Hoy el rey Carlos III, el príncipe William y Kate Middleton proyectan una imagen de unidad dentro de la familia real británica pero no siempre estuvieron de acuerdo en todo. Mucho antes de que los actuales príncipes de Gales se casaran, existió un detalle de su relación que, según un nuevo libro del biógrafo real Robert Jobson, provocaba una profunda frustración en el entonces príncipe de Gales.
En The Windsor Legacy: A Royal Dynasty of Secrets, Scandal, and Survival, el experto asegura que Carlos consideraba que la pareja estaba tardando demasiado en comprometerse, una decisión que no solo respondía a motivos personales, sino que también tenía implicaciones para el futuro de la monarquía.
El hábito de William y Kate que más desesperaba al rey Carlos III
De acuerdo con Robert Jobson, el entonces príncipe Carlos se sentía cada vez más impaciente por la larga relación que mantenían William y Kate sin anunciar un compromiso formal.
El autor explica que la pareja pasaba largos períodos juntos, alternando entre la casa de los Middleton y las residencias de la familia real, mientras el heredero al trono seguía sin dar el siguiente paso. Para Carlos III, esa incertidumbre dificultaba la planificación del futuro papel que desempeñaría Kate dentro de la institución y retrasaba una decisión importante para la estabilidad de la Corona.
La situación también coincidió con una época en la que la prensa británica comenzó a llamar a Kate “Waity Katie”, un apodo que hacía referencia a los años que llevaba esperando una propuesta de matrimonio. Aunque Catherine nunca habló públicamente sobre ese sobrenombre, la presión mediática alrededor de la pareja era constante.
¿Por qué William tardó tanto en pedirle matrimonio a Kate Middleton?
Lejos de tratarse de una falta de compromiso, el propio príncipe William explicó en la entrevista oficial de su compromiso que quería estar completamente seguro antes de dar ese paso.
El heredero al trono aseguró que deseaba que Kate comprendiera plenamente las implicaciones de formar parte de la familia real británica y que ambos estuvieran preparados para afrontar la enorme atención mediática que conlleva esa responsabilidad. Además, la pareja vivió una breve separación en 2007, un episodio que terminó fortaleciendo su relación antes de decidir comprometerse.
El compromiso sorprendió al entonces príncipe Carlos
William finalmente le pidió matrimonio a Kate Middleton durante un viaje privado a Kenia en octubre de 2010, utilizando el icónico anillo de zafiro y diamantes que perteneció a la princesa Diana.
Según Jobson, otro aspecto que sorprendió al entonces príncipe Carlos fue que su hijo mantuviera la noticia en secreto durante varias semanas. El futuro rey solo fue informado poco antes de que el compromiso se hiciera público, algo que también habría provocado cierta molestia. Pese a ello, cuando el anuncio oficial se realizó el 16 de noviembre de 2010, Carlos expresó públicamente su felicidad por la pareja e incluso bromeó con que ambos ya habían esperado “lo suficiente”, una frase que muchos interpretaron como una referencia al largo noviazgo que habían mantenido.
El príncipe William le pidió matrimonio a Kate Middleton durante un viaje privado a Kenia en octubre de 2010. Para la propuesta utilizó el emblemático anillo de compromiso de zafiro y diamantes que perteneció a la princesa Diana, una de las joyas más icónicas de la familia real británica.
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Kate Middleton luce el emblemático anillo de compromiso de zafiro y diamantes que perteneció a la princesa Diana. El príncipe William utilizó esta histórica joya para pedirle matrimonio durante un viaje privado a Kenia en octubre de 2010, convirtiéndola en uno de los símbolos más reconocibles de la familia real británica.
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De una larga espera a convertirse en el futuro de la monarquía
Lo que en su momento generó preocupación dentro de la familia real terminó consolidándose como una de las historias de amor más estables de la monarquía británica.
William y Kate contrajeron matrimonio el 29 de abril de 2011 en la Abadía de Westminster y hoy son padres del príncipe George, la princesa Charlotte y el príncipe Louis. Como príncipes de Gales, representan el futuro de la Corona y se han convertido en dos de los miembros más populares y relevantes de la familia real.
Con el paso de los años, la relación entre Carlos III, William y Kate ha evolucionado. Actualmente trabajan de manera cercana en la agenda institucional de la monarquía, especialmente desde la llegada de Carlos al trono en 2022, dejando atrás las diferencias que alguna vez surgieron por el ritmo con el que los ahora príncipes de Gales decidieron construir su historia de amor.