y se interesan por la cría de caballos purasangre con el propósito de que ganen medallas en las competencias.

Aunque esa afición por el mundo hípico está presente en casi todas las monarquías, ninguna aventaja a la Casa de Windsor, donde, más que un simple interés o un hobbie, los caballos son una auténtica pasión. La mejor prueba es la reina Isabel II, quien se la ha transmitido a varios de sus descendientes.

La reina es dueña de numerosos caballos de alta calidad, escoge sus nombres, se mantiene pendiente de su crianza e incluso asiste a algunas de sus sesiones de entrenamiento. “Ella adora criar caballos de carreras”, ha dicho John Warren, quien es su gerente de carreras. “El negocio británico de la crianza de purasangres tiene mucha suerte de tener una mecenas como la reina”.

El puesto de “gerente de carreras real” es muy codiciado, ya que implica una relación bastante cercana con la soberana, acompañarla a las competencias hípicas y retratarse junto a ella en los palcos de honor. Warren accedió a esa posición después del fallecimiento de su suegro Henry Herbert, quien ostentaba el título nobiliario de earl de Carnarvon y se desempeñó como gerente de carreras desde 1961 hasta 2001.

La reina aprecia mucho el buen ojo de Warren para comprar buenos caballos y para ver el potencial de los potros con pedigrí, como futuros campeones en Royal Ascot, Paddock y otras famosas carreras.

UN TRIUNFO REAL

Una de las grandes satisfacciones de Isabel II fue cuando Estimate, una potra suya, de 4 años de edad, ganó la Copa de Oro en la Royal Ascot en junio del año pasado. Su alegría estuvo más que justificada, ya que fue la primera vez en los 207 años de historia de ese evento hípico en que un monarca británico era dueño del caballo ganador.

Estimate fue guiada por otro de los “consentidos” de la reina: Michael Stoute, entrenador principal de caballos de la Corona británica y 10 veces campeón en certámenes ecuestres del máximo nivel. Stoute estaba feliz por haberle dado esa gran alegría a Su Alteza, una gran dama que “realmente ama las carreras y es una gran defensora de ellas”.

Por su parte, el gerente de carreras W arren declaró a la prensa que estaba muy feliz de que Estimate hubiera dado esa felicidad a Isabel II: “La reina hace mucho por el país”, dijo. “Este triunfo es una gran recompensa para ella”.

Con seguridad obtener ese trofeo ayudó a la reina a consolarse del gran disgusto que experimentó en el 2011, cuando en el Derby de Epson (otra carrera estelar, de gran tradición en Inglaterra), su caballo Carlton House arrancó como favorito y terminó quedando en un decepcionante tercer lugar. Pero los admiradores de la reina no pierden la esperanza de que, en el futuro, también gane el Derby de Epson con alguno de sus purasangres, al igual que sucedió en eventos como el Oaks y el St. Leger.

FOTOGALERÍA: LOS CABALLOS, GRAN PASIÓN DE LA REALEZA

PASIÓN QUE SE HEREDA

Isabel II tiene en su ADN ese amor por el hipismo. Se sabe que su antepasada, la reina Victoria, era muy aficionada a las carreras de caballos. También a su padre, el rey Jorge VI, le encantaba presenciar ese tipo de competencias. Y en cuanto a la reina madre Elizabeth, ¡ni hablemos! Durante sus 101 años de edad tuvo 449 caballos ganadores en destacados certámenes hípicos y su debilidad eran las carreras de obstáculos. Para rendirle honor a su pasión por los caballos, el Festival de Cheltenham puso por nombre a su carrera Queen Mother Champion Chase.

La princesa Margarita, hermana menor de la soberana británica, era una devota de los caballos y era una excelente amazona. Precisamente en sus actividades ecuestres conoció al gran amor de su vida: Peter Townsend (un piloto divorciado que le doblaba la edad), también magnífico jinete, con quien nunca se le permitió casarse.

LOS JÓVENES WINDSOR

Los príncipes William y Harry también aman los caballos y a menudo se les ha visto montándolos para practicar el polo, su deporte favorito. Ellos disfrutan mucho asistiendo a las carreras y competencias hípicas, al igual que sus primas Beatrice y Eugenia, duquesas de York, quienes, auténticas royals, aprovechan las carreras de Ascot para lucir en sus cabezas los más extravagantes tocados.

Zara Phillips es una de las amazonas de sangre azul más famosas, que incluso compitió en los Juegos Olímpicos de Londres 2012. La nieta de Isabel II, que dio a luz una niña el pasado 17 de enero, dio mucho de qué hablar porque, durante los meses iniciales de su embarazo, siguió montando a caballo. Pero, por supuesto, en los meses finales tuvo que conformarse con asistir a las competencias como una espectadora más. Es probable que pronto veamos a Zara en las pistas, y a su esposo Mike Tindall y Mia Grace, la hijita de ambos, aplaudiéndola desde los palcos.

Zara es una atleta ecuestre con una brillante trayectoria, pues ha ganado competencias como el Eventing World Champion y el Campeonato Mundial en Aquisgrán. En el año 2006 fue escogida como la “deportista del año” por la BBC. Curiosamente, en 1977 su madre, la princesa Ana (quien también fue en su juventud una consumada jinete) había obtenido ese mismo reconocimiento. Zara ostenta el título de miembro de la Orden del Imperio Británico desde 2007 por sus servicios a la equitación.

Cuando el príncipe William y Kate Middleton trajeron al mundo el año pasado al pequeño George en Londres, un regalo muy especial llegó al hospital: ¡un osito de peluche luciendo el uniforme de las carreras de caballos del equipo de reina! Por lo visto, el tercero en sucesión al trono de Inglaterra parece predestinado a convertirse también en un fanático del hipismo...

ROYALS DE AQUÍ DE ALLÁ

Pero el hipismo no es “el deporte de los reyes” solo en Inglaterra. En distintas casas reales hay miembros que se precian de ser estupendos jinetes o grandes aficionados a las competencias ecuestres.

La infanta Elena, hija mayor de los reyes de España, y la princesa Haya, hija de Hussein de Jordania, tienen algo en común además de su sangre real: las dos comparten una gran afición por la hípica y son expertas amazonas. Haya compitió en los Juegos Olímpicos de Sidney 2000 y en los de Atenas 2004.

En Qatar, el hipismo tiene grandes seguidores, entre ellos el jeque Fahad al Thani, famoso por la calidad de sus caballos. La familia real de esa nación ha adquiridlos últimos años excelentes purasangres y se ha propuesto triunfar en las carreras más famosas del mundo.

¿Otros que gustan de las emociones que depara al público una buena carrera de caballos? Los reyes Guillermo Alejandro y Máxima de Holanda. Esta pareja ha sido vista aplaudiendo y gritando en su palco del Jumping Amsterdam, una competencia hípica que convoca a grandes jinetes de todo el planeta. Y los monarcas de la Casa de Orange han compartido con sus hijas, las princesitas Amalia, Alexia y Ariane, la emoción por los peligrosos saltos de los caballos.

Carlota Casiraghi se entrena desde los 4 años de edad y, aunque el embarazo y el nacimiento de su pequeño Raphaël (fruto de la relación de la heredera monegasca con el actor francés de origen marroquí Gad Elmaleh) la mantuvo alejada temporalmente de sus queridos caballos, es poco probable que renuncie a ese antiguo y firme amor. La hija de Carolina de Mónaco compitió en torneos como el Campeonato Internacional de Salto en Cannes y en el Global Champions Tour de Valencia. ¡Y no olvidemos que la casa Gucci diseñó su superfashion guardarropa hípico!

En fin, que royals y caballos parecen ser palabras indisolubles. Unos como protagonistas de las competencias y otros como testigos de sus proezas, todos disfrutan de las carreras hípicas.

FOTOGALERÍA: LOS CABALLOS, GRAN PASIÓN DE LA REALEZA

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