La historia de la monarquía británica está llena de momentos históricos, giros inesperados y anécdotas que siempre nos dejan con el ojo cuadrado, pues muchos de ellos algunas veces pueden resultarnos completamente nuevos a pesar de haber ocurrido hace décadas.
Uno de ellos se relaciona con la Reina Madre, quien, estando embarazada de la futura reina Isabel II, sufrió un fuerte accidente. A pesar de que este hecho permaneció en secreto durante décadas, expertos en realeza no pueden negar que, de haber tenido un desenlace diferente, la línea sucesoria al trono hubiera sido completamente diferente a lo que conocemos hoy en día.
Así, en 1926, Lady Elizabeth Bowes-Lyon fue víctima de un incidente que pudo haber puesto en peligro la vida de su hija, una bebé que se convertiría en una de las reinas más longevas de la historia.
¿Cómo fue el accidente automovilístico de la reina madre?
El 28 de enero de 1926, Lady Elizabeth, en aquel entonces conocida como duquesa de York, viajaba en un automóvil por las inmediaciones de St. John’s Wood. Durante el trayecto, un vehículo se interpuso en su camino de manera repentina. Aunque el chofer frenó de forma brusca, fue inevitable que el automóvil derrapara y se impactara contra un autobús.
El golpe lanzó a la duquesa al interior del vehículo y, aunque resultó levemente conmocionada, el accidente se catalogó como grave. En aquel entonces, el embarazo de la duquesa de 25 años se mantuvo en secreto, al igual que lo acontecido para evitar conmoción y escándalo.
El embarazo silencioso de la duquesa
De acuerdo con testimonios cercanos al entorno real de aquella época, el accidente generó gran preocupación en el Palacio de Buckingham, provocando el temor de que la duquesa hubiera perdido al bebé, posibilidad que, de haber sucedido, habría alterado de forma irreversible el futuro de la corona.
Aunque el suceso fue grave, de manera oficial se minimizó el accidente ante la opinión pública; sin embargo, en los muros del palacio, Elizabeth Bowes-Lyon permaneció bajo la atención rigurosa de un médico y un embarazo, al menos por unos meses, silencioso.
El nacimiento de la reina Isabel
El 21 de abril de 1926, la duquesa dio a luz por medio de una cesárea a una niña en la casa familiar de sus padres en Londres. En compañía de su esposo, quien más tarde se convertiría en el rey Jorge VI, la llamó Isabel Alejandra María, un nombre que nadie se imaginaba llegaría a portar el título de reina.
En diciembre de 1936, el rey Eduardo VIII abdicó al trono para casarse con Wallis Simpson, una decisión que trajo como consecuencia la corona al Duque de York y su esposa, quien pasara a ser conocida como la reina madre. Desde aquel entonces, la princesa Isabel se convirtió en la heredera directa y en 1952, a los 25 años, misma edad que su madre cuando sufrió el terrible accidente, Isabel ascendió al trono.
El accidente que sufrió la Reina Madre durante su embarazo nos deja reflexionando a casi un siglo de distancia, y es que, de haber ocurrido de una forma más grave, el destino de la monarquía británica sería completamente diferente a lo que conocemos hoy en día.
Definitivamente, el árbol genealógico de la reina Isabel II cuenta con muchos momentos históricos, que no todos conocemos.