Cuando el príncipe Harry y Meghan Markle decidieron dejar sus funciones como miembros activos de la familia real británica en 2020 para establecerse en California, muchos interpretaron el cambio como el inicio de una nueva etapa marcada por la independencia. Pocos saben que ese sueño ya había pasado por la mente de la princesa Diana más de dos décadas antes.
La recordada princesa de Gales contempló seriamente mudarse a Estados Unidos tras su divorcio del entonces príncipe Carlos, convencida de que allí podría encontrar la libertad que tanto anhelaba para ella y para sus hijos, los príncipes William y Harry.
El sueño de la princesa Diana era empezar de cero en California
Según recordó Paul Burrell, quien fue mayordomo y uno de los colaboradores más cercanos de Diana, la princesa hablaba con entusiasmo sobre la posibilidad de comenzar una nueva vida en California durante el verano de 1997, apenas unas semanas antes de su fallecimiento.
En ese momento mantenía una relación con Dodi Al Fayed, quien había adquirido una lujosa residencia frente al mar en Malibú, una propiedad de seis habitaciones ubicada en Paradise Cove que llamó la atención de Diana como un posible refugio para escapar de la presión mediática y del rígido sistema de la aristocracia británica. Burrell aseguró que incluso revisó junto a la princesa los planos y folletos de la casa, mientras ella imaginaba cómo sería su nueva vida al otro lado del Atlántico.
¿Por qué Diana quería vivir en Estados Unidos?
Tras su divorcio de Carlos III en 1996, Diana buscaba construir una vida mucho más libre y alejada de las estrictas normas de la realeza.
De acuerdo con Burrell, la princesa veía en California un lugar donde podría disfrutar de una mayor privacidad y ofrecer a William y Harry una infancia diferente, con actividades al aire libre y una rutina menos condicionada por el protocolo real. La idea de vivir cerca del océano Pacífico y permitir que sus hijos practicaran deportes como el surf reflejaba el estilo de vida relajado que imaginaba para su familia.
Años después el exmayordomo matizó sus declaraciones al señalar que la residencia de Malibú probablemente habría funcionado como una casa de vacaciones y no necesariamente como un domicilio permanente.
El paralelismo con el príncipe Harry y Meghan Markle
Décadas después, la historia parece haber encontrado un inesperado eco en la vida del príncipe Harry. En su serie documental para Netflix, el duque de Sussex confesó que siempre pensó que California era uno de los lugares donde su madre habría elegido vivir si hubiera tenido la oportunidad.
Hoy, Harry y Meghan Markle residen en Montecito junto a sus hijos, el príncipe Archie y la princesa Lilibet, donde han construido una vida alejada de las obligaciones de la monarquía.
Aunque el destino impidió que Diana cumpliera ese sueño, la decisión que años después tomaron Harry y Meghan ha llevado a muchos seguidores de la familia real a preguntarse si, de alguna manera, el duque de Sussex terminó haciendo realidad el futuro que su madre alguna vez imaginó para sí misma.