Las joyas reales tienen una capacidad especial para contar historias que atraviesan generaciones. Durante el banquete de Estado celebrado el 20 de octubre en el castillo de Windsor, en honor al sultán de Omán, Haitham bin Tariq, Kate Middleton y la reina Camilla protagonizaron uno de esos encuentros entre moda, historia y tradición.
La princesa de Gales eligió la tiara Lover’s Knot de la reina Mary, una de sus piezas favoritas y también una de las más estrechamente asociadas con la princesa Diana. Por su parte, Camilla lució la tiara Girls of Great Britain and Ireland, una de las joyas más emblemáticas del joyero de la fallecida reina Isabel II.
A simple vista, ambas piezas podrían parecer completamente diferentes. Sin embargo, comparten una historia que se remonta a la reina Mary, esposa del rey Jorge V, y a una curiosa transformación que involucró algunas de sus piedras preciosas más distintivas.
El secreto que conecta las tiaras de Kate y Camilla
La conexión entre ambas joyas se encuentra en sus perlas. Originalmente, la tiara Girls of Great Britain and Ireland tenía 14 perlas que sobresalían de su estructura superior. La pieza fue un regalo de bodas para la entonces princesa Mary en 1893, financiado mediante una campaña de recaudación encabezada por Lady Eva Greville.
La tiara fue adquirida a la casa joyera Garrard y se convirtió en una de las piezas más reconocibles de la colección real británica.
Años después, la reina Mary decidió modificarla: retiró las perlas originales y las sustituyó por diamantes. Las perlas, en lugar de quedar guardadas, tuvieron un nuevo destino: fueron incorporadas a otra tiara que encargó en 1913, la Lover’s Knot.
Esta segunda pieza se inspiró en una tiara que había pertenecido a la familia de Mary y combinaba diamantes con perlas colgantes, dispuestas en una estructura de arcos y nudos. Con el tiempo, las perlas que habían pasado de una joya a otra también fueron sustituidas por diamantes.
Así, las dos tiaras que Kate y Camilla llevaron en Windsor comparten un capítulo poco conocido de su historia: durante un periodo, las perlas de una formaron parte de la otra.
La tiara de Camilla: una joya ligada a Isabel II
La Girls of Great Britain and Ireland Tiara fue entregada posteriormente a la reina Isabel II como regalo de bodas en 1947, cuando contrajo matrimonio con el príncipe Philip.
La monarca tenía un cariño especial por esta pieza, a la que llamaba afectuosamente Granny’s Tiara, es decir, “la tiara de la abuela”, en referencia a la reina Mary.
Isabel II la llevó en numerosas ocasiones a lo largo de su reinado, incluidos compromisos diplomáticos y retratos oficiales. Su presencia en imágenes de monedas y billetes británicos contribuyó a convertirla en una de las joyas más reconocibles de la monarquía.
Camilla ya había lucido esta tiara en otras ocasiones desde que se convirtió en reina consorte. Para el banquete de Estado en honor al sultán de Omán, la combinó con un vestido azul de noche, en un estilismo que evocó la tradición de las grandes ceremonias reales.
La Lover’s Knot de Kate Middleton y el legado de Diana
La tiara elegida por Kate Middleton también tiene una historia que va más allá de su belleza. Encargada por la reina Mary a Garrard en 1913, la Lover’s Knot se distingue por sus diamantes y sus perlas suspendidas en motivos de nudos.
La pieza adquirió una enorme notoriedad cuando la reina Isabel II se la prestó a Diana, princesa de Gales, en 1981, año de su matrimonio con el entonces príncipe Carlos. Diana la convirtió en una de las joyas más asociadas con su imagen pública.
Kate la lució por primera vez en 2015 y, desde entonces, se ha convertido en su tiara predilecta para numerosos acontecimientos de gala. Su elección para el banquete de Omán volvió a poner de relieve la conexión histórica entre la princesa de Gales, Diana y la colección de joyas heredadas de la familia real.
Para la ocasión, Kate combinó la tiara con un vestido amarillo de Elie Saab, cuyo diseño incluía una capa fluida, además de otras joyas históricas pertenecientes a la colección real.
Dos tiaras, tres generaciones y una tradición que continúa
La aparición de ambas piezas en una misma velada permitió apreciar cómo las joyas reales conservan historias que no siempre resultan evidentes a primera vista. En este caso, la relación entre las tiaras de Kate y Camilla se remonta a la reina Mary, continúa con Isabel II y Diana, y llega hasta las dos mujeres que hoy representan distintas generaciones de la familia real británica.
Más allá de los diamantes y las perlas, estas joyas funcionan como un registro de la historia familiar: pasan de una generación a otra, cambian de manos y, en ocasiones, incluso de diseño.
El banquete de Estado en Windsor fue una nueva oportunidad para que la monarquía británica mostrara su patrimonio histórico a través de la moda. Y, gracias a un detalle tan singular como el intercambio de unas perlas, las tiaras de Kate Middleton y Camilla demostraron que dos piezas diferentes pueden compartir mucho más que su brillo.