En las apariciones públicas de la Familia Real británica, cada detalle puede llamar la atención, desde la elección de un color hasta la manera de saludar. Pero hubo un accesorio que durante décadas despertó especial curiosidad, el bolso de la reina Isabel II.
La monarca rara vez aparecía en público sin uno de sus característicos bolsos, especialmente los modelos de la firma británica Launer. Más allá de completar sus looks, distintos expertos en realeza aseguraron que Isabel II utilizaba la posición de este accesorio como una forma discreta de comunicarse con su equipo.
Eso sí, hay una precisión importante, el Palacio de Buckingham nunca confirmó oficialmente que existiera un código secreto de bolsos. Las señales que se han difundido proceden principalmente de declaraciones de expertos y observadores de la Familia Real, entre ellos el historiador Hugo Vickers.
¿Qué significaba que Isabel II cambiara el bolso de mano?
Una de las señales más conocidas era cambiar el bolso de un brazo al otro durante una conversación. Según Hugo Vickers, cuando Isabel II hacía este movimiento, sus asistentes podían interpretar que la conversación estaba llegando a su fin y buscar una manera discreta de ayudarla a pasar al siguiente compromiso.
La elección de llevar habitualmente el bolso en el brazo izquierdo también tenía una razón práctica: de esta manera, la reina mantenía libre la mano derecha para saludar, estrechar manos o recibir objetos durante sus compromisos oficiales.
Por eso, cuando el bolso cambiaba de posición, el gesto podía resultar especialmente visible para quienes conocían sus rutinas.
¿Qué significaba poner el bolso sobre la mesa?
Había otro movimiento que se convirtió en uno de los más comentados. Según las versiones difundidas por expertos en protocolo y realeza, si Isabel II colocaba su bolso sobre la mesa durante una comida o recepción, sus asistentes entendían que quería terminar el encuentro en aproximadamente cinco minutos.
Se trataba, en teoría, de una manera mucho más discreta de gestionar sus compromisos sin tener que interrumpir una conversación o anunciar públicamente que era momento de retirarse.
¿Y si dejaba el bolso en el suelo?
Este es probablemente uno de los supuestos gestos más curiosos atribuidos a la reina. Algunas publicaciones especializadas en realeza aseguraron que colocar el bolso en el suelo podía ser una señal para sus asistentes de que necesitaba ayuda para terminar una conversación o abandonar una situación.
Sin embargo, esta versión debe tomarse con cierta cautela. Aunque el supuesto código del bolso ha sido repetido durante años, no existe una confirmación oficial del Palacio que establezca que esa acción tuviera ese significado concreto.
El característico bolso de la reina Isabel II colocado en el suelo durante uno de sus compromisos oficiales. Durante años circuló la versión de que la posición de su bolso podía funcionar como una señal discreta para sus asistentes, aunque el Palacio de Buckingham nunca confirmó oficialmente la existencia de este supuesto código.
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El bolso también tenía una función práctica
Más allá de las teorías sobre sus supuestas señales, el bolso era una pieza importante en el vestuario de Isabel II. La reina tenía una relación especialmente cercana con Launer, firma británica cuyos bolsos utilizó durante décadas.
La casa de moda ha contado que Isabel II no solo estaba interesada en el diseño de sus bolsos, sino también en su fabricación. Uno de sus modelos más reconocibles fue el Traviata, diseñado con un asa que facilitaba llevarlo en el brazo mientras mantenía las manos disponibles para saludar.
De hecho, el bolso podía ser mucho más funcional de lo que parecía. Entre los objetos que se han mencionado como parte de lo que llevaba habitualmente estaban un espejo, lápiz labial, caramelos de menta, lentes para leer y otros artículos personales.
¿La realeza actual también utiliza estas señales?
Los bolsos, zapatos, joyas y otros elementos de sus estilismos pueden cumplir funciones prácticas además de completar un look.
En el caso de Isabel II, la supuesta comunicación a través del bolso se convirtió en uno de los detalles más curiosos asociados con su manera de desenvolverse durante décadas de compromisos oficiales. Y aunque algunas de estas señales nunca fueron confirmadas oficialmente, la historia contribuyó a convertir su característico bolso Launer en uno de los accesorios más reconocibles de la realeza británica.