Después de apostar por un vestido de noche de Delpozo durante la inauguración de la XXX Cumbre Iberoamericana, la reina Letizia cambió de registro este jueves 5 de noviembre. Para sus compromisos en el Palacio Real de El Pardo, eligió un traje azul celeste de líneas entalladas que destacó por su silueta y por los detalles con los que lo combinó.
La Reina volvió a confiar en un conjunto de Boss que ya había llevado durante su viaje de Estado a Egipto, en septiembre de 2025. Esta vez, le dio una nueva personalidad al estilismo con una blusa negra de lazada y zapatos Mary Jane, una combinación que aportó contraste y un aire clásico.
El traje azul celeste que define la silueta de la Reina
El conjunto está formado por una americana entallada, identificada como el modelo Asmalla de Boss, y un pantalón a juego de pernera recta. La chaqueta tiene solapas clásicas, dos botones negros y bolsillos con tapeta; su corte marca ligeramente la cintura sin perder la estructura de un traje de sastrería.
El azul celeste iluminó el look y se convirtió en el punto de partida de una combinación sobria. Aunque Letizia suele recurrir a los trajes de chaqueta para sus compromisos institucionales, los accesorios y la elección de la blusa hicieron que esta aparición tuviera un carácter distinto.
La blusa negra con lazada aporta un toque royal
Debajo de la americana, la Reina llevó una blusa negra con una gran lazada al cuello. El contraste con el azul claro aportó profundidad al conjunto y sumó un detalle femenino sin restarle protagonismo a la sastrería.
La elección también confirma cómo una prenda clásica puede transformarse con un cambio de styling: la blusa negra modificó la lectura del traje y le dio un aire más sofisticado.
Los zapatos Mary Jane completan el look
Letizia completó el estilismo con zapatos Mary Jane negros de acabado brillante, varias tiras sobre el empeine, hebillas metálicas y tacón ancho. El modelo se aleja de los salones tradicionales y añade un guiño de tendencia a un conjunto de líneas clásicas.
La Reina llevó el cabello suelto, con ondas suaves y raya lateral, y eligió joyería discreta. Así, el traje azul volvió a demostrar su versatilidad: con pequeños cambios en las prendas y los accesorios, una pieza ya conocida puede adquirir una nueva personalidad.