Una familia complicada, la nueva producción original de ViX, se estrena este 26 de junio con una historia que mezcla humor negro, secretos familiares, traiciones y una feroz lucha por el poder. En medio de ese universo aparece Yadira, uno de los personajes más complejos de la serie.
Interpretada por Alejandra Ambrosi, Yadira es una mujer marcada por el abandono y la necesidad de pertenecer. En entrevista, la actriz comparte cómo construyó este personaje, habla sobre la salud mental, la ambición femenina y explica por qué esta historia va mucho más allá de un drama familiar.
Tú le vas a dar vida a Yadira en la nueva producción de ViX, Una familia complicada. ¿Qué fue lo primero que te atrapó de ella cuando leíste el guion?
Mira, Carmen Armendáriz, la productora, junto con su equipo de directores, me citó a una reunión en su oficina para platicarme del proyecto. La verdad es que inmediatamente me atrapó la temática de la serie: hablar sobre lo complejas que pueden llegar a ser las relaciones familiares.
Yo creo que no hay ninguna familia en el planeta que no tenga retos o partes más oscuras. A los mexicanos y, en general, a los latinoamericanos, nos gusta poner nuestros problemas debajo de la alfombra, pero la realidad es que nadie se salva de haber vivido una relación complicada con algún familiar.
Cuando Carmen me contó que la historia sucedía en el contexto de una familia dueña de una compañía constructora, donde hay traiciones y una constante lucha para que cada integrante encuentre su lugar y obtenga un pedacito del pastel, conecté de inmediato.
Además, yo vengo de una familia que no tiene nada que ver con el entretenimiento ni con la actuación. Mi abuelo era ingeniero civil, tenía una constructora y todos mis tíos, incluido mi papá, se dedicaron a ese mundo. Entonces la historia me conectó de inmediato con mi propia familia, que también es complicada.
Pensé que era una gran apuesta adentrarse en las entrañas de la complejidad familiar desde el humor negro. Normalmente estas historias se cuentan desde el melodrama, pero aquí se abordan desde el humor negro y el suspenso, y eso me pareció muy entretenido.
Yo interpreto a Yadira, una mujer casada con Arsenio, personaje de Marcus Ornellas. Ellos tienen una relación muy tóxica.
Yadira viene de una familia acomodada y su familia tiene mucho que ver con la trama principal, porque hay una lucha constante por obtener recursos.
¿Hubo algún momento durante las grabaciones en el que sentiste que comprendías mejor a Yadira o incluso empatizabas más con ella?
En el caso de Yadira, ella creció con profundas huellas de abandono. Viene de una familia acomodada, pero tiene un pasado muy doloroso. Sin hacer un gran spoiler, su padre la culpa por la muerte de su hermana. Ella no fue responsable, pero carga con esa culpa y con ese rechazo constante por parte de su padre.
Ese vacío termina convirtiéndose en un trauma y los traumas, cuando no se trabajan, buscan llenarse con algo más.
En el caso de Yadira, ese vacío se llena con la ambición y con la necesidad de tener cosas. En el caso de Arsenio, se transforma en ludopatía. Nunca trabajó sus heridas y terminó siendo adicto al juego.
Creo que la serie también reflexiona sobre cómo cualquier trauma no resuelto termina manifestándose de alguna manera.
Sí empaticé con Yadira justamente por eso: porque toda esa necesidad de llenar el vacío y de sentir que nunca es suficiente tiene su origen en el rechazo de su padre.
Esa constante lucha por encontrar un lugar dentro de la familia Navarro, ¿crees que lo hace más por ambición o por la necesidad de sentirse amada y tener un lugar de pertenencia?
Creo que, en apariencia, lo hace por encontrar un lugar de pertenencia. Además, la serie reflexiona mucho sobre las expectativas sociales, especialmente en ciudades pequeñas.
La historia sucede en Córdoba, Veracruz, donde el “pueblo chico, infierno grande” pesa muchísimo. Está el qué dirán, las expectativas sobre cómo debe comportarse una mujer como mamá, ama de casa y anfitriona. Y, cuando perteneces a una familia de alta posición social, esas exigencias son todavía mayores.
Hacia afuera, Yadira vive obsesionada con alcanzar ese estatus y pertenecer. La gente la juzga por haberse casado con el “bueno para nada” de la familia, alguien que siempre está metido en problemas.
Pero, en el fondo, creo que ella misma no logra entender lo que realmente le sucede hasta muy avanzada la historia, cuando toca fondo. Así construí al personaje: una mujer que, en realidad, intenta llenar el enorme vacío que le dejó el abandono.
¿Crees que Yadira también tendrá que enfrentarse a este tipo de miradas en el público o crees que quizá genere empatía por las características que tiene?
Yo creo que en un principio me van a juzgar mucho, pero qué padre lo que dices, porque sí, ciertamente al hombre ambicioso hasta se le valora. Es una cualidad y se le pone en un pedestal. En cambio, para una mujer ser ambiciosa parece ser una cualidad que no nos corresponde, por así decirlo.
En el caso de Yadira, su ambición está relacionada con el estatus y con pertenecer a una familia, no con querer ser una mujer poderosa, empresaria o exitosa profesionalmente. Va mucho más desde el punto de vista del lugar social y familiar.
Entonces sí, muy probablemente voy a ser juzgada. Soy un poco insoportable, porque todo el tiempo estoy presionando a Marcus para que esté a la altura de las circunstancias. Pero conforme avanza la historia, vas entendiendo por qué Yadira es como es y creo que llegará un momento en el que el público podrá empatizar con ella.
Por eso considero que la serie está tan bien escrita, porque si no le pasara todo lo que le sucede y no conociéramos un poco del pasado de Yadira, de su relación con sus papás y con sus hijos —porque también es madre de dos niños—, sería mucho más difícil comprenderla.
En el fondo, detrás de todas las joyas, los vestidos, la alberca y ese afán de tener más y de ser más, lo que Yadira tiene es una gran depresión.
Creo que también es interesante hablar de la salud mental. Yadira tiene trastorno límite de la personalidad y eso añade otra capa de complejidad al personaje, porque muchas veces actuamos como actuamos debido a trastornos de salud mental que cargamos.
Para quienes están a punto de conocer a Yadira, ¿cómo la describirías en tres palabras y por qué nadie debería perderse esta historia?
Yadira es una mujer estratega, ambiciosa e intensa, también diría que es muy profunda. Nadie debería perderse esta historia porque todos y todas tenemos una familia, ya sea numerosa o pequeña. Todos venimos de un papá, una mamá; tengamos o no hermanos, tíos o primos, todos hemos crecido con relaciones familiares, unas más sanas y otras más tóxicas.
Creo que es una gran oportunidad para vernos al espejo y reflexionar sobre nuestras relaciones familiares desde el humor y el entretenimiento, pero también para pensar cómo construimos esos vínculos, cómo podemos transformarlos y cuáles vale la pena conservar.
Además, es una serie 100% mexicana, original, muy bien hecha y producida, con un enorme talento y grandes valores de producción. Qué mejor que reflexionar sobre la familia a través de una historia tan mexicana y tan poderosa.
¿Qué recuerdo tienes de decir: “En este momento Yadira me cayó bien, podría ser mi amiga”? Si es que pasó en algún momento.
Mira, yo nunca hago enemistad con mis personajes, por más ruines o crueles que sean. Me gusta entrar al mundo de la ficción desde el amor y la empatía. Entonces, aunque Yadira es un personaje muy oscuro que comete acciones terribles, cuando la interpreto no estoy pensando “qué horror” o juzgando lo que hace, porque si la juzgo, dejo de meterme en el personaje. Por eso disfruté muchísimo interpretarla. La jugué desde ese lugar.
Tengo varios momentos con Marcus que recuerdo con mucho cariño. No sé si Yadira sería mi amiga, pero sí me gustaría conocerla para entender quién es realmente, comprender su alma y su mente. A tomar un café con ella, quizá no; con un grupo de amigas sí, pero sola no, porque seguramente me lanzaría uno que otro veneno.
Hay escenas muy divertidas con Marcus. Somos una especie de Bonnie and Clyde y nos divertimos muchísimo haciéndolas. Hay una en la que, según nosotros, ya tenemos el dinero. Llegamos al coche lleno de bolsas de compras y, por supuesto, yo no cargo absolutamente nada; él lleva todas las bolsas mientras yo voy feliz de la vida.
Ella es muy dura con Arsenio y eso también me hizo reflexionar sobre cómo socialmente se permite que los hombres sean duros, firmes o fríos, mientras que cuando una mujer actúa de esa manera suele ser mucho más juzgada. Fue interesante poder interpretar a una mujer firme, fría, sin escrúpulos y disfrutar ese lado del personaje.
La verdad es que Yadira es uno de los personajes más complejos y oscuros que me ha tocado hacer. Todo lo que hace tiene una razón de ser, que se encuentra en el dolor y en el enorme vacío que le dejó no haberse sentido querida ni aceptada durante su infancia.