La princesa Mette-Marit ya recibió el alta hospitalaria tras permanecer varias semanas ingresada después de un trasplante de pulmón, una intervención a la que fue sometida debido al avance de la fibrosis pulmonar que padece desde 2018. Aunque la noticia de su regreso a casa fue recibida con alivio por la familia real de Noruega, los médicos fueron claros al explicar que la etapa más delicada apenas comienza.
Lejos de hablar de una recuperación definitiva, el equipo médico advirtió que los próximos meses serán determinantes para la evolución de la esposa del príncipe Haakon, ya que existe un periodo de vigilancia intensiva en el que pueden surgir complicaciones propias de este tipo de trasplantes.
¿Qué dijeron los médicos sobre la princesa Mette-Marit?
Tras confirmar que Mette-Marit pudo abandonar el hospital, el jefe de Neumología del Rikshospitalet, Are Holm, explicó que la princesa deberá someterse a un seguimiento muy estrecho durante, al menos, los próximos seis meses.
Según detalló el especialista, este periodo será clave para vigilar posibles complicaciones, especialmente el rechazo del órgano trasplantado y la aparición de infecciones, dos riesgos frecuentes en pacientes que reciben un pulmón nuevo debido al tratamiento inmunosupresor que deben seguir para evitar que el organismo ataque el órgano trasplantado.
A pesar de estas observaciones, el médico también señaló que la princesa se encuentra en el mejor estado posible dadas las circunstancias y que, por ahora, su evolución es favorable. Sin embargo, dejó claro que la recuperación completa será lenta y requerirá paciencia.
La recuperación de Mette-Marit será larga
La casa real noruega también informó que la princesa Mette-Marit permanecerá alejada de su agenda oficial mientras avanza su rehabilitación. Durante este tiempo, el príncipe Haakon adaptará parte de sus compromisos institucionales para acompañarla en su recuperación.
Además de la rehabilitación física, la princesa deberá acudir a controles médicos frecuentes para comprobar que el nuevo pulmón funciona correctamente y detectar cualquier cambio que requiera tratamiento inmediato.
Una nueva etapa para la princesa heredera
El trasplante fue necesario después de que la fibrosis pulmonar de Mette-Marit mostrara un deterioro importante durante los últimos meses. La enfermedad, diagnosticada en 2018, es crónica y fue reduciendo progresivamente su capacidad respiratoria hasta hacer imprescindible la cirugía.
Aunque abandonar el hospital representa un paso importante y esperanzador, los propios médicos insisten en que el proceso aún está lejos de concluir. Los siguientes seis meses serán decisivos para comprobar cómo responde el organismo al nuevo órgano y minimizar el riesgo de complicaciones.