Pablo Neruda: La vida sin el ‘poeta del amor’

Pablo Neruda

Por su virtud inigualable para escribir palabras capaces de conmover el corazón y sacudir la conciencia, Pablo Neruda ganó el Premio Nobel de Literatura y fue calificado por Gabriel García Márquez como el poeta más grande del siglo XX en cualquier idioma.

Amigo de Federico García Lorca, Octavio Paz y Picasso, relató en su diario un secreto que provocó un escándalo tras su partida.

Un estremecedor episodio que le dio la vuelta al mundo

Dicen que no existen poetas que no hayan tenido que sobrevivir a aguas tormentosas. Un requisito que Pablo empezó a cumplir desde el 12 de julio de 1904 cuando, en la ciudad de Parral, Chile, nació bajo el nombre de Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto, quien en la edad adulta cambió su nombre por el que hoy conocemos al poeta de poetas.

Tuvo un hermano mayor y una menor, ambos nacidos de relaciones extramaritales de su padre.

A las cuatro semanas de nacido, perdió a su madre, quien murió víctima de tuberculosis. Su progenitor, un obrero ferroviario, tuvo que hacer un esfuerzo sobrehumano para encargarse de la familia solo.

Sobre eso, el poeta escribió: “trabajaba hasta 12 horas diarias como una bestia bajo el sol cepillando, armando, cortando, remachando, martillando o puliendo los rieles de acero”.

Nuevo comienzo

Dos años más tarde se mudaron a la localidad de Temuco, donde Pablo fue criado “entre la poesía y la lluvia”, como describió en sus memorias.

Ahí su padre reanudó su relación sentimental con Trinidad Candia, una de sus antiguas amantes, y con ella contrajo segundas nupcias. Para Neruda ella era su mamá y la llamaba ‘Mamadre’.

Escribió que sus más gratos recuerdos de la niñez fueron momentos a su lado. Fascinado por los bosques, lagos, ríos y montañas de Temuco, desde la infancia estableció una conexión con la naturaleza que marcó su sensibilidad poética.

Amaba los recorridos en tren a través de la exuberante vegetación hacia las frías y húmedas tierras australes bordeadas por el océano Pacífico en ruta a Boroa.

”... Por esos muertos, nuestros muertos, pido castigo. Para los que de sangre salpicaron la patria, pido castigo”.

Cartas a Laura

La relación con su hermano mayor fue nula, pero mantuvo un estrecho vínculo con Laura, su hermana menor, a quien llamaba Koneca.

Es posible conocer la profundidad de la relación entre ambos gracias al libro Cartas a Laura, que recoge el contenido de 28 cartas y 17 tarjetas postales que el poeta le escribió y envió desde ciudades como Rangún, Colombo, Yakarta, Shanghái o Buenos Aires, e inclusive algunas de ellas desde alta mar a bordo del barco de vapor holandés Corneliszoon Hooft, en el que viajó de regreso a Chile con su primera esposa, la neerlandesa Maruca.

En las cartas consta que con su hermana sostuvo una amistad profunda. Además de asuntos cotidianos, le escribió acerca de intimidades de su vida que iban desde su pasión por la poesía hasta las encrucijadas de su ardiente vida amorosa.

Nace el genio

Su manejo de las palabras era excepcional, en parte debido a que desde temprana edad su ‘Mamadre’ lo introdujo al universo de los libros.

Fue un estudiante brillante que iba con dos años de adelanto y demostró tener una inteligencia superior.

Con interés irrefrenable leía volúmenes de poesía, filosofía, historia, política y clásicos de la literatura.

A una edad en la que muchos adolescentes terminan de leer su primer libro, Neruda ya era un pozo de cultura.

A los 13 años publicó en el periódico La Mañana de Temuco su primer artículo titulado “Entusiasmo y perseverancia”, y empezó a escribir los poemas que conformarían Crepusculario, su primer volumen de poesía.

Tal y como le sucedió al pintor Pablo Picasso cuando, gracias a su obra “Retrato de la tía Pepa”, a los 15 años se ganó un lugar entre los grandes pintores de su tiempo, con su poema “Nocturno ideal”, antes de cumplir los 16, Neruda ganó el tercer lugar en un concurso nacional en el que participaron poetas consumados.

Ese mismo año colaboró en la revista cultural Selva Austral. Ya metido de lleno en la esfera literaria, conoció a Gabriela Mistral, a quien le reconoció en sus memorias una valiosa aportación: “Ella me motivó para que leyera los primeros nombres de la literatura rusa que tanta influencia tuvieron sobre mí”, confesó.

Devoró libros e hilvanó la lectura de las obras maestras de los grandes novelistas rusos León Tolstoi y Fiódor Dostoievski, que concluyó cuando aún no alcanzaba la edad adulta.

Esta proeza contribuyó con la explosión de su creatividad y el florecimiento de su genio. Pero no todo fluyó con suavidad.

Su padre, un obrero ajeno a la cultura, que nunca había tomado un libro y menos leído un poema, enfureció cuando su hijo le anunció que se dedicaría a escribir.

Acostumbrado a las labores arduas, consideraba que las artes existían para que las mujeres se entretuvieran, pero no para un hombre.

Por qué Pablo Neruda

Ante la prohibición de su padre decidió adoptar un seudónimo para que no lo descubriera como el autor de los artículos y poemas que llegara a publicar.

El joven poeta que solía firmar como Ricardo Reyes, adoptó el apellido de uno de sus héroes literarios: el escritor, poeta y dramaturgo checo Jan Neruda.

El nombre proviene del violonchelista español Pablo Casals. Acabando de ingresar a la carrera de Pedagogía, obtuvo su primer premio con el poema “La canción de fiesta”, publicado en la revista Juventud y que firmó como Pablo Neruda.

A los 19 años, su libro Crepusculario recibió una lluvia de elogios de parte de los intelectuales. Alone, el crítico literario más influyente en idioma castellano, dijo que Chile ya tenía apellido: Pablo Neruda.

Asimismo, el laureado escritor andino Pedro Prado declaró que más que por sus bosques, vinos, políticos y famoso salmón, Chile sería reconocido y recordado gracias al novel poeta.

La llegada del éxito

En algún punto de la vida, en nuestro propio nivel y dimensión, un día todos lograremos el punto más alto, la aportación más exitosa.

Para Neruda el cenit de su existencia llegó a los 19 años con la creación y publicación del famoso libro Veinte poemas de amor y una canción desesperada.

Este sublime poemario, reconocido entre las obras literarias de mayor renombre en lengua española, significó su acceso a la inmortalidad.

A lo largo de sus 92 páginas, destruye el molde del modernismo de Rubén Darío para dar paso a una libertad literaria que, aunque compleja en su elaboración, toca de manera natural las emociones del lector y logra una comunicación ideal con él.

A excepción de Una canción desesperada, ninguno de los otros 20 poemas tiene título y todos se encuentran basados en experiencias amorosas reales del autor con distintas mujeres.

Esta obra maestra rompe con siglos de cánones clásicos y es la piedra angular de la poesía contemporánea.

Entre el arte y la política

Tan precoz en la creación poética como el francés Arthur Rimbaud, a los 19 años Neruda ya gozaba de fama internacional, y a los 23 inició su carrera diplomática como cónsul en Rangún, Birmania, un cargo que luego desempeñó en lugares tan remotos y disímbolos como Singapur, Madrid, Java, Barcelona, Sri Lanka o Buenos Aires, donde conoció al poeta Federico García Lorca.

Jamás soltó la pluma con la que creó lo que llamó “poesía impura”, en la que utilizó poderosos recursos surrealistas.

Tras haberle dedicado a su legión de novias y amantes gran parte de su tiempo y algunos de los poemas de amor más perdurables, en Java, a los 26 años, decidió casarse con la holandesa Maryka Antonieta Hagenaar, conocida como Maruca Neruda.

La pareja procreó a Malva, quien padecía de hidrocefalia y vivió sólo ocho años. Ya sin su hija o algo que los mantuviera unidos, Neruda y Maruca se separaron y, estando en México, el poeta intentó divorciarse, pero la justicia chilena, que era muy rígida, no se lo autorizó.

En 1943 fue nombrado cónsul general de Chile en México.

Maruca y Malva, hija de Pablo Neruda

“Para que nada nos separe, que nada nos una”.

Su enemigo más querido

Durante la Guerra Civil Española, el poeta Federico García Lorca fue fusilado. Sacudido por la muerte de su amigo calificada por él como una “trágica pérdida para la humanidad”, de la noche a la mañana emigró de la pluma romántica a la poesía política y social.

Sus ideas plasmadas con excelsa narrativa le representaron ventas millonarias de libros durante esos años de turbulencia.

En esa época conoció al escritor mexicano Octavio Paz, 10 años menor, con quien entabló amistad instantánea, misma que más adelante se dañó por diferencias ideológicas, las cuales desataron entre ambos una guerra de posturas que se volvió mediática.

Pasaron alrededor de 20 años para que se reconciliaran. Al respecto, Octavio Paz escribió: “Pronuncio el nombre Pablo Neruda y me digo, ‘lo admiraste, lo quisiste y lo combatiste. Fue tu enemigo más querido’”.

Una cadena de cargos diplomáticos lo transformó en un ciudadano del mundo. Afiliado al Partido Comunista de Chile, se convirtió en un poeta politizado y politizante perseguido en su país por “infringir la Ley de Seguridad Interior e injuriar al presidente”.

Pese al riesgoso ambiente político, no dejó que su vida sentimental quedara varada. A los 40 años contrajo en México segundas nupcias con la artista argentina Delia del Carril, alias la “Hormiguita”.

El matrimonio no fue reconocido en Chile, ya que su divorcio de Maruca fue rechazado. Su relación dio inicio cuando Neruda tenía 30 años y Delia 50.

El poeta tuvo una relación intermitente de 20 años con esta “compañera ejemplar llena de inteligencia, vitalidad y belleza”.

Todas las puertas se seguían abriendo a su paso. Recibió el Premio Nacional de Literatura y fue electo senador.

“En un beso sabrás todo lo que he callado”.

Riesgo de muerte

Siendo senador se declaró enemigo del presidente de Chile Gabriel González Videla a quien acusó de ser amigo de los nazis, así como de vender el país a empresas estadounidenses.

La situación se puso tan intensa y él quedó en una posición tan vulnerable, que se vio forzado a huir.

En una de sus travesías clandestinas intentó cruzar a caballo el río Curringue y estuvo a punto de morir ahogado.

En su periplo fue a dar a París, donde apoyado por su amigo Picasso para regularizar su situación, pronto reapareció en público y fue nombrado miembro del Consejo Mundial de la Paz.

Aún sin poder volver a Chile, pero sintiéndose fuera de peligro, decidió reanudar sus viajes acompañado por Delia del Carril.

Después de viajar hasta el cansancio, a los 51 años se separó de Delia y comenzó a vivir con Matilde Urrutia, su tercera y última esposa.

“Quiero realizar contigo lo que hace la primavera con los cerezos”.

Un buen día recibió la noticia de que el castigo le había sido levantado y podía regresar a su país con Matilde, con quien pasó sus últimos siete años de vida.

Sin desacelerar su intenso ritmo, fue nombrado miembro honorario de la Academia Chilena de la Lengua y llegó a ser precandidato a la presidencia de su país, pero declinó a favor de Salvador Allende, quien, al ser electo presidente, lo nombró embajador en Francia.

En 1971 recibió el Nobel de Literatura. Un año más tarde se le vio por última vez en el homenaje que le organizó el pueblo en el Estadio Nacional.

Cuando fue diagnosticado con cáncer de próstata renunció a su cargo como embajador y el 23 de septiembre de 1973 la sombra de la noche cruzó por sus ojos y no volvió a ver la luz.

Murió 12 días después del derrocamiento y suicidio de su amigo el presidente Salvador Allende, lo cual fue para él el episodio más estresante y catastrófico de su vida.

Su asistente, Manuel Araya, aseguró tener pruebas de que el poeta había sido asesinado en el hospital mediante una inyección letal.

Estas declaraciones dejaron viva la duda 40 años hasta que, en 2013, se exhumaron sus restos. Supuestamente los resultados confirmaron que la causa de muerte fue cáncer de páncreas.

”Queda prohibido no sonreír ante los problemas, no luchar por lo que quieres, abandonarlo todo por miedo, no convertir en realidad tus sueños”.

Una terrible confesión

No fueron necesarios rastreos policiales para determinar un acto criminal por el que Neruda jamás fue enjuiciado.

Él mismo confesó que violó a la mujer encargada del aseo de su casa cuando se desempeñó como cónsul en Ceilán (Sri Lanka) a los 25 años.

Esto lo contó en su libro autobiográfico Confieso que he vivido, publicado al año siguiente de su muerte.

Aquí un extracto: “Se desplazaba con paso solemne sin mirarme siquiera, sin dar por aludida mi existencia, alejándose después con su paso de diosa (...) Era tan bella que, a pesar de su humilde oficio, me dejó preocupado y la llamaba sin resultado. (...) Después, alguna vez le dejé en su camino algún regalo, seda o fruta. Ella pasaba sin oír ni mirar. Aquel trayecto miserable había sido convertido por su oscura belleza en la obligatoria ceremonia de una reina indiferente. (...) Una mañana, decidido a todo, la tomé fuertemente de la muñeca y la miré cara a cara. No había idioma alguno en que pudiera hablarle. Se dejó conducir por mí sin una sonrisa y pronto estuvo desnuda sobre mi cama. Su delgadísima cintura, sus plenas caderas, las desbordantes copas de sus senos la hacían igual a las milenarias esculturas del sur de la India. El encuentro fue el de un hombre con una estatua. Permaneció todo el tiempo con sus ojos abiertos, impasible. Hacía bien en despreciarme. La experiencia no se volvió a repetir”.

Conocido hasta por quienes jamás lo han leído, es autor de versos que son parte del imaginario universal.

Calificado como el “Poeta del Amor”, se valió de su pluma para producir literatura atemporal que ha deslumbrado a generaciones. Sus materias primas fueron el amor, la naturaleza y la política.

Para conocerlo no es necesario leer su vida, pues, como afirma su biógrafo Teitelboim, “Todo lo que es Neruda está descrito en sus poemas”.

Pablo Neruda

“Muere lentamente quien no viaja, quien no lee, quien no escucha música, quien no halla encanto en sí mismo. Muere lentamente quien evita una pasión y su remolino de emociones”.

Por: Alberto Ortega Gurza / Foto: Archivo
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