La Semana Santa siempre ha sido una de las fechas más especiales para la reina Sofía, y este 2026 no ha sido la excepción. Fiel a su tradición, la emérita ha retomado su agenda pública en el sur de España, aunque con un detalle que no pasó desapercibido: un cambio en sus acompañantes habituales.
Murcia, nueva parada en su recorrido de Semana Santa
Tras asistir en años anteriores a procesiones en ciudades como Málaga y Sevilla, este año la reina Sofía ha continuado su recorrido en la región de Murcia. Su presencia en esta zona refuerza su vínculo con las tradiciones religiosas españolas, especialmente en fechas tan señaladas.
Durante su estancia, asistió a la Procesión del Silencio en Cartagena, uno de los actos más solemnes de la Semana Santa murciana. Al día siguiente, también acudió a la reconocida procesión de Los Salzillos en Murcia, famosa por sus pasos escultóricos y su valor histórico.
Elena y Cristina, protagonistas junto a su madre
Uno de los aspectos más comentados ha sido la compañía de la reina, pues en esta ocasión, estuvo arropada por sus hijas, infanta Elena y infanta Cristina, quienes han retomado su papel como acompañantes en estos actos.
Este detalle marca una diferencia respecto a otras ocasiones, en las que la presencia de princesa Irene de Grecia (hermana de la reina) era habitual. Su ausencia en esta ocasión ha generado interés, aunque no se han dado más detalles al respecto.
Una tradición que se mantiene con el tiempo
Más allá de los cambios, lo cierto es que la reina Sofía mantiene firme una costumbre que ha formado parte de su vida durante décadas: vivir la Semana Santa de cerca. Su asistencia a procesiones no solo refleja su devoción personal, también su interés por preservar y apoyar el patrimonio cultural.
Además, estas apariciones públicas, aunque discretas, suelen ser bien recibidas por quienes siguen de cerca la vida de la familia real española.
La presencia de la reina Sofía junto a sus hijas proyecta una imagen de unidad familiar en un contexto tradicional. Sin necesidad de grandes gestos, su participación en estos eventos reafirma su papel como figura constante dentro de la monarquía.