El primer encuentro entre Meghan Markle y la fallecida reina Isabel II es uno de esos momentos que siguen despertando curiosidad entre los seguidores de la realeza. Aunque hoy forma parte de la historia de los duques de Sussex, años después el propio príncipe Harry reveló que hubo un detalle que no salió como esperaba y que todavía recuerda con cierto arrepentimiento.
Según contó en sus memorias Spare, la reunión ocurrió de manera completamente inesperada en octubre de 2016. Harry y Meghan se dirigían a almorzar cuando recibieron la noticia de que la monarca haría una parada en el lugar. La pareja no había planeado ese encuentro y tampoco estaba preparada para una presentación tan importante.
El detalle que Harry lamentó del primer encuentro
Lo que más inquietó al duque de Sussex fue que ni él ni Meghan tuvieron tiempo para prepararse adecuadamente. De acuerdo con su relato, ambos vestían ropa informal porque pensaban pasar una jornada relajada y no reunirse con la soberana británica.
Harry recordó que, al ver a su abuela con uno de sus característicos conjuntos elegantes y perfectamente coordinados, sintió que tanto él como Meghan estaban demasiado informales para la ocasión. Incluso confesó que pudo notar cómo la actriz se sentía incómoda con sus jeans y su suéter negro, mientras él también lamentaba no haber elegido un atuendo más apropiado.
Sin embargo, el problema no fue únicamente la ropa, Harry también tuvo que explicarle rápidamente a Meghan algunos protocolos básicos de la realeza antes de entrar a saludar a la reina. En entrevistas y proyectos posteriores, la duquesa ha contado que se sorprendió al descubrir que debía hacer una reverencia incluso en un entorno familiar, algo que no esperaba en absoluto.
Un encuentro que terminó mejor de lo esperado
A pesar de los nervios y de la improvisación, la reunión transcurrió sin incidentes. Harry explicó que la reina recibió a Meghan con cordialidad y que el encuentro fue mucho más natural de lo que ambos imaginaban.
Con el paso de los años, aquella anécdota se convirtió en una de las historias más comentadas sobre los primeros meses de la relación entre Harry y Meghan. Aunque el príncipe reconoce que le habría gustado preparar mejor ese momento tan importante, todo indica que la primera impresión entre Meghan Markle y la reina Isabel II fue mucho más cálida de lo que muchos imaginaban.