El labial rojo es un clásico que nunca pasa de moda, pero no es la única opción para conseguir unos labios definidos y un rostro lleno de luz. Después de los 40, elegir el tono adecuado puede transformar por completo un maquillaje, especialmente cuando buscamos colores que aporten frescura sin endurecer las facciones.
Desde los tonos nude rosados hasta los berries más sofisticados, existen alternativas al rojo que funcionan tanto para el día como para una ocasión especial. La clave está en elegir colores que armonicen con el tono de piel y que aporten dimensión al rostro.
Si estás buscando qué color de labial usar después de los 40, estos siete tonos son una buena alternativa para renovar tu maquillaje.
1. Rosa viejo: el tono elegante que ilumina el rostro
El rosa viejo es una de las opciones más fáciles de llevar después de los 40. Tiene un punto rosado y ligeramente apagado que se integra con el tono natural de los labios y aporta color sin resultar demasiado intenso.
Es ideal para quienes quieren sustituir el rojo por un tono más discreto, pero sin caer en los nude demasiado pálidos.
Cómo llevarlo: con un delineador de labios ligeramente más oscuro y una piel luminosa para conseguir un maquillaje sofisticado.
2. Nude rosado: para un maquillaje natural
Si buscas un labial nude para mujeres de 40 años o más, apuesta por versiones con subtonos rosados o durazno. Estos colores aportan definición sin borrar por completo el contraste natural de los labios.
El secreto está en evitar los nude demasiado claros o con demasiado beige, ya que pueden hacer que el rostro se vea apagado.
Cómo llevarlo: combínalo con rubor en tonos rosados y pestañas definidas para un look fresco y natural.
3. Terracota: el sustituto cálido del rojo
Los labiales terracota son perfectos para quienes todavía quieren llevar un tono intenso, pero están cansadas del rojo clásico. Su mezcla de naranja, café y rojo crea un color cálido que puede aportar mucha dimensión al rostro.
Es especialmente atractivo en maquillajes de otoño, aunque también puede utilizarse durante todo el año.
Cómo llevarlo: con sombras en tonos bronce, café o dorado y un maquillaje de ojos sencillo.
4. Rosa malva: sofisticado y favorecedor
El malva combina rosa con matices ligeramente violetas y es una alternativa elegante para quienes quieren alejarse de los tonos tradicionales.
Además, puede funcionar tanto en acabados satinados como mate y resulta fácil de incorporar a un maquillaje de oficina o a uno más elaborado.
Cómo llevarlo: prueba un acabado satinado si buscas que los labios se vean visualmente más hidratados.
5. Berry: intensidad sin recurrir al rojo
Los tonos berry, inspirados en frutos como las moras, frambuesas y ciruelas, son una excelente alternativa al rojo cuando quieres un labial protagonista.
Su profundidad aporta definición a los labios y puede hacer que el maquillaje se vea más sofisticado sin necesidad de utilizar un rojo intenso.
Cómo llevarlo: deja el resto del maquillaje más limpio y permite que los labios sean el punto focal.
6. Caramelo: cálido y elegante
Los tonos caramelo funcionan especialmente bien cuando buscas un maquillaje cálido y natural. Son una alternativa al nude tradicional y pueden aportar dimensión sin que el resultado sea demasiado llamativo.
Para después de los 40, conviene buscar fórmulas cremosas o satinadas que acompañen la textura natural de los labios.
Cómo llevarlo: con bronzer, rubor melocotón y unas pestañas bien definidas.
7. Ciruela suave: el color sofisticado para cambiar de look
Si quieres salir completamente de la gama de los rojos, un ciruela suave puede ser la opción. Tiene profundidad y personalidad, pero puede llevarse de manera elegante cuando se elige una intensidad media.
Es un tono especialmente interesante para la noche o para cuando quieres que el maquillaje tenga un acabado más sofisticado.
Cómo llevarlo: difumina ligeramente el borde del labial para conseguir un efecto más suave y moderno.
¿Cómo elegir el color de labial después de los 40?
Más que seguir reglas estrictas, el mejor color de labial después de los 40 es aquel que armoniza con tu piel y con el resto del maquillaje. Los tonos rosados suelen aportar frescura, mientras que los terracota y caramelo crean un efecto más cálido.
También es importante prestar atención al acabado. Las fórmulas demasiado secas pueden marcar la textura de los labios, por lo que los acabados cremosos y satinados pueden resultar una buena opción cuando buscas un aspecto más hidratado.
Y si el rojo dejó de convencerte, no significa que tengas que renunciar a un labial protagonista: rosa viejo, malva, terracota, berry y ciruela pueden convertirse en tus nuevos tonos favoritos.