Cáncer de mama: tres historias que nos recuerdan el valor de escuchar a nuestro cuerpo

Emma, Lupita y Leti recibieron el diagnóstico de cáncer de mama en distintas etapas de su vida. Hoy comparten lo que vivieron para hablar de detección oportuna, atención médica y de lo que significa seguir adelante.

cancer de mama

El cáncer de mama es uno de los tipos de cáncer más frecuentes en mujeres. La detección temprana, la atención médica oportuna y la información confiable son fundamentales para identificar posibles señales y acceder a un diagnóstico a tiempo.

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Pensar que “el cáncer de mama no nos va a pasar” es más común de lo que creemos. A veces pensamos que no estamos en el rango de edad en el que se presenta con mayor frecuencia, que no tenemos antecedentes familiares de cáncer o que por acudir fielmente a nuestras revisiones médicas un diagnóstico así no tendría por qué ocurrir. Sin embargo, la enfermedad también aparece en mujeres que no tienen factores de riesgo específicos y puede desarrollarse incluso cuando existe un seguimiento médico periódico.

Emma tenía 47 años cuando detectó una bolita que creció durante un año antes de que una biopsia confirmara el cáncer. Lupita recibió su primer diagnóstico a los 38 y, años después de terminar el tratamiento, enfrentó una recurrencia en la otra mama. Leti se hacía estudios periódicos por sus antecedentes familiares; aun así, recibió su propio diagnóstico en 2024.

Ni Emma, ni Lupita ni Leti podían anticipar lo que iba a ocurrir. Cada una enfrentó decisiones complejas, incertidumbre y un proceso de transformación personal. Hoy, las tres son voluntarias de Grupo Reto y comparten sus experiencias para hablar de detección oportuna, atención médica y acompañamiento, y para recordar la importancia de actuar de inmediato al notar cualquier cambio.

Emma, la bolita que no debió esperar un año

Hace 23 años, Emma sintió una bolita del tamaño de un garbanzo en uno de sus senos. Como acudía cada año a revisión con su ginecólogo, le comentó lo que había encontrado. Él le dijo que probablemente se trataba de grasa y ella siguió con su vida cotidiana. Un año después, la bolita había crecido: estaba detrás del pezón y tenía el tamaño de un limón. Una biopsia confirmó un carcinoma ductal infiltrante en etapa II.

Emma tenía 47 años y nunca se había hecho una mastografía. Cuando supo que tenía cáncer, lo primero que pensó fue que se iba a morir y llegó a cuestionarse si valía la pena recibir tratamiento: “Tengo cáncer, me voy a morir. ¿Para qué seguir el tratamiento si me voy a morir?”.

El apoyo de su papá fue importante para que tomara la decisión de seguirlo. Le repetía que era fuerte y que saldría adelante. De hecho, durante las quimioterapias, cuando perdió el cabello, las cejas y las pestañas, procuraba hacerla sentir bien: “Mira qué guapa estás”, le decía al verla con su pañoleta y su sombrero.

Emma también encontró apoyo en Grupo Reto y empezó a asistir a las pláticas, donde conoció a otras mujeres que habían pasado por la enfermedad. Escucharlas le ayudó a entender que podía continuar con su vida después del diagnóstico.

“De aquí aprendí que sí se sale adelante”, nos cuenta. Desde entonces, han pasado 23 años y hoy, la Dra. Emma Vera Espinoza es presidenta de Grupo Reto. Su trabajo está muy ligado a lo que vivió y hoy busca que las mujeres se informen, que conozcan su cuerpo y no dejen pasar una sospecha por miedo o vergüenza: “Que aprendan a conocer su cuerpo y que no tengan miedo”.

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Lupita fue diagnosticada a los 38 años

El 20 de octubre de 2014, Lupita encontró una bolita en uno de sus senos. Como tenía 38 años, nunca pensó que pudiera tratarse de cáncer de mama. Acudió a revisión a su centro de salud, la revisaron y le pidieron que se hiciera un ultrasonido porque, al parecer, algo no estaba bien.

Como los tiempos de espera eran muy largos, buscó a un ginecólogo particular. Él le pidió una mastografía –no se la querían hacer porque tenía menos de 40 años–. Después de revisar ambos estudios, le dijo: “Es fibrosis quística, no te preocupes”, y le recetó una pomada. Le dijo que no se tocara y que regresara a sus revisiones periódicas. Sin embargo, hacia finales de febrero de 2015, Lupita notó que la bolita había crecido y que el seno se sentía más pesado. Buscó a un oncólogo, le practicaron una biopsia y se confirmó que tenía cáncer.

A principios de marzo de ese añoi la operaron y le retiraron la mama derecha y 18 ganglios; después recibió quimioterapia y radioterapia. “Mi mundo se puso de cabeza completamente”, nos confiesa. Su vida estaba organizada alrededor de su trabajo, su esposo y su hija, pero de pronto, tuvo que afrontar una cirugía, un tratamiento prolongado y muchos cambios físicos y emocionales.

Su familia la acompañó durante el proceso, pero también fueron importantes las mujeres que conoció en el Instituto Nacional de Cancerología, quienes le compartieron sus propias historias y le mostraron que era posible continuar después de la enfermedad. “No somos fuertes, aprendemos a ser fuertes por la enfermedad que nos toca”, nos dice con una entereza que nos sacude al escucharla.

Cuando estaba cerca de cumplir cinco años libre de la enfermedad, Lupita recibió otra noticia: el cáncer había reaparecido, ahora en la otra mama. Volvió a llorar y a preguntarse por qué tenía que pasar por lo mismo otra vez. “En este segundo diagnóstico creo que lloré aún más, porque dices: ¿qué pasó?”.

Su experiencia la ha llevado a hablar con mujeres jóvenes, pues durante su tratamiento conoció pacientes de 28, 30 y 35 años, y algunas de ellas sin antecedentes familiares que hicieran pensar que podían desarrollar la enfermedad. Y es que el cáncer de mama no es exclusivo de las mujeres mayores de 40 años. Tampoco tener antecedentes familiares es una condición necesaria para desarrollarlo. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), alrededor del 80% de los casos se presentan en mujeres sin factores de riesgo específicos, aparte del sexo y la edad.

Al platicar con nosotros sobre su experiencia, Lupita también busca erraddicar esa idea que suele acompañar al diagnóstico, la de que una mujer es responsable de haber enfermado: “Nosotros no somos culpables de la enfermedad que nos tocó”.

Leti es abogada de profesión y académica, y hoy dedica parte de su tiempo al voluntariado en Grupo Reto. Comparte su historia para que otras mujeres conozcan la importancia de atenderse y para acompañar a quienes atraviesan un diagnóstico: “La vida no está contada ni está garantizada”, dice después de haber enfrentado el cáncer dos veces.

Cancer de mama

La autoexploración mamaria ayuda a conocer el aspecto y la textura habituales de los senos para identificar cambios inusuales. Aunque no sustituye las revisiones médicas ni los estudios de detección, conocer el propio cuerpo y acudir a consulta ante cualquier cambio es parte importante del cuidado de la salud mamaria

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Leti, el cáncer apareció pese a sus revisiones

En 2005, la mamá de Leti recibió el diagnóstico de cáncer de mama. En 2016, su hermana pasó por lo mismo. Por estos antecedentes familiares, Leti se mantuvo al pendiente de su salud con mastografías y otros estudios periódicos.

En 2024, a los 56 años, recibió su propio diagnóstico. Había seguido sus revisiones y, aun así, la enfermedad apareció: “Se me hizo casi casi como una traición”, nos cuenta. Se refería a la sensación de haber cumplido con sus cuidados médicos y encontrarse, de todos modos, frente a un diagnóstico de cáncer.

Por lo que habían vivido su mamá y su hermana, Leti sabía que el tratamiento podría ser difícil, pero decidió afrontarlo con el apoyo de sus hijos y tomar las decisiones necesarias conforme avanzaba el proceso.

Ella recibió el diagnóstico cuando acababa de concluir una meta personal importante. A los 50 años había comenzado a estudiar Psicología Social y terminar la carrera representaba un logro que había perseguido por muchos años.

“Ahora viene un reto más importante, que es retomar mi vida”, nos dice, por eso ha decidido revisar sus prioridades y llevar un ritmo más tranquilo. También se acercó a Grupo Reto, donde encontró un espacio para compartir su experiencia y convertirse en voluntaria.

Su historia ayuda a entender por qué es importante mantener el seguimiento médico sin asumir que los estudios descartan la posibilidad de desarrollar cáncer, por eso, ante un cambio nuevo en la mama, es necesario consultar, aunque las revisiones anteriores hayan tenido resultados normales.

Leti también quiere que las mujeres jóvenes reciban información desde la adolescencia y aprendan a observar su cuerpo, y considera que los hombres deben participar en esta conversación, conocer la enfermedad y estar atentos a su propia salud.

El tumor maligno más frecuente entre las mujeres en México

De acuerdo con las cifras del Instituto Nacional de Cancerología (INCan), al año se registran alrededor de 31,000 nuevos casos de cáncer de mama. Más del 60% se diagnostica en etapas avanzadas, lo que muestra la importancia de mejorar la detección y el acceso oportuno a la atención médica.

En el mundo, la OMS estima que durante 2024 se diagnosticaron 2.4 millones de casos de cáncer de mama y se registraron 694,000 muertes por esta enfermedad. Aunque es un enorme problema de salud pública, también hay avances importantes en el diagnóstico y el tratamiento.

Actualmente, la clasificación de los tumores permite identificar con mayor precisión sus características y elegir tratamientos de acuerdo con cada caso. Además de cirugía, radioterapia y quimioterapia, existen terapias dirigidas, tratamientos biológicos y, para determinados tipos de cáncer de mama, inmunoterapia. Las opciones dependen del tipo de tumor, su extensión y las condiciones de cada paciente.

La detección oportuna es fundamental, y es que cuando el cáncer de mama se identifica en etapas iniciales y recibe el tratamiento adecuado, las posibilidades de curación pueden superar el 90%, de acuerdo conla Secretaría de Salud. ¿Qué te toca hacer a ti hoy?

lucha contra el cáncer de mama

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  • Conocer tus factores de riesgo. Ser mujer y aumentar de edad son los principales factores de riesgo. También influyen los antecedentes familiares y genéticos, algunos factores hormonales y reproductivos, el consumo de alcohol, el sobrepeso y la falta de actividad física. Sin embargo, una mujer puede desarrollar cáncer de mama sin antecedentes familiares ni otros factores de riesgo identificables.
  • Aprender a reconocer cambios en tus mamas. La autoexploración ayuda a conocer el aspecto y la consistencia habituales de los senos. Presta atención a bolitas, endurecimientos, hundimientos, cambios en la piel o el pezón, secreción inusual y alteraciones persistentes en la forma o el tamaño. No todos estos cambios indican cáncer, pero deben ser valorados por un profesional de la salud.
  • Mantén al día tus revisiones y estudios. El Consenso Mexicano sobre Diagnóstico y Tratamiento del Cáncer Mamario 2025 recomienda la revisión clínica anual a partir de los 25 años y la mastografía de detección a partir de los 40 para mujeres con riesgo promedio. Los antecedentes familiares, las mutaciones genéticas y otros factores pueden modificar el esquema. Consulta con un profesional de la salud para determinar qué estudios necesitas y con qué frecuencia.
  • No esperes a la siguiente mastografía si detectas un cambio. La mastografía es una herramienta de detección, pero ante una bolita u otra alteración nueva se necesita una valoración médica. Según la edad, los síntomas y los hallazgos, el especialista determinará si hace falta un ultrasonido, una mastografía diagnóstica, una biopsia u otros estudios.

Aunque las campañas ayudan a mantener visible el tema durante este mes, el cuidado debe continuar durante todo el año. Conocer tu cuerpo, acudir a las revisiones indicadas y consultar ante cualquier cambio son acciones que puedes incorporar a tu rutina.

Grupo Reto orienta y acompaña durante el cáncer de mama

Las tres protagonistas de esta historia encontraron en Grupo Reto un espacio de apoyo durante sus respectivos procesos. Hoy participan como voluntarias para compartir sus experiencias con otras mujeres y acompañar a quienes reciben un diagnóstico.

La organización ofrece orientación, apoyo psicológico, sesiones de acompañamiento y servicios de diagnóstico y atención médica, con cuotas de recuperación en algunos servicios.
Para consultar los servicios disponibles, puedes visitar el sitio oficial de Grupo Reto y sus redes sociales (@gruporetomexico).

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